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Controlar el cuerpo de las mujeres nunca fue una cuestión de deseo, sino de acceso a la libertad.

El pasado martes 24 de marzo se conmemoró el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con violaciones graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas según Resolución A/65/451 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 2010.

La conmemoración de este día, es para rendir un homenaje y recordar a todas aquellas personas que han sido víctimas de la violación de sus derechos humanos, como son los casos de secuestro, tortura, desaparición y muerte, delitos de los cuales las mujeres son más. Pero también crear conciencia para que hechos de esta naturaleza no se vuelvan a repetir.

“Cada año, son miles las personas que en todo el mundo sufren la violación de sus derechos y son víctimas de atropello de toda índole. Muchos de ellos son torturados y alejados de sus familiares durante meses e inclusive años.

Aquellos que gozan de menor suerte, desaparecen y son asesinados sin que se pueda hacer nada al respecto, ya que, en muchos casos, estos crímenes quedan impunes y los responsables quedan libres y sin ningún tipo de condena.

En este sentido, el derecho a la verdad implica que tanto las víctimas como sus familiares obtengan respuestas, para saber qué ocurrió con sus seres queridos y que los responsables paguen por sus delitos.

En todo el mundo, las personas deben tener resguardados todos sus derechos, en especial, el derecho a la vida, y si por alguna razón, el mismo es vulnerado por violaciones o vejaciones de cualquier tipo, es importante darlo a conocer, con el fin de aplicar justicia y de alguna forma reivindicar a las víctimas.

Sin embargo, en el caso de violaciones, la cuestión se complica porque se revictimiza a la mujer o no se le cree a la niña cuando es abusada. En muchos casos incluso se le culpa y se le tacha de ofrecida y de adjetivos peores. Por ello muchas mujeres no denuncian, para no lastimar a su familia.

Se conoce que en la mayoría de los casos el abusador/violador es una persona conocida de la víctima, un familiar, amigo de la familia, pero igualmente se dan muchos casos en los que el perpetrador del abuso, la violación y hasta el asesinato es un profesor o un médico, verdad, doctor Mario Fredy Sandoval.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, Guatemala es uno de los países más violentos del mundo, afectando la vida y el desarrollo de la infancia.

En Guatemala cada día se reportan 23 casos de abuso sexual a niñas y adolescentes y nacen 6 bebés de niñas menores de 14 años producto de una violación. Muchos abusos y violaciones no se denuncian y quedan en la impunidad. La institucionalidad pública y la protección social aún son muy débiles.

La Oficina de Atención a la Víctima todavía no llega al interior del país y para muchas mujeres y niñas el costo de trasladarse a la capital y hacer la denuncia representa un gasto económico grande.

Un caso reciente de violación a la vida y al derecho humano se presentó esta semana cuando “durante diligencias de allanamiento desarrolladas en Cuilapa, Santa Rosa, se logró el rescate de dos mujeres víctimas de explotación sexual, así como de un niño, quien quedó bajo resguardo de la Procuraduría General de la Nación (PGN).”

En este caso, “fueron aprehendidas en flagrancia dos mujeres, por el delito de promoción, facilitación o favorecimiento de la prostitución. Lo que nos demuestra, lamentablemente, es que también hay mujeres que abusan de otras mujeres”.

Y no es algo local. Los últimos días circuló la historia de la española Noelia Castillo, de 25 años, quien decidió poner fin a su vida, a través de la eutanasia, y a su sufrimiento y dolor que devino luego de ser violada por su pareja y su padrastro. Tomando la decisión de lanzarse de un edificio de pisos y quedando viva, pero cuadripléjica.

Pues claro, luego de acciones de poder como la violación perpetrada por los hombres, cómo podrían explicar que las mujeres no entren en depresión profunda y busquen tomar decisiones radicales, con consecuencias trágicas para ellas, por supuesto.

Para celebrar esta fecha y buscar justicia para las víctimas, una de las acciones más contundentes es dar tu opinión y denunciar violaciones de derechos humanos que conozcas, ya sea de índole familiar o en tu comunidad, a través de las redes sociales.

Lo que debe hacerse con cautela y juicio, con información comprobada, para evitar dañar la reputación de una persona por venganzas personales.

 

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