Los 250 años del traslado de la Ciudad de Guatemala al Valle de la Ermita (Nueva Guatemala de la Asunción) se cumplieron el 2 de enero de 2026. Por lo que la Municipalidad de Guatemala realizó actos conmemorativos, incluyendo eventos en el Museo Miraflores y la zona 6, para destacar la importancia histórica de este hecho.
El historiador doctor Jorge Antonio Ortega Gaitán, miembro de la Academia de Geografía e Histórica de Guatemala, realizó una reseña de esta actividad que, según indica, se inició “tras los terremotos de Santa Marta en 1773, estableciéndose la nueva capital bajo la orden del rey Carlos III”.
El traslado se realizó del Valle de Panchoy (Antigua Guatemala) al Valle de la Virgen o de la Ermita, donde actualmente se encuentra la ciudad capital. Aclarando que “El traslado fue un proceso de «traslación» y no de «fundación», permitiendo mover los títulos y honores de la antigua ciudad al nuevo sitio”, expresó.
El doctor Ortega refiere que El 29 de julio de 1773, día de Santa Marta, la tierra se estremeció y esta situación persistió varios meses más. Un verdadero enjambre de temblores sacudió y destruyó la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.
Como consecuencia, capital del reino quedó reducida a escombros que constituían peligro para los pobladores, por lo que las autoridades solicitaron numerosos dictámenes a funcionarios para considerar, la reconstrucción de la ciudad o su traslado.
Al evaluar la imposibilidad de reconstruir sobre ruinas. Ya que pocos edificios habían resistido la terrible fuerza de la naturaleza del terremoto y sus réplicas, había que buscar el lugar donde se podría trasladar la capital del reino. Haciendo consultas al ingeniero militar Antonio Marín, quien fue el encargado del reconocimiento de un par de sitios a donde esto podría llevarse a cabo..
Nos dice Ortega que “La correspondencia de Marín con el comandante del Real Cuerpo de Ingenieros de entonces, Pedro Martín Zermeño, permite saber los detalles considerados por él, en los respectivos reconocimientos y la situación que se vivía luego del terremoto de Santa Marta y sus réplicas”.
Refiriendo haber experimentado el 13 y 14 de diciembre fuertes y violentos, movimientos que dieron paso a que el camino que está en la cuesta de Las Cañas, no muy lejos de la ciudad se derrumbara enteramente.
“Cayéndose muchos árboles en la ciudad, y echando un hedor pestilente de azufre las aberturas; se arrasaron muchas casas de las que mantenían alguna consistencia… una porción interior del Palacio Real y de la Real Casa de la Moneda; con otras infinitas ruinas de lo poco que había quedado existente, principalmente de las casas, con bastantes desgracias de personas…
Los volcanes están continuamente retumbando con un ruido subterráneo, que los más antiguos no lo han experimentado; todos estamos en una continua zozobra, y atemorizados, temiendo un funesto suceso si llegara el caso de reventar.”
“… las estructuras se ven enteramente por el suelo; las otras, se ven desde sus cimientos; y las que se hallan en pie, ofreciendo un gravísimo peligro, como lo son la Catedral, inmediata al Colegio Tridentino… el Palacio Real y sus oficinas no necesitaban de mi inspección, ni dictamen para acreditar el deplorable estado a que lo han reducido los temblores, por el frontis o fachada que mira hacia la Plaza Mayor”
Además de las proporciones, detalla la topografía, la escasez de canteras, de maderas y el tipo de suelo que no lo considera apto para la construcción de una nueva capital.
El informe plantea la posibilidad del traslado al valle o pueblo de La Ermita, reconociendo un defecto: que el suelo es de talpetate.
Por lo que el 13 de enero de 1776, llega a la Capitanía General la Cédula Real que establece la forma del traslado de la nueva capital, al valle de La Ermita o de las Vacas. La ordenanza de traslado consta de 86 puntos, los más sobresalientes de los cuales son:
“… se comprará el terreno de dos, tres y cuatro leguas cuadradas por la Caja Real, para emplazar la nueva ciudad”,
“la Plaza Mayor, plazuela y calles tendrán más extensión y capacidad que las anteriores…”.
“se concederán gratuitamente los terrenos a las comunidades, iglesias matrices y filiares”
“a todos los vecinos de la capital se considerará gratuitamente idéntico terreno que tenían…”.
En estos 250 años, la ciudad de Guatemala en el Valle de la Ermita también se ha visto amenazada por el terremoto de 1976 que destruyó gran parte del país y dejó cerca de 25 mil fallecidos.
Sin embargo, bajo la dirección del entonces presidente Kjel Eugenio Laugerud García, el país se levantó en 100 días. Y la ciudad siguió creciendo a tal punto de considerar que 50 años después ha aumentado su tamaño al doble de entonces, con construcciones en los barrancos y rozando los límites de los municipios aledaños.







