José Roberto Alejos Cámbara

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José Roberto Alejos Cámbara

¿En qué momento llegamos a dónde estamos? a pesar de tantos intentos puestos en marcha, continuamos siendo testigos del nacimiento de nuevos partidos. Algunos logran llegar al poder y desaparecen o, aunque no desaparezcan no vuelven, jamás, a ganar una elección; y otros que nacen y mueren sin haber gobernado.

¡Qué diferencia con otros países! Países que son incluso vecinos con partidos de los que ya hablamos. El MLN, anticomunista, los Demócratas Cristianos y los Social Demócratas del Partido Revolucionario. ¿Será entonces que la UCN, de Jorge Carpio Nicolle, surgida en medio del cansancio ciudadano por la lucha ideológica puso fin a estos partidos tradicionales?

Y aunque la respuesta sigue sin llegar, se debe reconocer que la UCN sí tuvo un proyecto ideológico para presentar a la población, se declaró integrante del movimiento liberalismo, y la liberación económica, además, fue parte de la Fundación Friedrich Neumann, una de las grandes fundaciones políticas, y como otros, perteneció a movimientos internacionales, como el social cristianismo, la social democracia y los anticomunistas.

La UCN supo llegar a la población con una nueva forma de hacer política: explotando el marketing político. Rodrigo Carpio, hijo del fundador y candidato presidencial, poseía una potente estructura de publicidad y propaganda; y este, de la mano del reconocido periodista y constituyente Richard Shaw, amo y señor del manejo de los Focus Group, encuestas, y cualquier procedimiento para investigar, controlaban el mercado político mediante alianzas con los medios de comunicación más grandes del país.

Esto permitió que Carpio Nicolle, también empresario y periodista, se apoderara del segundo lugar en su primera participación como candidato residencial y de un potencial primer lugar en la segunda. Pero, ese primer lugar fue arrebatado por Jorge Serrano, quien con la figura del gallito que aparece en el juego de lotería, una pegajosa canción que repetía “no, que no que no…no, no, no” y un personaje barriendo la Plaza Mayor logró quedarse con ese primer lugar.

Nunca sabremos cómo hubiera sido el gobierno de Jorge Carpio, porque fue asesinado en 1993, un crimen que sigue sin esclarecerse. Lo que sí sabemos es su marketing político logró que las ideologías se vieran obsoletas ante una visión científica, moderna y aunque onerosa, más eficiente.

No conozco las intimidades de la DC, pero unas elecciones primarias terminaron con el retiro uno de sus grandes ideologos, René de León, y los llevó a un tercer lugar y luego a desaparecer; tampoco conozco interioridades del MLN, pero en 1985, otros tres partidos nacidos de él dividieron el voto y en 1990 apenas alcanzaron tres de 116 diputados.

En el Partido Revolucionario la lucha entre la llamada vieja guardia y la juventud, que se creía con derecho a dirigir el partido, hizo que en 1990 apenas llegara al Congreso un legislador -externo-. Por eso cuando los jóvenes recuperamos el partido, se lo entregamos a la verdadera Izquierda, quien le cambió el nombre a Frente Democratico Nueva Guatemala y llevó al Congreso a los primeros exintegrantes de URNG.

¿Será que la entrada de los empresarios a la política bajo la sombra del PAN y los acomodamientos en la legislación electoral motivaron el desgaste que nos llevó a donde estamos? o ¿qué sería? Continuará.

Diario La Hora
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