Desde el inicio de la pandemia el uso de herramientas tecnológicas se incrementó. Foto La Hora/ José Orozco

Por Karen Quintanilla
kquintanilla@lahora.com.gt

Desde la llegada de la pandemia del Covid-19 a Guatemala en el 2020, el sistema educativo guatemalteco, se vio en la necesidad de migrar a plataformas menos convencionales o tecnológicas; fue a través de Internet, radio, la televisión, así como guías de autoaprendizaje que la educación de niños y jóvenes se ha transformado, trayendo consigo consecuencias que van desde la falta de acceso a la tecnología, hasta limitado aprendizaje en quienes han tenido que adaptarse a nuevos métodos.

Los cuestionamientos sobre si, esta nueva situación nacional afecta negativa o positivamente a las nuevas generaciones, han sido motivo de debate en los últimos días. Por ello, La Hora consultó con profesionales en psicopedagogía, acerca de las principales consecuencias de la repentina migración de la educación hacia otras formas de enseñanza.

Según los expertos, el abandono escolar, la fatiga emocional, el desarrollo de ansiedad desde edades muy cortas, son algunos de los resultados de esta crisis sanitaria y social, esto sin señalar los problemas y confusiones que les genera a los niños y adolescentes la virtualidad, los cuales se verán reflejados en los próximos años.

Niños y jóvenes asisten a clases, ante ello se hace todo el procedimiento de seguridad. Foto: Mineduc

RAMAZZINI: SIN APROVECHAMIENTO DE LAS COMPETENCIAS ACADÉMICAS

Lorena Ramazzini, psicopedagoga, explicó que en la virtualidad no es posible llegar al 100% de lo que se espera en cuanto a las competencias académicas previstas por el Currículum Nacional Base (CNB), además comentó «vamos a bajar más de lo que ya estábamos en comprensión lectora», señalando que a nivel general dicha competencia se encontraba muy baja.

La experta señaló que hay muchos niños que no tienen acceso a internet y que el Ministerio solamente manda guías, por ello cuestionó «¿qué pasa con todas esas dudas que tienen los niños? ¿qué pasa con estos niños que sus padres no tuvieron acceso a la educación y no saben cómo ayudarlos?».

Además, aseveró que, en su opinión será necesario que en cuanto se regrese a las clases presenciales, se implemente un plan de reforzamiento, porque «no se van a completar las competencias de aprendizaje o del curso pues no es lo mismo una clase virtual que una presencial», puntualizó.

En esta línea, argumentó que otro de los efectos y que se relaciona con ello, se encuentra el manejo de estrés para los niños, pues receso ideal como en la escuela presencial, donde cambian de clase, tienen tiempos libres e interactúan.

Lorena Ramazzini explicó sobre el poco aprendizaje de forma virtual. Foto: Cortesía

«También estamos estimulando desde una edad temprana la ansiedad en los niños», enfatizó, pues los maestros intentan aprovechar el horario de clases para cumplir con el CNB.

CASTILLO: FRUSTRACIÓN Y ABANDONO ESCOLAR

Malfy López de Castillo, educadora y licenciada en psicología, indicó que de su experiencia en clínica lo que más afectado en la virtualidad a los niños y jóvenes, es la frustración, «este ya es un problema que existe en la educación de Guatemala», explicó.

Además, expuso que desde antes de la pandemia ya se observaba una taza significativa de abandono escolar y durante el confinamiento, ese fue uno de los primeros efectos que se hizo visible.

Según datos del Anuario Estadístico de la Educación, del ministerio, se registró 4,138,868 niños y adolescentes inscritos en el Sistema Nacional, de esta cuenta 92,861 estudiantes, se retiraron durante el transcurso del 2020.

Castillo también refirió que, si antes solamente 6 de cada 10 niños terminaban la primaria, en 2019, es probable que en este momento y se realizará un estudio esos números se reducirán.

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Por otro lado, señaló que uno de los mayores problemas de la virtualidad es que vino a instalar la escuela en casa y este cambio, se generó en medio de «una problemática nacional alarmante», pues muchas familias disfuncionales o con situaciones de relaciones violentas, son el ambiente en el hogar de muchos niños y deben estudiar en esos espacios.

La experta, comentó que en 2019 se hizo un estudio de la Dirección General de Fortalecimiento de la Comunidad Educativa (Digefoce), se realizó un apartado de investigación en donde «se preguntó qué hacía que los jóvenes de secundaria y diversificado tuvieran una transición mejor de la educación básica a diversificado, y se encontró que los que lograban ese cambio era porque los padres se involucraban en su educación y los que no eran los más propensos a abandonar la escuela».

En referencia a lo anterior, argumentó que este cambio de instalar la escuela en casa, sería una gran dificultad, debido a que «el niño no pueda hacer toda una rutina escolar dentro de un ambiente que no es escolar».

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BERNARD: LA FALTA DE ESPACIOS ADECUADOS PARA EL APRENDIZAJE

El psicopedagogo, Fabricio Bernard, señaló que los espacios meramente asignados para la educación se han visto olvidados, debido a que una gran parte de la población escolar, no cuenta con un lugar adecuado para recibir su jornada de clases.

«Muchas veces están en clase y pasa alguien por detrás o se escucha a las madres diciendo que ya es hora de comer», ejemplificó el experto, refiriéndose a algunos escenarios precisos.

A pesar de estas dificultades, es probable que los maestros logren alcanzar algunas competencias planificadas para cada tema, sin embargo, Bernard enfatizó en que una maestra o profesor debe establecer qué indicadores de logro utilizar a través de la virtualidad con sus alumnos, pero también debe esforzarse para estar atento a las necesidades de sus estudiantes.

«Aunque tengan los recursos, no los utilizan», puntualizó en relación a la dificultad de acceso a la nueva dinámica educativa, pues no todos los niños tienen la posibilidad de conectarse a sus clases, y que el Ministerio no brinda las herramientas que necesitan.

En su experiencia con la educación a nivel universitario, argumentó que existen alumnos que «hay días que no tienen ni para comer, mucho menos cuentan con Q10.00 o Q15.00 para recargar sus celulares e ingresar a clases».

Algunas instalaciones de centros educativos. Foto: Mineduc

Además, señaló que, si los maestros se cansan de dar clases virtuales, que muchos brindan algunos periodos al día, «los jóvenes y niños que reciben diariamente una jornada frente a una pantalla», llegan a experimentar grandes fatigas.

En la misma línea, resaltó que, aun teniendo acceso a las clases, existen otros factores, como la cohibición de los estudiantes al tener obligatoriamente que abrir su cámara para recibir sus clases, o las distracciones que eso genera con las pantallas de sus otros compañeros.

Finalizó explicando que la pérdida de las rutinas es una de las principales consecuencias que van a afectar el aprendizaje de los alumnos.

FUENTES: GANAN SIN APRENDER

La psicopedagoga Diana Fuentes, comentó que muchas instituciones están dejando pasar a los estudiantes «solo por pasar», pero no les están brindando la oportunidad de adquirir conocimientos, «que en realidad aprendan, la están haciendo solo ya como un requisito».

«La tecnología no es para todos», inició explicando, que, concordando con Bernard, las rutinas escolares se han afectado, pues la estructura de la educación en el hogar no es la misma que en la escuela.

También resaltó que la parte social de las nuevas generaciones se verá significativamente dañada, porque los niños pasan todo el tiempo concentrados en un dispositivo, sin socializar físicamente con nadie.

Diana Fuentes, indicó que muchas instituciones dejan ganar a los estudiantes y no brindan la oportunidad de adquirir conocimiento. Foto: Cortesía

Fuentes añadió que no todos tienen acceso a una pantalla, «claro, no vivimos en un país avanzado, entonces no todas las personas cuentan con estos beneficios», señaló.

Concluyó comentando otro factor que, debido a la pandemia, como el desempleo, incidiendo en el sistema educativo, pues, no todos los niños pudieron completar su año escolar y esto representa un retroceso en la educación a nivel nacional.

Karen Quintanilla
Estudiante de Periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala, interesada en los derechos humanos y el desarrollo social. Enfocada en escribir la verdad y crear consciencia.
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