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En esta Guatemala nuestra, desde 1986 y para desgracia hemos tenido en las esferas de gobierno y en la conducción nacional a cínicos, fariseos y los prepotentes. Giammattei fue el mayor ejemplo de prepotente, cínico y fariseo, que podrá ver generación alguna. Giammattei y sus huestes, al lado de su amante Miguel «Miguelito» Martínez, cuando se treparon a las alturas del poder se volvieron más amantes de la vanidad, del lujo y del despilfarro. Su avidez de riqueza fue tal que la corrupción incursionó en todos los ámbitos. Los jolgorios, la deshonestidad desmedida y el derroche estuvieron a la orden del día para ellos y su servil fanaticada. Y cuando se le reclamaba su actitud, respondía con desfachatez y con burla, con risa y con sorna.

En la era de Giammattei se le hizo honor a Blas, Tartufo y Sancho, porque siempre se tuvo la desvergüenza en defender y practicar acciones reprobables. Este homosexual fue el mayor ejemplo de fariseísmo, fue despreciable por su fingido compromiso y su falso puritanismo, ya que en su actitud y forma de vida desdijo totalmente de su práctica moralizadora y de su pretendida posición de censor de conductas humanas.

Giammattei, con su gobierno, fue soberbio, iracundo e intolerante. Tuvo cuatro campañas y ganó la cuarta el 14 de enero de 2019, con una política medio populista, y como siempre, ofreció quitar privilegios; al fin ganó en 2019 como presidente, y dijo: “Yo no quiero ser reconocido como un hijueputa más”, en el proceso electoral de 2019 en incontables tarimas y ganándose el aplauso de quienes le escuchaban. “Para ser precisos, el 12 de julio de 2019, el entonces candidato, en una actividad política en Chiquimula ofreció que en su gobierno no se darían actos de corrupción, abusos de poder e impunidad, ya que no quería ser reconocido como “un hijueputa más”. Porque Giammattei tuvo y tiene la razón: no será reconocido como un HDP más sino como uno de los peores a lo largo de la historia contemporánea de Guatemala, por la prostitución que ha provocado en los tres poderes del Estado.

Hoy, ser político significa “ser ladrón, mentiroso, corrupto, pajero, transero, traidor, coche, maldito, desgraciado, hijo de su madre. ¿Por qué el político no puede ser justo, honesto, capaz, decente, trabajador, que ama a su comunidad, a su país y que es un hombre de fe? ¿Por qué no puede ser así?”

A tipos como Serrano, Juan el Bautista les llamó raza de víboras. Serrano fue un hipócrita, embustero, calculador y blasfemo. Era de los que tiran la piedra y esconden la mano. Fue igual la actitud de vida típica de Jorge Serrano, con un desfigurado cristianismo, su soberbia, sus mentiras, sus desmanes y sus desplantes propios de un tirano.

De Ramiro podemos decir que tuvo un único logro: realizó una depuración a medias. Y decimos a medias, porque en su gobierno también campeó la corrupción y la falta de decisión. Fue un gobierno de palanganeo; de dejar hacer y dejar pasar. Dejó pasar las oportunidades como el río lleva el agua. Y por ello, un hombre que venía precedido de un gran prestigio, se hizo acreedor a figurar en un sitial de mediocridad en la historia. Hasta el ingenio chapín le bautizó como el ¡huevos tibios!

Guatemala está ya cansada de cínicos, fariseos, incoloros y prepotentes. Guatemala está hastiada de la corrupción y de la ciencia. Guatemala está urgida de seriedad y de compromiso. Guatemala necesita hombres responsables y que presten oídos al consejo y a la directriz, encaminar el rumbo de la nave por senderos de justicia y libertad, seguridad y desarrollo, honestidad y valor.

Por ello, el Presidente Arévalo y su equipo deben reflexionar sobre sus acciones y omisiones en estos 20 meses de gobierno. Desterrar los errores y mentiras. Gobernar es poner a trabajar el aparato estatal.

Gobernar es un compromiso de conciencia, una acción de conjunto en la búsqueda del bien común y de la solidaridad. Gobernar es armonizar el capital y el trabajo. Gobernar es vertebrar nuestro resquebrajado edificio institucional como Nación. Gobernar dar seguridad a la ciudadanía. Gobernar es equilibrar la balanza de la Justicia de la diosa Temis.

Arévalo tiene 20 meses de estar peleando y enfrentar contra la Fiscal General, María Consuelo Porras Argueta porque esta señora es una testaferro e indecorosa, conducta de la cual ha hecho gala de la Fiscal General, dice que sabe de ¿Constitución? Nosotros, en nuestra posición de egresados universitarios y por testimonio de quienes nos conocen y por ello nos conceden un espacio académico y cívico, le reconocemos un valor especialísimo a la alta investidura que la Universidad nos otorga. Y por ello no puede prostituirse, jamás venderse, ni ponerse a subasta o permitirse que se le confunda con actitudes pueriles que la desvalorice. Como lo ha hecho Consuelo Porras con su corruptela, sus mentiras, su sucia, inmunda y repugnante vida.

Porque en mi columna del 2 de febrero de 2024, hay derecho, legal, es permitido, legítimo, judicial y constitucional, se pudo una consulta vinculante para defenestrar a la Fiscal General. Dijimos esto: “Este enero, unos ciudadanos constituyentes legisladores de la Asamblea Nacional Constituyente del año 1985, solicitaron con fundamento del artículo 173 constitucional, convoquen al pueblo de Guatemala a una Consulta Popular para SUSTITUIR a la Fiscal General y EXIGIR la RENUNCIA de los Magistrados de la Corte de Constitucionalidad. Porque el presidente tiene la potestad constitucional de hacerlo; pero además el presidente, tiene en sus manos la responsabilidad de devolverle al pueblo de Guatemala la paz social y el ejercicio democrático”. “La iniciativa constitucional que se otorga al ciudadano Presidente, contenida en el artículo 173 de nuestra Ley Fun­damental, es sumamente clara, no amerita interpretación al­guna y su cumplimiento. “Procedimiento consultivo. Las decisiones políticas de especial trascendencia deberán ser sometidas a procedimiento consultivo de todos los ciudadanos. La consulta será convocada por el Tribunal Supremo Electoral a iniciativa del Presidente de la República o del Congreso de la República que fijarán con precisión la o las preguntas que se someterán a los ciudadanos. La Ley Constitucional Electoral regulará lo relativo a esta institución.” Por ello este Procedimiento que incorpora el artículo 173 Constitucional que nos ocupa es el del apoyo al derecho de petición”.

Porque nosotros somos una Nación en búsqueda de una real y auténtica democracia, y para que una democracia pueda sostenerse debe mantener al público informado con verdad cuanto sucede. Por ello, Presidente Arévalo, gobernar es responsabilidad, compromiso y tolerancia. (CONTINUARÁ)

 

Flaminio Bonilla

Abogado, escritor, comentarista, analista de prensa, columnista en “Siglo XXI” de 1991 y luego en La Hora del año 1991 a la fecha con mi columna “sin esconder la mano”. En la política nacional fue miembro del Partido Democracia Cristiana Guatemalteca, su Vicepresidente del Consejo Político Nacional y Director Nacional de la “Organización Profesional Demócrata Cristiana”. Soy un hombre de izquierda y soy socialdemócrata. Fui Registrador General de la Propiedad del 1982 al 1986; Registrador Mercantil General de la República del 1986 al 1990 y luego 15 años Representante Judicial y Consultor Jurídico del Registro Mercantil. Ha sido profesor universitario en la Facultad de Derecho de la USAC y en la Facultad de Derecho de la Universidad Rafael Landívar. Especialista en Derecho Mercantil Corporativo y Constitucional. Soy graduado en Guerra Política del Colegio Fu Hsing Kang de Taipéi, Taiwán.

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