Luis Fernandez Molina

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Estudios Arquitectura, Universidad de San Carlos. 1971 a 1973. Egresado Universidad Francisco Marroquín, como Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales (1979). Estudios de Maestría de Derecho Constitucional, Universidad Francisco Marroquín. Bufete Profesional Particular 1980 a la fecha. Magistrado Corte Suprema de Justicia 2004 a 2009, presidente de la Cámara de Amparos. Autor de Manual del Pequeño Contribuyente (1994), y Guía Legal del Empresario (2012) y, entre otros. Columnista del Diario La Hora, de 2001 a la fecha.

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Muchos ciudadanos suponen que el edificio sede del Tribunal Supremo Electoral (TSE) fue construido con ese propósito en el año 1910, año que aparece tallado en piedra encima del umbral. Tiene lógica esa suposición, ya que en toda referencia que se hace de dicho tribunal aparece representado el portal (al igual que la fachada de un frustrado hotel es referente de la Corte de Constitucionalidad). Pero no es así. Para esa fecha Guatemala pasaba por poco más de la mitad de una dictadura que asfixió por completo todo anhelo democrático y que habría de terminar en 1920 con el derrocamiento de Estrada Cabrera. En ese mismo año falleció en Niza, Francia, doña Desideria Ocampo, esposa del dictador. También en dicho año murió Diego Estrada, primogénito de don Manuel, quien se suicidó tras contraer tuberculosis debido a un tratamiento por una enfermedad venérea que había adquirido en sus andanzas de estudiante en Estados Unidos. (Otro hijo, Francisco Estrada, también se suicidó, solo que en 1912, tras seria discusión con su iracundo progenitor). “Quid est usus hominis …”.

Cabe señalar que sí había elecciones, de aquellas en las que no importa quién vota sino quién cuenta los votos. En 1911 el Benemérito, don Manuel Estrada Cabrera fue elegido para un tercer período con más de 500,000 votos en un país que tenía una población de 2 millones de habitantes. Rompió los registros históricos.

La citada inscripción: “1910” obedece al año en que se terminó la residencia de don Felipe Yurrita. De hecho, a la par aparecen, algo estilizadas, las letras “F” e “Y” (y luego la inscripción: Tribunal Supremo Electoral). Es claro que don Felipe quería presumir de su privilegiada situación y por eso mandó a construir esta residencia, realmente un palacete, nada menos que sobre el camino real de Jocotales, que se empezó a conocer, precisamente, como “Palacio Yurrita”.

Nunca pensó el próspero hacendado español, don Felipe que su nombre se iba a proyectar con tanta difusión como la tiene el TSE. Cada vez que aparecen en los medios televisivos la fachada del edificio se leen sus ya referidas iniciales. Años después mandó a edificar un templo en el extremo sur de la ciudad; una obra pequeña pero preciosa que contiene muchos detalles que habremos de comentar en otra ocasión. Claro, me estoy refiriendo a la Iglesia de Yurrita.

En otro orden de ideas, ya están definidos los 29 competidores de las próximas elecciones. Los corredores llevan sus camisetas distintivas. Nueve de los símbolos reproducen unas manos, en diferentes formas y estilos. Como que es una representación positiva que va a incidir en la aceptación o voto del ciudadano. Hay 2 animales: un elefante y un gallo (al estilo del extinto MAS). Solo 3 partidos contienen figuras humanas, aunque estilizadas: Prosperidad, Viva y Winak. Vegetales solo hay dos, una semilla (Semilla) y una mazorca (URNG). Tres partidos no tienen dibujo y se limitan a sus letras: Cambio, PIN y Vos. Hay 3 corazones: Mi Familia, Podemos y Viva. Mapas de Guatemala, al estilo del viejo Partido Revolucionario, solo tiene Unión Republicana. Aparece un partido con una cruz, solo que es cruz griega: Humanista.

Con todos los defectos y limitaciones que tiene nuestro sistema electoral (¡que vaya si los tiene!) al menos tenemos elecciones abiertas, logro que en muchos otros países del mundo no tienen. Por otra parte quiero resaltar como nota positiva el entusiasmo de los jóvenes que voluntariamente conforman las mesas receptoras como una expresión positiva de civismo y de esperanza.

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