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Actualmente el mundo se debate en un espacio que hacía tiempo no se veía tan complicado y oscuro como el estado actual de la geopolítica mundial.  No es nuevo, es cierto, pero estimo que tomó un repunte inusitado que resulta sumamente peligroso para el futuro de la humanidad.

La coincidencia que se juntaran dos personas que representan el liderazgo de dos países aliados ha significado un cambio en la composición de fuerzas en el medio oriente que hoy nos conducen a una situación bastante crítica que podría, incluso, conducirnos al terror de una tercera guerra mundial.

Los personajes terminan de coincidir cuando Trump asume la conducción de Estados Unidos, bajo una votación de más de 75 millones de votantes, lo que muestra un país educado, pero con un espíritu que respira por convertir a los Estados Unidos en el centro del universo, no importando las formas en que se haga.

Así, se llegó al secuestro del presidente Maduro en Venezuela, un líder poco o nada defendible, para asegurarse que el petróleo venezolano estaría a la disposición de Estados Unidos, sin ningún remilgo. Hoy, el centro de la incertidumbre se centra en el Medio Oriente, en donde Trump actúa nuevamente como fiel escudero de otro mandatario -ambos, en la actualidad también resultan nada defendibles-, Netanyahu, un dúo que pone el poder por principio, no importando las causas fatales que ocurran alrededor de su disposición por destruir cualquier atisbo de oposición.

Así que hoy atacan a Irán con lo cual se han provocado muchas muertes de personas que no tienen que ver con la disputa abierta, sino que son mujeres, niñas y niños, pero ellos les llaman “pérdidas colaterales”.  Para Netanyahu esas pérdidas colaterales hoy suman miles de palestinos que han perdido la vida en la franja de Gaza, con ataques que ya llevan años, mientras no muestran la menor piedad en contra de todos aquellos que han fallecido.

Igualmente, a las pérdidas humanas por ataques de cualquier tipo se suman todas las personas que hoy mueren de hambre en este lugar sin que se tenga el menor atisbo de arrepentimiento o piedad, no, la indolencia y la maldad se personifican en este ataque doloroso contra el pueblo palestino.

Poco a poco, los países han tomado posición y distancia de este conflicto.  Hoy Suecia anuncia a través de su primer ministro, su distancia de la guerra y solicita a las Naciones Unidas que se expulse a Israel de todas sus agencias, así como invita a Europa a alejarse de esta guerra absurda contra Irán.

¿Hasta dónde llegará la maldad?, nadie lo sabe, pero lo que sí se reconoce es a dos personas que pretenden dominar al mundo sin importar lo que se tengan que llevar de por medio, con posturas bélicas y bajo pensamientos obtusos.

Juan José Narciso Chúa

juannarciso55@yahoo.com

Guatemalteco. Estudió en el Instituto Nacional Central para Varones, se graduó en la Escuela de Comercio. Obtuvo su licenciatura en la USAC, en la Facultad de Ciencias Económicas, luego obtuvo su Maestría en Administración Pública INAP-USAC y estudió Economía en la University of New Mexico, EEUU. Ha sido consultor para organismos internacionales como el PNUD, BID, Banco Mundial, IICA, The Nature Conservancy. Colaboró en la fundación de FLACSO Guatemala. Ha prestado servicio público como asesor en el Ministerio de Finanzas Públicas, Secretario Ejecutivo de CONAP, Ministro Consejero en la Embajada de Guatemala en México y Viceministro de Energía. Investigador en la DIGI-USAC, la PDH y el IDIES en la URL. Tiene publicaciones para FLACSO, la CIDH, IPNUSAC y CLACSO. Es columnista de opinión y escritor en la sección cultural del Diario La Hora desde 2010

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