0:00
0:00

“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Georg C. Lichtenberg.

La semana pasada la ciudadanía estuvo muy pendiente del Congreso, porque a diferencia de años pasados, se ha creado conciencia colectiva en ubicar a la Corte de Constitucionalidad como parte del sistema de Justicia, siendo la última instancia a la que todos podemos rogar Justicia, porque es rogada, pero además se tiene más conciencia de lo permeado que está todo el sistema, incluyendo el alto tribunal.

Existe también conciencia social, de lo dañina que ha sido la reelección de diferentes funcionarios, de donde ha surgido la pregunta de por qué se permite, esto debido a que en los últimos años se identifica como una “adicción desmesurada del poder” la necesidad de mantenerse más allá de sus mandatos a una gran mayoría, llegando a convertir en puestos vitalicios los que fueron creados como renovables.

En los últimos diez años  la Corte de Constitucionalidad se ha convertido en una de las instituciones más cuestionadas porque, de ser la institución garante de los derechos de los ciudadanos se convirtió en un poder asaltado por diferentes intereses que colocan a sus alfiles para obtener beneficios para el grupo, de ahí que la ciudadanía se encuentra hoy más informada y pendiente de quienes acceden al poder, pero también de la necesidad de la renovación de sus integrantes, debido principalmente a que al ser el último eslabón de la justicia, se espera de sus componentes que actúen con imparcialidad, debido a que muchas resoluciones han sido injustas dejando a los ciudadanos en total estado de indefensión, porque después de la CC, solo el infierno.

Después del proceso electoral 2023, en el que la población se probó así misma que podía cambiar a los diputados, debido a que colocó a 96 nuevos legisladores, lección que debe ser entendida en toda su plenitud, para contar con la debida lectura política y social de que los tiempos han cambiado, y que la desafección hacia la clase política es una realidad, por lo que el resultado de no escuchar a sus votantes tiene como consecuencia inapelable que el voto se movilice hacia otras opciones.

Siendo Guatemala un país conservador, la balanza tiende a inclinarse al pensamiento conservador también, sin embargo esto no significa que premie el incumplimiento de las promesas rotas y la corrupción, asimismo hoy que conoce y lee en los aparatos digitales resoluciones y sentencias en forma inmediata, entiende más que antes la connotación de las mismas, sumado a que conoce desde de que se alimentan los funcionarios hasta su árbol genealógico, va identificando las fortalezas y debilidades de estos, estando el rey más desnudo que nunca. 

Con contadas excepciones la población está en contra de la reelección de los diferentes funcionarios, porque se siente defraudada con las decisiones de la mayoría, debido a que existe una desconexión moral entre el administrado y los encargados de la función pública.

El Sistema de Justicia es uno de los más cuestionados, tanto la CSJ, como la CC, sin dejar fuera al MP, ¿Por qué?  Es la pregunta obligada, sencillamente porque durante años se le concedió una imagen de grandiosidad por creer a estos funcionarios provenientes de la Academia, pero gracias a la transparencia obligada se ha descubierto un mal evidente, como lo es la compraventa de títulos y diplomas, sumado a resoluciones cuestionables por injustas, lo que ha incidido en que empequeñezca al ojo público la personalidad de quien debió mantenerse con una imagen de altura moral.

El resultado de la falta de respuesta por parte de las instituciones se traducirá en nuevos rostros como resultado de las elecciones del 2027, ya que si en el 2023 solamente repitieron 64 diputados, en el 2027 repetirán menos, porque los errores de los actuales se magnifican ante el ojo popular.

A diferencia de otros sistemas, en el nuestro los diputados no se deben a partido alguno, se deben a sus votantes, y sus votantes cada vez saben más del Estado en general, y son más incisivos.

En la política en general puede suceder, que el votante reciba el pan con agua que le dan en el mitin, pero emite un voto meditado, no agradecido por el pan, cada vez más.

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

post author
Artículo anteriorCaso Libramiento de Chimaltenango: Estado no será resarcido por constructores, según resolución de CC
Artículo siguienteDe estos 20 abogados, 10 llegarán al TSE: Quiénes son los candidatos entre los que elegirá el Congreso