Si el CACIF está abandonando el barco de los principales operadores de un sistema perverso que alienta la corrupción, es importante detalle porque, repetimos, su apoyo ha sido fundamental y se sabe que el mismo ha sido bien cultivado por la pareja presidencial que sabe usar la miel cuando conviene. La Hora/José Orozco.

Uno de los pilares de la estrategia electoral del oficialismo es la utilización del control que ejercen sobre el Tribunal Supremo Electoral para ir eliminando candidatos que puedan representar un peligro, ser molestos o riesgosos para el sistema, o simplemente que no asuman claros compromisos en el tema de la impunidad que requieren. Desde hace meses se viene señalando esa pieza vital para evitar sobresaltos y los hechos han confirmado que, mientras al jefe de jefes lo dejan actuar burdamente, a otros ya los eliminaron o están por completar el proceso para hacerlo.

Por ello llama poderosamente la atención que entre la serie de inconstitucionalidades que presentó el CACIF, poderoso y fundamental aliado de Giammattei y Martínez, esté el tema de la campaña anticipada porque afecta esa alianza, expresada en muchos comunicados y, sobre todo, en el sólido y absoluto respaldo a la figura de la Fiscal General, Consuelo Porras, encargada de garantizar la ya referida impunidad. De hecho, fuera de algunos grupos religiosos y de descalificados miembros de la clase política, el apoyo del sector empresarial organizado ha sido acaso el más importante para un gobierno que carece del apoyo popular, como se puede ver en todas las encuestas habidas y por haber.

La inconstitucionalidad de la norma que permite al TSE eliminar candidaturas a su sabor y antojo, pretextando campaña anticipada, es obvia, no solo porque limita el derecho a elegir y ser electo, sino porque es un duro golpe a la libertad de expresión, fundamental para que la ciudadanía pueda conocer a quienes aspiran a dirigir los destinos patrios. Pero, con todo y ello, el Tribunal Electoral la usa a discreción para ir borrando del mapa electoral a algunos, mientras se hace de la vista gorda con los meros meros.

Si el CACIF está abandonando el barco de los principales operadores de un sistema perverso que alienta la corrupción, es importante detalle porque, repetimos, su apoyo ha sido fundamental y se sabe que el mismo ha sido bien cultivado por la pareja presidencial que sabe usar la miel cuando conviene y el garrote amenazador cuando sienten que alguien intenta bailar a un ritmo distinto.

El tiempo dirá si es una maniobra para lavar cara luego de varios meses de desprestigio por la vinculación obvia y burda con el actual régimen, o si realmente se trata de un parteaguas en la relación que hasta ahora ha sido formalmente entrañable. Algunas Cámaras han sido estandarte, se puede decir, de la defensa del sistema y este viraje, acompañado de otras inconstitucionalidades en el tema de propaganda, no se puede pasar por alto.

Redacción La Hora

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