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Al día de hoy –más de medio siglo después— repito de memoria casi toda aquella alineación de oro, de aquella selección tricampeona del mundo: Félix, Carlos Alberto, Rivelino, Clodoaldo, Jairzinho, Everaldo, Gerson, Tostao y, por supuesto, O Rei. Era una alineación firme, casi permanente que, como indico, quedó grabada en la mente de todos los amantes del fútbol. Lo mismo puedo decir del Barcelona de la época de oro de principios de siglo: Valdez, Piqué, Puyol, Jordi, Dani Alves, Busquets, Iniesta, Xavi, y, también, por supuesto, Messi. (Cabe señalar que los porteros eran buenos, pero no estaban a la altura de sus respectivos equipos). De este Barca salió la estructura de la campeona mundial del 2010: Puyol, Piqué, Iniesta, Xavi, Villa, Busquets, complementada con Ramos, Iker, Joaquín. Claro, no transcribo la alineación completa porque no los recuerdo a todos y en eso radica precisamente mi punto: cuando un equipo es triunfador se mantiene el formato básico y así se va grabando en la mente de los seguidores. Esa base sirve como plantilla a la que se adicionan algunos jugadores “periféricos” según las circunstancias.

Viene a cuento lo anterior porque con el actual “proyecto de selección” se logró algo que en muchos lustros anteriores no se había podido: consolidar un cuadro base que, por lo mismo, se fue marcando en la mente de los guatemaltecos. Hasta hace poco se turnaban jugadores de una manera que parecía aleatoria; no había “posiciones fijas” como en los citados ejemplos de Brasil 70, Barcelona 2007 o España 2010. Si les preguntaban a diferentes aficionados chapines responderían con muy diferentes formaciones. Los puestos de la selección eran cambiantes. Ahora no.

Cabe recordar, y abonando en mi tesis, que el último esquema de una alineación bien conformada fue, precisamente, en esos años de Pelé, y que es la única época dorada de nuestro deporte; en 1967, con la Copa Norceca, y las Olimpiadas de 1968. De esa gloriosa alineación todos recordarán a Nixon, Armando Melgar, López Oliva, Escopeta Recinos, David Stokes (recientemente fallecido), Henry Stokes, Ricardo Clark, el Grillo Roldán, Peña. Era un cuadro consolidado, fijo.

Ya no fuimos al mundial 2026. Un nuevo dolor que llevamos desde antiguo. Pero, algo se rescata: el nuevo proyecto ha mostrado seriedad. Trabajo profesional. Compromiso de los jugadores y del técnico. Hay esperanza. En este cuadro tenemos: defensas Samayoa, Pinto, el “Caballo” Morales, Aaron (acaso el mejor), Hagen. El medio campo está todavía por cristalizarse pero tiene a Escobar, Franco, Altán, Aparicio. Delanteros: Lom, Santis, Quimi, Rubín, Evans. Lamento omitir involuntariamente a algún jugador y espero que en estos meses surjan otros valores deportivos.

Todavía falta mucho pero cabe resaltar la “personalidad” que mostraron como conjunto. Jugaron libres de complejos, como un equipo que se pone a la par de cualquier otro combinado del área. Ojalá se mantenga esa disciplina en el trabajo y que tengamos buenos desempeños en próximos torneos y que, claro está, digamos “presentes” para el mundial “internacional” del 2030.

Luis Fernandez Molina

luisfer@ufm.edu

Estudios Arquitectura, Universidad de San Carlos. 1971 a 1973. Egresado Universidad Francisco Marroquín, como Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales (1979). Estudios de Maestría de Derecho Constitucional, Universidad Francisco Marroquín. Bufete Profesional Particular 1980 a la fecha. Magistrado Corte Suprema de Justicia 2004 a 2009, presidente de la Cámara de Amparos. Autor de Manual del Pequeño Contribuyente (1994), y Guía Legal del Empresario (2012) y, entre otros. Columnista del Diario La Hora, de 2001 a la fecha.

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