Reflexión sobre Justicia, Dignidad y Solidaridad. Críticas duras y ciertas, se han dado en los últimos años en relación con la deficiente administración de justicia impartida por los tribunales de la República. El Organismo Judicial, el Ministerio Público, el Ministerio de Gobernación, la Corte de Constitucionalidad y la Policía Nacional Civil, se han involucrado en el tema de la justicia, una eficacia y moralidad, que nos ha sido enseñada, como el dar a cada uno lo que le pertenece; pero que como virtud y como ideal, es lamentable que se haya quedado en los textos de estudio, en el campo doctrinario y en la fría letra de los códigos, no teniendo una dinámica correcta, consciente y honesta, en su aplicación por parte de algunos juzgadores que son corruptos y vendidos.
En la implementación correcta y adecuada, de un sistema de justicia se han cometido gravísimas vulneraciones CORROMPIENDO la JUSTICIA y VULNERANDO el DERECHO. Todo con MALA FE. En fin, en un país tercermundista como el nuestro, se implementan ESCOLLOS para negar la JUSTICIA. La Justicia es esa sensación de satisfacción que experimenta el ciudadano cuando un Juez reconoce un derecho, porque es un letrado honrado y honesto, un funcionario judicial diligente, competente, estudioso y capaz. Porque la Justicia es también eso, una sensación y un sentimiento, que nos atrae porque con sabiduría, con decencia y con virtud. Justicia que se torna en un sentimiento de frustración y cólera, de enojo y repulsa, cuando encontramos jueces venales que no reconocen argumentos legales y jurídicos, y razonan FALLOS con el resultado de SENTENCIAS dictadas con embustes y repletas de mentiras y ambigüedades, de lo cual se colige de inmediato, que fueron comprados y corrompidos con dinero y/o tráfico de influencias.
En mi experiencia profesional, luego de ejercer por 50 años la Abogacía, he sido director y procurador en cientos de procesos; y puedo afirmar que en la mayoría de los dirigidos en los últimos 20 años se ha PISOTEADO la JUSTICIA, se le ha envilecido, prostituido y anarquizado, por jueces y magistrados infames y funcionarios que han atentado contra el valor ideal de la justicia. He visto sentencias parcializadas, incongruentes y discutibles, en las cuales se trasunta que ese ideal de lo justo, lo moral y lo decente, está muy alejado de la mente y conciencia de algunos jueces que coadyuvan a que sigamos en la IMPUNIDAD. He visto sentencias con supuestos fundamentos que contienen una pobre elaboración procesal y una alejada concepción de la justicia.
Quienes acatamos y cumplimos las leyes, aceptando los ordenamientos jurídicos como la única forma de convivencia social, quienes propugnamos por mantener el diario convivir dentro de un esquema de derecho, nos sentimos defraudados, golpeados moralmente y desatendidos en nuestras justas reclamaciones, cuando nos encontramos ante jueces, magistrados y funcionarios, que no valorizan la justicia, que obran en contra de la razón y conculca el derecho.
Como hombre de leyes, siempre he sabido reconocer cuándo a los jueces les asiste la ley y la razón en los fallos, cuándo el adversario tiene el derecho y cuándo el ordenamiento jurídico debe así declararlo. La justicia es una sola y el derecho también. Así que nunca debemos pretender una justicia para el cliente y otra para el adversario. Las oportunidades y defensas procesales deben ser las mismas; pero sobre todo, las concepciones morales y éticas, tanto por parte de los litigantes como de los juzgadores, deberían ser iguales.
La implementación en las instituciones de criterios autoritarios y despreciativos, las hizo perder TOTAL CREDIBILIDAD y por ello deben revisarse sus acciones con un profundo espíritu de seriedad, solidaridad y responsabilidad, a fin de que su continuidad histórica sea la más correcta y adecuada. Ello lo hemos repetido infinidad de veces y seguiremos velando por una institucionalidad eficiente, sin aberraciones y sin vulneraciones. No es aceptable que con ya 40 años de haber escogido e iniciado una democracia, esa DEMOCRACIA NO FUNCIONE como un SISTEMA DE VIDA. Lo que ya no soportamos, es que la sociedad siga siendo objeto de la INJUSTICIA, la ARBITRARIEDAD y la CORRUPCIÓN de muchos jueces y funcionarios. Recordemos que la paciencia y la tolerancia tienen un límite y el de la ciudadanía honrada y decente ya está colmando, y un día podría ser el pueblo, quién arme un tumulto social de graves e insospechadas consecuencias y atentan contra las instituciones.
Casi siempre reflexionó antes de sentarme frente al teclado, otras no, simplemente brotan libres, espontáneas y sin ambages mis palabras y mis apreciaciones. Hoy formulé una necesaria reflexión y análisis jurídico y deontológico, y es atinado hablar de abogados, jueces y magistrados ¿qué es y debe significar la TOGA?. Los portamos los ABOGADOS, los verdaderos abogados. La TOGA es el símbolo de la consagración académica, la Toga es virtud, la Toga es decoro, la Toga es seriedad pero sobre todo Dignidad y respeto.
Para ser abogados, jueces y magistrados, tiene que saber de Justicia, la Dignidad y la Solidaridad, porque los jueces y magistrados, jamás deben prostituirse, jamás venderse, ni ponerse a subasta o permitirse que se le confunda con actitudes pueriles que desvalorizan lo que un día el ilustre Maestro don Ángel Ossorio les dijo a los juristas argentinos: «la Toga no es casulla de religión, no es ninguna calidad ni ningún disfraz irrisorio. Para el que la ha conquistado y la lleva es FRENO e ILUSIÓN y para aquel que la contempla, es DIFERENCIACIÓN Y RESPETO».
¿Creerán en verdad esos abogados, jueces y magistrados, que tienen DIGNIDAD, la SOLIDARIDAD y la JUSTICIA?
¿En la severidad y la idea de la JUSTICIA de dar a cada uno lo que le pertenece; en la Justicia como esa sensación y sentimiento de satisfacción que se produce cuando lo justo se realiza y vive con sabiduría, decencia y equidad?
¿En la DIGNIDAD como un valor supremo del hombre honesto, vertical y recto con un comportamiento decoroso; en la Dignidad como una actitud del hombre que no cambia jamás su línea de conducta ante ofrecimientos materiales de poder, dinero, vanidad y lujo?
¿En la SOLIDARIDAD como un valor permanente que debe privar dentro del género humano en la tarea de crear una sociedad civil más justa, más fraternal, más libre y más humana; creerán en la Solidaridad como una comunidad de intereses y responsabilidades que hacen del hombre la persona humana que debe ser el centro de toda la actividad social y política de nuestro mundo?
Seamos honestos, realistas y correctos. Nuestra justicia tiene una inclinación tremenda. Esa balanza, le quebrará algún día un brazo a la diosa Temis, porque su equilibrio no es justo, favorece al poderoso y al delincuente de cuello blanco y atropella al débil y al indefenso. Las instituciones, estimo, tienen una estructura que sólo requiere reformas formales; son los hombres y su accionar los que han desprestigiado al sistema, a un sistema casi naciente que no merece ser atropellado, a un sistema democrático, republicano y representativo, que debe ser fortalecido con una convivencia libre y espontánea, que conduzca a los hombres a vivir con leyes y disposiciones que regulen adecuadamente el comportamiento social y si los jueces y funcionarios no lo hacen llevarlos a proceso penal, concederles el derecho constitucional de defensa y a los CORRUPTOS, INFAMES y SERVILES LACAYOS, dictar SENTENCIA y darles CÁRCEL.
Atinado estimo, cerrar esta reflexión con el octavo mandamiento del Abogado, inspiración del maestro Eduardo Couture: «Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia como destino normal del derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz.