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César Antonio Estrada Mendizábal

Los profesionales sancarlistas tienen una gran responsabilidad que podrán cumplir la próxima semana: según la legislación vigente, deben votar para elegir los cuerpos electorales que corresponden a sus gremios o colegios y que subsiguientemente elegirán al rector de la pública Universidad de San Carlos.

Sabemos que la Universidad ha desempeñado un papel histórico emancipador en Guatemala y que es necesaria en la educación, la cultura y la ciencia en el país pudiendo contribuir en el conocimiento de nuestra realidad nacional, mucho más allá de la mera preparación o cualificación de profesionales liberales. Sin embargo, desde hace años ha estado sumida en una grave y compleja problemática que la ha desnaturalizado y que ha devenido en una crisis terminal: o empieza su recuperación o muere en vida y queda sólo como un nostálgico recuerdo.

Considérese también que el voto de los colegios de profesionales adquiere más relevancia, pues con sus catorce cuerpos electorales, tiene un peso mayor en la designación del rector del que tienen los que realizan la práctica universitaria, los profesores y los estudiantes de las diez facultades, que quedan representados sólo por diez cuerpos electorales, respectivamente.

Además, y esto nos incumbe a todos, el asunto trasciende la actividad y organización interna universitaria e influye marcadamente en la política nacional y en la práctica democrática tal como se evidencia en las actuales y polémicas elecciones de las magistraturas del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte de Constitucionalidad y del Ministerio Público.

Así pues, egresados de la Universidad de San Carlos, en estas elecciones de cuerpos electorales, en la inminente elección de rector, se espera que, dejando de lado inveteradas y enraizadas costumbres que sólo atienden a simpatías o intereses particulares, voten por las planillas independientes que estén por la recuperación de la autonomía universitaria permitiendo así iniciar la urgente recuperación de la Universidad, y le digan un rotundo no a quienes  van por el continuismo, el decaimiento y la descomposición académica, moral y política.

Cartas del Lector

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