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Llegaron a Guatemala en 1998, durante el Gobierno derechista, conservador, neoliberal de Álvaro Arzú Irigoyen, quien aceptó la oferta del presidente cubano Fidel Castro de enviar a Guatemala, un equipo de profesionales de la salud para apoyar en la emergencia desatada por el paso del huracán Mitch, que ese año provocó pérdida de vidas humanas, severos daños materiales y afectó a numerosas familias guatemaltecas. 

Ahora en 2026, después de 27 años de prestar servicios humanitarios en Guatemala, durante el Gobierno progresista y democrático de Bernardo Arévalo, la Cancillería guatemalteca mediante un oficio comunicó al Ministerio de Salud la decisión de suspender la renovación del convenio de cooperación suscrito desde 1998 entre autoridades de los Gobiernos de Guatemala y Cuba. La razón que se esgrime para justificar tal decisión, es que el Estado de Guatemala tiene por sí mismo la capacidad de cubrir los servicios de salud para la población más necesitada. Por su parte, el Ministerio de Salud ha dicho que el proceso de transición será escalonado, conforme se vayan venciendo los contratos de los profesionales cubanos.

Son necios aquellos que siguen creyendo que se puede ocultar el sol con un dedo, salta a la vista que la verdadera razón del sorpresivo anuncio de suspensión de los servicios solidarios de la Brigada Médica Cubana, es decisión del presidente estadounidense Donald Trump, quien semanas atrás, instó a gobernantes de otros países del mundo a que suspendieran ese tipo de convenios con Cuba, porque en el caso de estas brigadas, sus miembros son esclavizados, víctimas de trata de personas por parte del Gobierno cubano. Otra de las grandes mentiras que el presidente imperial se inventa, para luego justificar acciones represivas contra la Mayor de las Antillas, seguir agravando las medidas coercitivas e inhumanas del embargo y bloqueo que aplica desde hace más de 67 años, que vulnera el derecho internacional y derechos humanos de la población isleña.

La población guatemalteca debe saber que, en el caso de Guatemala, los servicios profesionales de quienes integran la Brigada Médica de Cuba, están disponibles en 16 de los 22 departamentos del país y que esto no le cuesta ni un solo centavo al Estado guatemalteco, quiere decir que tales servicios prestados son humanitarios, de solidaridad. No sucede lo mismo en otros 60 países donde están presentes los médicos cubanos y muchos Estados deben pagar por estos servicios. Por eso la perversa intención de la presidencia imperial, al considerar que la eliminación de ese esfuerzo solidario del Gobierno de Cuba, es otra manera de asfixiar la economía cubana y de hacer más daño a la población. 

Así que lo que se percibe y dice en todas partes es que, el Gobierno guatemalteco cumple con acatar las órdenes imperiales. Entonces cabe preguntar a las autoridades de salud: ¿Cómo se va a reemplazar la ausencia de profesionales de la salud en regiones y territorios alejados que hasta ahora cubren los profesionales cubanos? ¿Hay estadísticas disponibles que demuestren qué y cuánta población es atendida por médicos de la Brigada cubana? ¿Están dispuestos los profesionales guatemaltecos a permanecer en las comunidades apartadas para prestar sus servicios?

Al final del día queda aceptar que el Gobierno guatemalteco decidió seguir la corriente impuesta por la presidencia imperial. Es de esperar que haya iniciativas de organizaciones de sociedad civil para organizar homenajes de reconocimiento y gratitud a los profesionales de la salud cubanos, que pronto dejarán Guatemala. ¡Gracias, gracias por tanto que han dado a Guatemala y su gente!

 

Factor Méndez

fmendez21@gmail.com

Defensor Derechos Humanos. Catedrático. Periodista/Escritor. Estudió Derecho, Derechos Humanos y Trabajo Social en Guatemala, Honduras y Costa Rica. Catedrático San Carlos y Rafael Landívar. Fundador Centro de Investigación, Estudios y Promoción de Derechos Humanos CIEPRODH. Autor de ensayos y artículos sobre temas sociales, políticos, memoria histórica y Derechos Humanos.

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