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Según el censo de 2018 existían en Guatemala 1,408,736 personas con discapacidad. Si proyectamos esa cifra a la actual población, se estima que existen cerca de 1.7 millones de personas con al menos una dificultad o discapacidad en el país (alrededor del 10.2% al 10.4% de la población total). Se estima por el Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Codi) y otros organismos que este problema muestra una tendencia al alza sostenida, impulsada por factores demográficos, sociales y de salud y hasta un 80% de esta población no tiene acceso regular a servicios de rehabilitación o terapias especializadas.

Conadi también ha señalado que el 34.5% de las personas con discapacidad en Guatemala no tiene ningún nivel de estudios y solo el 5% ha logrado alcanzar el nivel superior universitario. La pobreza es otro factor causal, el 47% de los hogares donde vive una persona con discapacidad tiene necesidades básicas insatisfechas y el 61.8% reside en áreas rurales, donde el acceso a servicios de salud y otros servicios es significativamente menor que en la Ciudad de Guatemala.

Hay tres situaciones que pueden explicarnos el alza del problema: el crecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles y la violencia y los accidentes de tránsito. Los accidentes de motocicleta, en particular, han generado un incremento notable en personas con discapacidad física y lesiones medulares especialmente en personas entre los 18 a 35 años.

A pesar de la magnitud del problema, el Congreso de la República ha sido incapaz de aprobar una ley al respecto, manteniendo engavetada la Iniciativa 5125 (Ley de Personas con Discapacidad) que busca armonizar la legislación nacional con la Convención de la ONU y garantizar presupuestos específicos para empleo y salud de las personas con discapacidad.

A nivel nacional, existe un proceso nacional de apoyo al incapacitado que empieza con su certificación como tal (El «Carné»). El certificado de discapacidad es el documento oficial que acredita la condición ante el Estado. No solo sirve como identificación, sino que es el pase para beneficios legales y sociales. Según se puede deducir de la legislatura nacional y de las observaciones del Conadi, en Guatemala no existe un bono universal por discapacidad todavía, pero hay tres vías principales de apoyo según el perfil de la persona: Subsidios Familiares (SBS) dirigido a niños y adolescentes. Programas del Mides con dos posibilidades: Bono Social y Beca Social y por supuesto, la pensión por invalidez del IGSS a sus asociados en tal condición. Existen otras iniciativas como las de algunas municipalidades, que ofrecen descuentos en servicios o tasas al discapacitado adulto. Prioridad de cupo y adecuaciones curriculares se dan en la Usac y centros escolares públicos. Acceso gratuito o preferencial en sistemas como el Transmetro (Ciudad de Guatemala) también se tiene. Las empresas que contratan personas certificadas pueden acceder a incentivos o cumplir con cuotas de responsabilidad social.

Este 2026, en julio, la Teletón celebrará 40 años de existencia en Guatemala. Los fondos recaudados en dicho evento se destinan exclusivamente al mantenimiento y operación de los 21 centros y clínicas de rehabilitación de Fundabiem en todo el país. Estos centros atienden a miles de niños y adultos con discapacidad física y motora. El objetivo para 2026 es no solo mantener la atención, sino modernizar los equipos de terapia robótica y ampliar la cobertura en áreas rurales.

Quiero terminar esta opinión, recordando las palabras del Papa Francisco respecto a este problema: “Muchas personas con discapacidad ‘sienten que existen sin pertenecer ni participar’. Mucho les impide aún tener plenos derechos. Nuestra preocupación no debería ser solo cuidarlas, sino también asegurar su participación activa en la comunidad civil y eclesial. Se trata de un proceso exigente e incluso agotador, pero que contribuirá gradualmente a la formación de conciencias capaces de reconocer a cada individuo como una persona única e irrepetible”. (Fratelli Tutti, 98).

Alfonso Mata

alfmata@hotmail.com

Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.

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