Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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El exministro de Finanzas de Honduras, Marco Midence, explicó ayer a medios hondureños cómo su país negoció con los rusos la compra de vacunas y se marca un dramático contraste con lo que se hizo en Guatemala por decisión compartida entre Alejandro Giammattei, Pedro Brolo y María Amalia Flores, presidente, canciller y ministra de Salud respectivamente. Sucede que en la negociación del gobierno hondureño con los rusos para la compra de vacunas, decidieron que irían pagando contra entrega, tal y como hace la mayoría de países, lo que significa que su dinero no está en riesgo puesto que si los rusos lo quieren tienen que entregar el producto.

Gran diferencia con lo que ocurrió aquí porque a alguna mente brillante, o con tanta ambición que terminó rompiendo el saco, se pactó dadivosamente que podíamos pagar adelantado el valor de todo el producto que los rusos se comprometieron a ir entregando en sucesivos embarques sin que exista ninguna cláusula de salvaguarda para los recursos del país. Yo no creo que nuestra gente sea tan tonta como para no saber que una negociación así constituye un enorme riesgo. Por eso pienso mal y asumo que lo que menos les importaba a los que hicieron la negociación era que vinieran las vacunas. Más urgente e importante era quedarse con un montón de pisto y, a mi juicio, ese fue el factor decisivo para que se concretara el negocio de la manera en que se hizo.

El gobierno hondureño ha sido duramente criticado por actos de corrupción y por el papel del hermano del presidente en el tema del narcotráfico, pero no fueron tan torpes o tan ambiciosos como para regalar el dinero. Guatemala a estas alturas podría estar negociando con otras casas farmacéuticas, si dispusiera del dinero, pero el mismo está ya a buen resguardo en Rusia y los rusos no sienten la presión de tener que producir más vacunas y generar más envíos porque la parte medular de la negociación ya se cumplió si es cierto que, como parece, hubo mano de mono.

Y es que no se trata sólo del tema del contrato que mantienen en confidencialidad, sino las maniobras que ha realizado el gobierno en estos últimos días para blindarse de cualquier investigación penal en su contra y para ello ahora Consuelo Porras si está desquitando el chance porque se las tiene que pasar de fiscalía en fiscalía averiguando qué casos llevan para asegurarle al amigo que el pacto de impunidad está vigente y que no permitirá que se muevan casos en su contra. Por ello se pasó días revisando expediente por expediente en la FECI y ha movilizado gente en las diferentes fiscalías a efecto de que no se vaya a enturbiar su papel de celosa vigilancia para garantizarle inmunidad a sus amigos.

Si un país al que muchos ven como un Estado débil y corrupto y que tiene menos recursos que Guatemala supo negociar correctamente, como lo haría cualquiera con dos dedos de frente y mínimos de decencia, no hace falta mucho para entender que nuestro trato con los rusos no fue una “mala negociación” sino “una muy buena” pero para ciertos intereses.

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