Mientras Donald Trump reemplaza de un plumazo a las Naciones Unidas con su “Junta de Paz” —donde un solo hombre, Trump, puede vetar decisiones, disolver el organismo o nombrar a su propio sucesor—, se repite el mismo patrón de concentración de poder que vemos en muchos rincones del mundo. Cada país, cada institución, tiene su propio manipulador. Cuando observaba en directo aquella primera reunión de la “Junta de Paz”, me parecía una puesta en escena de mal gusto, un eco lejano de las lecturas de boletines de encapuchados de la Universidad de San Carlos, Usac, sin coherencia y sin sentido.
Guardando todas las distancias, el problema de fondo es el mismo: la cooptación de instituciones para llenar un profundo vacío existencial. Lo que ocurre con Trump le ocurre, en escala local, a Walter Mazariegos en la Usac. Ninguno de los dos respeta los cauces democráticos. Ambos actúan como si ellos fueran la ley y su voluntad fuera suficiente para imponerse.
Pero aquí, en el Sur, la comunidad universitaria está diciendo basta. Estudiantes y docentes en resistencia han demostrado, con hechos y votos, que la mayoría de la población sancarlista rechaza esta manipulación compulsiva. En las elecciones de cuerpos electorales que se vienen realizando desde el 18 de febrero, la oposición ha ganado terreno clave para elegir al próximo rector o rectora el 8 de abril de 2026.
Para quien no conoce el sistema de elección a rector en la Usac, esta depende de estudiantes, docentes y egresados de las facultades que escogen a sus representantes para que voten por rector. A estos que se escogen se les llama «electores» y forman el Cuerpo Electoral Universitario, CEU, que elegirá al nuevo rector o rectora en abril.
Los ejemplos recientes son claros y están documentados, la Usac va por el cambio: En Ciencias Económicas, tanto estudiantes como docentes eligieron planillas opositoras, esto es en contra de quien actualmente usurpa la rectoría. En Medicina, la planilla opositora arrasó. En Arquitectura, los estudiantes opositores ganaron. En Veterinaria y Ciencias Químicas y Farmacia también se han impuesto voces de cambio.
Sin embargo, los mecanismos de control no se rinden fácilmente. Las viejas estrategias siguen vigentes: extorsionar, ofrecer plazas, amedrentar o prometer lo imposible. Las nuevas son más cínicas aún: no presentar quórum para no aperturar elecciones. Así ocurrió en Ingeniería, donde la Junta Directiva simplemente no se presentó y anuló la elección de docentes. Lo mismo en Odontología, donde la ausencia de un integrante impidió el inicio de la votación. En Farmacia denunciaron robo de boletas tras puertas forzadas. En el Colegio de Arquitectos rechazaron la inscripción de planillas opositoras con requisitos que no estaban en la convocatoria. ¡Vaya cinismo!
Estas no son fallas técnicas. Son acciones deliberadas que equivalen a desobedecer la Ley Orgánica de la Universidad y los estatutos. Es el mismo patrón que hemos visto en algunos colegios profesionales y que impide que la voluntad mayoritaria se exprese.
A pesar de todo, la luz avanza. Estudiantes y docentes han optado por la verdad y la recuperación académica en la Usac. Han resistido las trampas y han ganado cuerpos electorales decisivos. Ahora, el turno es de los egresados.
Felicitaciones a las y los estudiantes que eligieron la luz y no la oscuridad. Felicitaciones a los docentes que han optado por la recuperación de la San Carlos a pesar de las amenazas. Ahora, egresados, nos toca a nosotros, hagámoslo bien, recuperemos a la Usac porque si no es ahora, no será nunca.







