El gobierno del presidente Alejandro Giammattei no fue invitado a la cumbre. Foto Presidencia.

El mensaje que Giammattei envió a los pobladores de Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz, luego del incidente ocurrido cuando una turba retuvo a quienes realizaban una jornada de vacunación casa por casa, pone sobre el tapete la evidencia de que el gobernante usa los micrófonos para dar rienda suelta a sus arrebatos de cólera, olvidando por completo la investidura que le llama a ser el dirigente que sepa conducir al país. En el tema de las vacunas su gobierno no ha hecho absolutamente nada en serio para explicar a la población la necesidad de vacunarse y para contrarrestar la ya conocida campaña mundial que hay en contra de las vacunas desarrolladas para inmunizar ante el COVID 19.

Hace meses que venimos pidiendo al Ministerio de Salud una campaña coherente, elaborada para llegar a todos los rincones del país en los distintos idiomas que se hablan en Guatemala, a fin de dar a conocer los datos científicos que prueban la eficacia de las vacunas y que evidencien la falta de respaldo racional de las campañas que se diseminan por las redes sociales y que han tenido tanto impacto como para convencer a mucha gente que la vacunación es una conspiración para destruir a la humanidad.

Si el gobierno hubiera cumplido con realizar ese esfuerzo y el Ministerio de Salud hubiera publicado en cada rincón del país los datos serios que prueban la necesidad de vacunarnos, seguramente se pudo haber reducido la resistencia de la población, pero ese silencio que se mantuvo, producto de la incapacidad que ha habido para administrar todo lo relativo a la pandemia, es lo que permite que florezcan y crezcan los movimientos que pregonan toda clase de patrañas contra la inmunización.

En cambio, decir que el Estado no invertirá “un cochino centavo” en Fray Bartolomé de las Casas no es una reacción estimulante y que ayude a resolver el problema, además de que constituye un incumplimiento de deberes porque ningún gobernante puede condenar a todo un pueblo de esa manera cuando el problema fue causado por algunos individuos que podrían ser debidamente identificados si dispusiéramos de entidades de investigación que hagan su trabajo.

En vez de andar hablando de usar Viagra para compensar inexistentes efectos secundarios de la vacuna y advirtiendo que no dará un “cochino centavo” a pueblos antivacunas, lo que el gobierno debiera hacer es realizar, por fin, esa campaña de información que abra los ojos a quienes no han entendido la beneficiosa función de las distintas vacunas, incluyendo la rusa con la que nos han estafado.

Redacción La Hora

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