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En la columna del 27 marzo, conversamos sobre las dos caras, como una máscara teatral de los griegos, del carácter de los personajes, eran Morales Taracena fue su máscara y el testaferro de Lowenthal Foncea; y platicamos del Banco de Comercio y CIDEA, porque los directivos del Banco de Comercio, unos cleptómanos, fueron cobardes, despreciables y ruines, contra las víctimas afectadas, perjudicadas y dañadas, en su patrimonio.
Pero hablemos de dos caballeros educados, corteses, bondadosos, dignos y en el amplio sentido de la palabra: Julio Lowenthal Matheu y Luis IbarraRivera. Conocí a los dos cuando todavía este escribiente estudiaba con los Hermano Maristas del Liceo Guatemala. Con el tiempo ingresé como Procurador de mi padre, quien era el abogado y apoderado de Compañía Importadora de Automóvil, Sociedad Anónima, (CIDEA, luego ya graduado en el año 1975, ya como abogado. Don Julio era el gerente general y don Luis subgerente y secretario de la Junta Directiva. Por las tardes al salir del colegio me dirigía al edificio de CIDEA en la décima avenida de la zona cinco, a esperar a mi padre, y fue allí en donde empecé a conocer a don Julio, y cuando se retiró; mi papá siempre fue su abogado en asuntos legales, llegaba a la casa en La Cañada zona 14, no solo trabajo sino una buena amistad. Lamentablemente don Julio se quitó la vida, entonces yo fui a la casa familiar y le pedí al Juez de Paz, que era mi amigo, “el Gordo” Carlos Mendía, en el derecho, legal, válido, judicial, de rigor y reglamentario, fue realizar la necropsia médico-legal para establecer la causa de la muerte.
Julio Lowenthal Matheu y Luis Ibarra-Rivera Richard, grandes personas con quienes teníamos una relación, amistad y confianza. Una parte y alguno puede haber sido creado especialmente para ellos. Es una amistad estrecha cuando el sentimiento de amistad es muy fuerte entre dos o más personas. Y creemos que fuimos amigos de alguna otra forma de llamar a sus amigos, o si tienen un nombre especial para estos dos caballeros. Sin lugar a duda, lo más importante que tuvimos con ellos fue ser buenos amigos con los que practicar estas u otras palabras, bien sean personas que quieren practicar mejor uno de ellos o todos,
Con don Luis Ibarra nos unió una relación profesional, un cariño y compañerismo. Fue de las personas que lamentablemente quedan muy pocas en Guatemala, un hombre respetable y honorable a flor de piel. Sus modales y su cortesía hacia con todos fue un don que el Creador le dio. En don Luis nunca vimos un gesto de soberbia o prepotencia, jamás una actitud desleal hacia sus compañeros de trabajo ni hacia sus colaboradores y sus amigos. Tampoco actitudes de ira o de ofensa, al contrario, siempre fue un hombre comedido, sereno y tranquilo. Una larga y dolorosa enfermedad le abatió los últimos días de su vida, reto que enfrentó con la serenidad y templanza propia de él. Pero al fin la vida le abandonó, el 2 de julio de 1992. Y me recuerdo, estaban colegas de trabajo y amigos, fue una interminable fila de vehículos, sus familiares, sus excompañeros de labores y sus camaradas, le fuimos a dejar al sitio de su final reposo. Y una larga caravana de autos; y no podía ser de otra manera, porque la mayor parte de su vida, como ejecutivo, copropietario, accionista y directivo, se dedicó al mercado del automóvil.
Hablando de los jefes, don Julio y don Luis, eran buenos comunicadores y convincentes y persuasivos. Un jefe debe ser honesto, cumplidor y coherente, debe siempre cumplir su palabra y, también, generoso con los demás. Debe tener capacidad de negociación. Será accesible a sus subordinados. Tenían responsabilidad, porque es importante que los superiores se responsabilicen así mismos y a sus equipos por el trabajo del que cada uno es responsable, escucha, activa colaboración, coraje, comunicación, empático y flexible.
Y repito, CIDEA fue, esta corporación que se inició el año 1946, con el negocio para comprar y vender autos. Del año 1946 hasta el año 1995, CIDEA fue líder en vehículos con oferta y alcance. En el protocolo de mi padre, 1,500 cada año, escrituras de compra–venta de vehículos, y en esta época un récord con 2,000 escrituras de vehículos cada año.
Algo importante de otros colaboradores, Rosa María Chavarría Motta, nuestra secretaria ejecutiva y don Rafael Méndez y Méndez, ayudante de los abogados y platicaremos en otra columna con estos amigos como ayudantes y cooperantes en la Gerencia de Abogados y Notarios, los juristas Bonilla Isaacs y Bonilla Valdizón.
Y término, lo que dije en el anterior artículo, en el Banco de Comercio, jamás se recuperó los millones de dólares y quetzales, que fue estafado por cerca de Q1,680 millones y unos USD15 millones entre 1997 y 2005, y jamás los verán, porque los prófugos, estos atracadores, rufianes, porque estos maleantes se robaron los cuentahabientes de este Banco, con el impacto de haber perdido los ahorros de toda una vida; y que están con la gran vida, con el delito contra la propiedad y la apropiación ilegítima de bienes ajenos, con esos banqueros corruptos, porque están en otros países, con ese dinero que saquearon. (CONTINUARÁ)