Nuevos cardenales en cuarentena antes de consistorio

Imagen de archivo del Papa Francisco durante una Sta. Misa en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Foto La Hora/Vincenzo Pinto/Pool/AP.

Por NICOLE WINFIELD y TRISHA THOMAS
ROMA
Agencia AP

La residencia Santa Marta del Vaticano fue construida para aislar a los cardenales durante las elecciones del nuevo Papa. Ahora está aislando a los que pronto serán los futuros cardenales, que llegaron a la ciudad para la ceremonia de este sábado en la que obtendrán sus sombreros rojos o capelos cardenalicios: un puñado está en cuarentena preventiva por el coronavirus, confinados en sus habitaciones por órdenes del Vaticano y recibiendo comida en sus puertas.

Las cuarentenas de 10 días, con pruebas de COVID-19 al inicio y al final, son apenas un ejemplo de cómo la ceremonia de hoy —en la que serán elevados como nuevos cardenales— no se parece a nada que la Santa Sede haya visto nunca.

“¡Me dijeron que sería así, pero no pensé que fuera tan estricto!”, dijo sorprendido al futuro cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, arzobispo retirado de Chiapas, México.

Durante una llamada de Zoom con The Associated Press desde su habitación de hotel, Esquivel dijo que creía que podría haber algunas excepciones al encierro para los nuevos cardenales. “¡No! Aquí no importa si eres Cardenal o Papa. El virus no respeta a nadie”, afirmó.

El Papa Francisco elevará hoy a 13 clérigos al Colegio de Cardenales, el grupo de élite de eclesiásticos vestidos de rojo cuya tarea principal es elegir un nuevo Papa. Es la séptima vez que Francisco nombra a un nuevo grupo de cardenales desde su elección en 2013, y su impronta está desplazando cada vez más el equilibrio de poder, desde Europa hacia el mundo en desarrollo.

El Vaticano ha dicho que dos nuevos cardenales no irán a Roma para la ceremonia, conocida como consistorio, debido al COVID-19 y preocupaciones de viaje: el embajador del Vaticano en Brunéi, el cardenal designado Cornelius Sim, y el arzobispo de Capiz, Filipinas, el cardenal designado José Advincula.

El Vaticano está haciendo arreglos para que ellos, y cualquiera de los cardenales que no pueda asistir, participen en la ceremonia de forma remota desde sus hogares. Recibirán sus capelos cardenalicios de un embajador del Vaticano u otro enviado.