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Estamos viviendo tiempos difíciles, turbulentos y volátiles.  Actualmente hay un conflicto armado, el de Israel y Estados Unidos contra Irán, que inició hace apenas unas semanas y del que no hay visos de que vaya a finalizar pronto.

A raíz de este conflicto bélico, estamos viendo incrementos muy importantes en los combustibles, así como en los fertilizantes y otros derivados del petróleo, como resinas plásticas.

Y, sin embargo, el tipo de cambio, lejos de depreciarse, ha tenido una tendencia hacia la apreciación.  ¿Por qué sucede esto, estimado lector?  ¿No debería nuestra moneda devaluarse, así como sucede con el real brasileño, el peso mexicano, el colón costarricense y otras monedas de la región, incluso el mismo dólar?  

La explicación se puede encontrar en la Balanza Cambiaria, que es el registro de todos los flujos de divisas, es decir, de moneda extranjera, que ingresan y salen del país en un período determinado.  Esta información se encuentra disponible en la página del Banco de Guatemala y la actualizan semanalmente.  La balanza cambiaria se compone de tres cuentas generales, compras, ventas y saldo.  Las compras son los ingresos de divisas, provenientes de exportaciones, inversiones, préstamos, turismo y remesas, entre otros. Las ventas son los egresos de divisas, provenientes de las importaciones, incluida la factura petrolera (importaciones de petróleo y sus derivados), transporte, préstamos y turismo, entre otros.  El saldo es la diferencia entre las compras y ventas, si es positivo, es que hubo más ingresos que egresos de divisas y si es negativo, hubo más egresos que ingresos de divisas.

Analizando la información del Banguat, se puede ver que, del 1 de enero al 12 de marzo de 2026, se tiene un saldo positivo de más de 580 millones de dólares, y en la semana del 6 al 12 de marzo, el saldo es positivo por 112 millones de dólares.  Es más, la balanza detalla los ingresos por concepto de remesas y los egresos por concepto de factura petrolera.  Resulta que los ingresos por remesas en el período antes mencionado ascienden a 4,678 millones de dólares, son 308 millones de dólares más que el mismo período del año 2025, mientras que los egresos por la factura petrolera en el mismo período son apenas 727 millones de dólares, y son 46 millones de dólares menos que el mismo período del año 2025, con todo y el conflicto bélico de Irán.

Los números no mienten, estimado lector.  El incremento de los precios de combustible que ya se hizo aquí, aún no se ve reflejado en las importaciones de petróleo y derivados al país.  Y no se va a ver reflejado inmediatamente porque las bases (que probablemente ya se compraron a precios previos a la guerra), los fletes (que probablemente también se deben haber pactado a precios previos a la guerra), incluso los futuros del petróleo (muy probablemente negociados previo a la guerra también), aún no reflejan el alza de los precios internacionales, aunque en el mercado local sí.  El impacto de la guerra en la balanza cambiaria por medio de las importaciones de petróleo y sus derivados probablemente lo empezaremos a ver en abril, o más tarde.

Las remesas ya equivalen al 80% del total de las importaciones de Guatemala y son seis veces mayores a la otrora temida factura petrolera.  Son las remesas, y no la “audacia” del bisoño mandatario y de su gabinete económico, lo que ha evitado una devaluación que nos ponga en una posición peor ante esta guerra

Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

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