No es cuestión de números

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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Gladys Monterroso

“El único presupuesto bueno es el presupuesto equilibrado.” Adam Smith

El presupuesto general de ingresos y egresos de un Estado, es un pacto fiscal con contenido social, por medio del cual los organismos del mismo programan los ingresos que proyectan percibir, y comprometen los gastos que van a realizar, para conocer el plan de gobierno no es necesario leer un panfleto, un libro o un documento, basta con analizar el presupuesto para identificar los planes de los gobiernos.
De ahí, la importancia no solamente de la cantidad de dinero que se proyecta recibir, también como se van a gastar los recursos, la política fiscal de un país debe ser sana en relación a los ingresos y a los egresos, la calidad del gasto publico incide en el desarrollo de un país, máxime un país como Guatemala, que necesita inversión pública de calidad.

Una de las principales características del presupuesto, es el equilibrio, significa que los ingresos y los egresos sean similares, evitando el déficit fiscal (Gasto más que Ingreso) o en su defecto uno moderado, en la actualidad pocos países pueden contar con el anhelado superávit, pero se debe manejar un moderado déficit, sin embargo los ciudadanos estarían anuentes al crédito público si contaran con un gasto de calidad, que es lo que percibimos como ciudadanos de a pie en el país, veamos, de acuerdo a análisis realizados por el MFP “En el año 2019, el gasto no esencial, en su conjunto, tuvo un crecimiento interanual de 13.6% con respecto al cierre de 2018, sobresaliendo entre estos el gasto en el renglón 029, que tuvo una ejecución de Q1,638.9 millones con un crecimiento interanual de 19.3%, ya que en 2016 el gasto en este renglón era de Q857.3 millones” Como podemos observar este tipo de gasto creció en tres años 781.6 millones, que en muchas ocasiones corresponden a plazas fantasmas, porque aunque surgió noblemente para pagar servicios técnicos o profesionales, el mismo se prostituyó.

La gran problemática de los presupuestos públicos, se traduce en el significado de los número que fríamente podemos analizar, llevados a la realidad nacional, un país como el nuestro necesita inversión social, traducida esta en apoyo a los agricultores, al turismo, a beneficiar la creación de empresas, pero especialmente en lo relacionado al Gastos Social de suma importancia en un país que necesita tanto de la inversión en lo más importante: El ser humano.

En lo que respecta al sector salud y asistencia social, de acuerdo a los estudios realizados por el mismo MFP, creció, pero no en inversión pública como hospitales y centros de salud, tampoco en la compra de medicinas, el crecimiento fue asociado principalmente al ajuste salarial que se dio al personal médico y administrativo, aunque es cierto que todas las personas necesitan mejoras salariales, en el gran esquema del Gasto Social, la problemática estriba en que la población necesita la inversión social en mejoramiento de las estructuras físicas, y los insumos para una mejor atención.

Si la población salió a manifestar, no fue solamente por la cantidad del presupuesto aprobado por el Congreso a propuesta del Ejecutivo, la población se cansó de que se le cobren impuestos a la misma clase de siempre, y que además de contribuir a los gastos públicos, adicional la deuda pública crezca inmensurablemente, además de la que se contrató como consecuencia de la pandemia, y de los desastres naturales.

La población necesita respuestas, pero no explicaciones ni reacciones hepáticas, la población necesita percibir que hay inversión social, que los niños han aprendido porque los maestros les enseñan en las escuelas públicas que para eso se les paga muy bien, pero ¿Cuántos maestros de las escuelas estatales impartieron clase durante la pandemia? Aproximadamente un 20% los demás se dedicaron a “descansar”, mientras Juan Pueblo tuvo que buscarse la vida para sobrevivir mientras enterraba a sus seres queridos, esperando un bono familia que no llegó a todos, y además a cuentagotas.

Es de suma importancia que las autoridades, (todas) escuchen a la población, porque la población ya se cansó de escuchar, necesita percibir que está recibiendo no solamente lo que se le prometió, también lo mínimo para vivir dignamente.

Quien no sabe escuchar, no puede exigir que se le sepa comprender, es ley de vida.

licgla@yahoo.es