Nuestra obligación

Ayer las entidades Alianza por las Reformas e Impunity Watch entregaron reconocimientos a la jueza Erika Aifán, al fiscal Juan Francisco Sandoval, a la Fundación Myrna Mack y a Diario La Hora “por su ejemplar lucha por la justicia”, tarea que en La Hora hemos venido librando desde hace mucho tiempo con nuestra constante denuncia sobre el régimen de impunidad que ha caracterizado al país. De hecho, La Hora jugó un papel importante para impedir el primer manotazo que se venía contra la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala cuando en una comisión del Congreso se produjo una votación adversa, en lo que hoy podríamos recordar como el primer Pacto de Corruptos, que pretendía impedir la creación de ese ente internacional y fue nuestro señalamiento de los vínculos de un diputado de la UNE con las mafias del crimen organizado lo que permitió revertir la situación.

Y, por supuesto, desde 2016 mantuvimos acompañamiento al esfuerzo que se hacía desde la CICIG y el Ministerio Público para combatir la corrupción mediante el castigo de los que han saqueado al Estado, actitud que inicialmente fue sumamente popular y que hizo que representantes de los más variados sectores concurrieran a la Plaza para exigir el castigo a los corruptos, momentos aquellos en los que únicamente eran señalados políticos y funcionarios que manejaban redes de contrabando sin que apareciera ningún particular que contrabandeara mercancías.

Pero cuando las investigaciones avanzaron y se llegó al punto de señalar el meollo del problema de la corrupción, entendible por la cooptación del Estado, la marea empezó a cambiar y cobró fuerza esa perversa alianza entre políticos y sus financistas para iniciar, con la debida bendición del Nuncio, la feroz batalla para acabar con el esfuerzo que se hacía para asegurar castigo a los ladrones mediante procesos enmarcados en la ley. Y todos los que luchamos por la justicia empezamos a ser vilipendiados y castigados por el nuevo reacomodo del poder tradicional.

Estar junto a una Jueza como Erika Aifán, a quien le han tratado de destruir la vida de mil formas, un Fiscal como Juan Francisco Sandoval, acosado intensamente por cumplir con su deber y La Fundación Mack que fue factor para impedir la manoseada elección de las Cortes, es una satisfacción muy grande porque sí, efectivamente, hemos venido luchando por la justicia con toda tenacidad y empeño, convencidos de que la corrupción y la impunidad, que mantienen un perfecto círculo vicioso, son el freno a las inmensas posibilidades de un país y de un pueblo que merecen mejor destino.