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Seguimos con los corruptos. En aquella época se conoció como “el Serranazo” que fue un frustrado autogolpe de estado, al suceso perpetrado el martes 25 de mayo de 1993 por Jorge Antonio Serrano Elías, entonces presidente de Guatemala y que terminó con su posterior destitución e inhabilitación de su vicepresidente Gustavo Espina para sucederlo, por parte de la Corte de Constitucionalidad y el Congreso de la República. Se disolvió del Congreso, de la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad, también pidió al Tribunal Supremo Electoral convocar a elecciones para elegir a «diputados idóneos» y propuso nombres de juristas para la Corte Suprema de Justicia. Al cabo de doce días, las instituciones del país reinstauraron la institucionalidad designando presidente al entonces procurador de los Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio.

En ese año 1993 participaba de una joven democracia de siete años, debilitada continuamente por frecuentes acontecimientos de violencia y corrupción. Las primeras manifestaciones masivas de descontento popular se mostraron en marzo como protestas en contra de incrementos a los precios de la energía y el transporte. La situación escaló posteriormente de cara a la férrea oposición del sector estudiantil público del nivel medio, que veía un proyecto de uniforme estudiantil como señal de militarización, en combinación con una oferta de transporte público gratuito a la que daba poca credibilidad.

Y como dijimos, la Corte de Constitucionalidad, presidida por Epaminondas González Dubón decretó el mismo día ilegítimas e inconstitucionales las disposiciones de las denominadas Normas Temporales de Gobierno. Igualmente el Tribunal Supremo Electoral, presidido por Arturo Herbruger Asturias, descartó la orden de Serrano de convocar inmediatamente a elecciones legislativas. La Prensa independiente, en sus inicios censurada, logró sacar clandestinamente algunos ejemplares por la tarde del 26 de mayo, los cuales luego fueron reproducidos y distribuidos en el país. En el diario Prensa Libre, el procurador de los Derechos Humanos, que había escapado de la policía por el techo de su casa, declaraba: «Quizás sea el primer Procurador de los Derechos Humanos que trabaje en la clandestinidad, pero soy un defensor de la Constitución y del sistema democrático. No puedo menos que luchar, junto con los diferentes sectores sociales, por el retorno inmediato a la constitucionalidad. La sociedad tiene derecho a la resistencia, a unirse y a pedir explicaciones sobre una disposición absurda e ilegal. El Presidente Serrano ha cometido delitos en contra de la Constitución y al volver al orden constitucional, lo lógico es que se le lleve a juicio”. Seguidamente, la población careciendo aún de garantías constitucionales y la comunidad internacional intensificaron las protestas, y el respaldo del Ejército de Guatemala se fue desvaneciendo, hasta que siete días después del golpe, Jorge Serrano Elías, ese el aprendiz de dictador huyó del país con destino a Panamá. Hasta que el 5 de junio el Congreso eligió a Ramiro de León Carpio como nuevo Presidente de la República y el 6 de junio, De León Carpio asumió como nuevo presidente de la República.

Este paréntesis, de este artículo, porque fue histórico para la Universidad pública (USAC) y los jóvenes del Liceo Guatemala. En el año septiembre de 1967, algunos estudiantes del Liceo entre ellos, el Roberto “el Gordo” Orellano Castañeda, Guillermo Ordoñez Jonama, Julio “la Carola” Contreras Quintero, Jorge “el Cuyo” Álvarez, Luis Fernando “Bugs” Morales Flaminio Bonilla Valdizón, José Emilio Rodas Rivera, Julio Galán Lam, Jorge “el Chonte” Azurdia de León, etcétera y etcétera, fuimos al IGLÚ de la USAC. Entre nosotros, estaba “nuestro mentor” Jorge Serrano Elías, quien era el Presidente de Estudiantes de Ingeniería, entonces fuimos en un bus del Colegio, que nos los dio los maestros maristas; pero exactamente era una Asamblea para SI votar o NO votar los Básicos. Esos educadores religiosos y Jorge Serrano, nos engañaron porque era un mitin de los estudiantes de la Universidad, y nosotros éramos estos “chavos”, “patojos” de 17 o 18 años que todavía estábamos terminando el bachillerato. Algunos estudiantes de la USAC estaban en el IGLÚ y unos fueron agresivos contra nuestro amigo “el Gordo” Orellana Castañeda y entonces nos fuimos con el Bus y de una vez al Colegio.

En la Universidad de la San Carlos (USAC), los Estudios Generales «eran los Básicos», las Pruebas de Conocimientos Básicos, son el primer paso evaluativo del proceso de ingreso del Sistema de Ubicación y Nivelación. Consisten en cinco exámenes fundamentales: Biología, Física, Lenguaje, Matemática y Química, los cuales deben aprobarse para nivelar conocimientos y acceder a las carreras universitarias.

Y de último fuimos en 1967, Jorge Serrano nos dio el Seminario de la “Monografía de San Miguel Petapa”. Pero Serrano Elías, era y es un fascista, un falsificador, un mentiroso y un dictador, este tipo es abyecto y mezquino, antes y ahora “tiene una agenda escondida” y este estúpido cretino “porque entonces hablaba por nosotros el Pueblo».

Es necesario una acotación sobre la reflexión sobre la Justicia. Crítica duras y ciertas, se han dado en los últimos años en relación a la deficiente administración de justicia impartida por los tribunales de la República. El organismo judicial, el Ministerio Público, el Ministerio de Gobernación, la Corte de Constitucionalidad y la Policía Nacional Civil, se han involucrado en el tema de la justicia, una virtud que, nos ha sido enseñada, como el dar a cada uno lo que le pertenece; pero que como virtud y como ideal, es lamentable que se haya quedado en los textos de estudio, en el campo doctrinario y en la fría letra de los códigos, no teniendo una dinámica correcta, consciente y honesta, en su aplicación por parte de algunos juzgadores que son corruptos y vendidos.

En la implementación correcta y adecuada, de un sistema de justicia se han cometido gravísimas vulneraciones CORROMPIENDO la JUSTICIA y VULNERANDO el DERECHO. Todo con MALA FE. En fin, en un país tercermundista como el nuestro, se implementan escollos para negar la JUSTICIA. La Justicia es esa sensación de satisfacción que experimenta el ciudadano cuando un Juez reconoce un derecho, porque es un letrado honrado y honesto, un funcionario judicial diligente, competente, estudioso y capaz. Porque la Justicia es también eso, una sensación y un sentimiento, una especie de mujer que nos atrae porque complace con sabiduría, con decencia y con virtud.

Por ello la JUSTICIA es la Diosa Temis de los griegos. Una diosa del amor por lo recto, lo ético y lo moral. Justicia que se torna en un sentimiento de frustración y cólera, de enojo y repulsión, cuando encontramos jueces venales que no reconocen argumentos legales y jurídicos, y razonan fallos con el resultado de SENTENCIAS dictadas con embustes y repletas de mentiras y ambigüedades, de lo cual se colige de inmediato, que fueron comprados y corrompidos con dinero y/o tráfico de influencias.

En mi experiencia profesional, luego de ejercer por 51 años la Abogacía, he sido director y procurador en cientos de procesos; y puedo afirmar que en la mayoría de los dirigidos en los últimos 20 años se ha PISOTEADO la JUSTICIA, se le ha envilecido, prostituido y anarquizado, por jueces y magistrados infames y funcionarios que han atentado contra el valor ideal de la justicia. He visto sentencias parcializadas e incongruentes en las cuales se trasunta que ese ideal de lo justo, lo moral y lo decente, está muy alejado de la mente y conciencia de algunos jueces que coadyuvan a que sigamos en la IMPUNIDAD. He visto sentencias con supuestos fundamentos que contienen una pobre elaboración procesal y una alejada concepción de la justicia. Estimo por ello, atinado recordar las palabras del ex Decano del Colegio de Abogados de Madrid, el ilustre abogado don Ángel Ossorio, cuando dijo que «el patrimonio principal del hombre es su dignidad y no hay dignidad segura sin justicia que la ampare».

Quienes acatamos y cumplimos las leyes, aceptando los ordenamientos jurídicos como la única forma de convivencia social, quienes propugnamos por mantener el diario convivir dentro de un esquema de derecho, nos sentimos defraudados, golpeados moralmente y desatendidos en nuestras justas reclamaciones, cuando nos encontramos ante jueces, magistrados y funcionarios, que no valorizan la justicia, que obran en contra de la razón y conculca el derecho. Como hombre de leyes, siempre he sabido reconocer cuándo a los jueces les asiste la ley y la razón en los fallos, cuándo el adversario tiene el derecho y cuándo el ordenamiento jurídico debe así declararlo. La justicia es una sola y el derecho también. Así que nunca debemos pretender una justicia para el cliente y otra para el adversario. Las oportunidades y defensas procesales deben ser las mismas; pero sobre todo, las concepciones morales y éticas, tanto por parte de los litigantes como de los juzgadores, deberían ser iguales.

La implementación en las instituciones de criterios autoritarios y despreciativos, las hizo perder TOTAL CREDIBILIDAD y por ello deben revisarse sus acciones con un profundo espíritu de seriedad, solidaridad y responsabilidad, a fin de que su continuidad histórica sea la más correcta y adecuada. Ello lo hemos repetido infinidad de veces y seguiremos velando por una institucionalidad eficiente, sin aberraciones y sin vulneraciones. No es aceptable que con ya 29 años de haber escogido e iniciado una democracia, esa DEMOCRACIA NO FUNCIONE como un SISTEMA DE VIDA. Lo que ya no soportamos, es que la sociedad siga siendo objeto de la INJUSTICIA, la ARBITRARIEDAD y la CORRUPCIÓN de muchos jueces y funcionarios. Recordemos que la paciencia y la tolerancia tienen un límite y el de la ciudadanía honrada y decente ya está colmando, y un día podría ser el pueblo, quién arme un tumulto social de graves e insospechadas consecuencias y serán tetuntes y balas, los que lamentablemente atentarán contra las instituciones.

Seamos honestos, realistas y correctos. Nuestra justicia tiene una inclinación tremenda, en 1985 un sistema naciente que no merece ser atropellado, a un sistema democrático, republicano y representativo, que debe ser fortalecido con una convivencia libre y espontánea, que conduzca a los hombres a vivir con leyes y disposiciones que regulen adecuadamente el comportamiento social y si los jueces y funcionarios no lo hacen llevarlos a proceso penal, concederles el derecho constitucional de defensa y a los CORRUPTOS, INFAMES y SERVILES LACAYOS, dictar SENTENCIA y darles CÁRCEL.

¿Jorge Serrano Elías cree de verdad, porque este fariseo NO tiene DIGNIDAD, SOLIDARIDAD y la JUSTICIA?

¿Serrano Elías NO sabe de la severidad y la idea de la JUSTICIA de dar a cada uno lo que le pertenece; en la Justicia como esa sensación y sentimiento de satisfacción que se produce cuando lo justo se realiza y vive con sabiduría, decencia y equidad?

¿Serrano Elías NO tiene DIGNIDAD, como un valor supremo del hombre honesto, vertical y recto con un comportamiento decoroso; en la Dignidad como una actitud del hombre que no cambia jamás su línea de conducta ante ofrecimientos materiales de poder, dinero, vanidad y lujo?

¿Jorge Serrano NO tiene SOLIDARIDAD, como un valor permanente que debe privar dentro del género humano en la tarea de crear una sociedad civil más justa, más fraterna, más libre y más humana; creerán en la Solidaridad como una comunidad de in­tereses y responsabilidades que hacen del hombre la persona humana que debe ser el centro de toda la actividad social y política de nuestro mundo? Porque nosotros los demócratas debemos hacer las correctas lecturas.

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