“Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquier tema. Sin presiones, sin precondicionamientos, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación, sin injerencia en nuestros asuntos internos”.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de Cuba. La Habana, 05 de febrero 2026.
Después de los sucesos por todos conocidos ocurridos en Venezuela el 3 de enero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó amenazas a otros gobernantes latinoamericanos, se refirió a Nicaragua, Cuba, Colombia, México, advirtió que también podían ser invadidos y se refirió a ellos despectivamente, aunque después matizó su percepción sobre algunos, conducta típica del presidente imperial que con frecuencia cambia de opinión.
Un mes después que el Gobierno imperialista secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, el señor Trump firmó una orden ejecutiva que impone un bloqueo total al suministro de combustibles a Cuba, además, amenazó con imponer aranceles a terceros países que comercien petróleo con el país caribeño. Esto es una nueva escalada de agresión de los Estados Unidos contra Cuba, otro agravio al Derecho internacional de los Estados, a la Carta de Naciones Unidas y al amplio catálogo de derechos humanos universales.
Esa disposición imperial despertó indignación entre líderes mundiales, organizaciones sociales de solidaridad, bloques de países y personalidades internacionales que han emitido declaraciones, comunicados y mensajes de solidaridad con el pueblo y Gobierno de Cuba. Todas las voces son de repudio y condena a esas disposiciones imperiales y, recuerdan que Cuba ha soportado más de 67 años de bloqueo económico, comercial y financiero, que ha provocado graves daños a la economía nacional y a la calidad de vida de la población isleña.
No olvidar que año con año en la Asamblea de Naciones Unidas una aplastante mayoría de países del mundo, condenan al Gobierno imperial y exigen eliminar el bloqueo inhumano impuesto a Cuba.
Este es otro momento difícil de crisis grave y crucial para la Revolución cubana, quizá hasta hoy, solo superada por la crisis de 1962 por la instalación de misiles soviéticos en Cuba que escaló al punto de, amenazar con una confrontación nuclear que puso en riesgo la existencia de la humanidad.
Pero Cuba no está sola, la solidaridad internacional a todos los niveles no se ha hecho esperar. Es momento de cerrar filas contra este nuevo abuso que, además de violar el derecho internacional y derechos humanos, es una clara amenaza a la soberanía de las demás naciones.
El presidente Trump pretende justificar esta nueva escalada de endurecimiento del bloqueo, mediante una ensarta de mentiras para presentar a Cuba como una “amenaza a la seguridad nacional”. Aquí surgen los primeros cuestionamientos, ¿Con qué derecho la presidencia imperial pretende sancionar a terceros países que libre y soberanamente comercian petróleo con Cuba? ¿Por qué la presidencia imperial quiere imponer su hegemonía mediante el uso de la fuerza, la ocupación y la guerra psicológica?
Esta última medida del imperio, se suma a las anteriores que han tenido como propósito desestabilizar la gobernabilidad interna y que la población desprecie a las autoridades cubanas, provocar desesperación de la gente, generar caos y crear condiciones para el derrocamiento del régimen revolucionario. Pese a las difíciles condiciones y adversidades que el bloqueo ha creado a lo largo de más de seis décadas, la Revolución sigue en pie, el pueblo y Gobierno continúan resistiendo, preparados para repeler con coraje cualquier agresión externa, dispuestos a defender su soberanía, independencia, libre autodeterminación de los pueblos y el multilateralismo.
El presidente Díaz-Canel en su mensaje al pueblo de Cuba y la opinión internacional el jueves 5 de febrero de 2026, sostuvo que los pueblos y la humanidad se están enfrentando a una guerra ideológica, cultural, política, mediática y psicológica por parte del Gobierno imperial que, por la fuerza, usando la ley del garrote procura implantar la ideología del hegemón y por ende, eliminar cualquier oposición a sus intereses o propósitos. Sobre el tema del multilateralismo, el presidente de Cuba afirmó: “El mundo no puede dejarse avasallar, el mundo no se puede dejar humillar, el mundo no puede permitir que la fuerza aplaste el multilateralismo”.
El presidente cubano también afirmó que, “(…) conocemos de planes para hechos terroristas que están siendo apoyados, se están financiando y están preparándose en los Estados Unidos para agredir a Cuba”.
Después de lo sucedido en Venezuela el 3 de enero, se puede esperar cualquier acción contra otra nación de América Latina o El Caribe, por ello, es procedente denunciar la conducta abusiva y criminal de la presidencia imperial, hacer valer el derecho internacional de los Estados, el respeto a derechos humanos, a la soberanía, independencia y libre autodeterminación de los pueblos.







