Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt
@ppmp82

El día de ayer el Ministerio Público, por medio de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) facilitó información de un mandato autorizado por Roberto Molina Barreto en su ejercicio notarial contratado por unas sociedades vinculadas a Gustavo Herrera, hoy prófugo de la justicia y operador clave en el manoseo a las cortes del país.

Me encuentro en un viaje de trabajo y cuando recibí la nota, expresé que deseaba verla yo personalmente y que no quería que se publicara aún, pero no me había dado cuenta de que ya se había publicado en tuit con la información proporcionada.

En 1997 Herrera no estaba acusado de lo que está sindicado hoy y el efecto que esto tiene es que Barreto deberá de inhibirse de asuntos que se deban resolver y que tengan que ver con el sujeto que está prófugo de la justicia. Leí las excusas de Molina Barreto en Prensa Libre por este mismo caso y creo que patina el magistrado con sus “argumentos”.

No me gusta tener dobles raseros. A mí me han querido atacar por situaciones relacionadas a mandatos en los que el Notario ejerce un acto administrativo y mucha gente que hoy veo “defendiendo” a Molina Barreto ha guardado silencio en esos casos porque “como se trata de atacar”, es mejor callar.

El mandato que relaciona a Molina Barreto perse, desde mi punto de vista, es importante por lo que significa para el presente. Créame estimado lector que al Magistrado le tocará hacer cosas en las que sí coqueteará con la ilegalidad porque lleva misiones, adquirió compromisos y es un importante operador de los que desean regresar al pasado.

Al final del día soy el director de La Hora y asumo la responsabilidad por una información que manejamos con ligereza y cuya situación más importante radica en la posición de conflicto de interés en la que pone al Presidente de la Corte de Constitucionalidad (CC) para cuando deba conocer algo de Gustavo Herrera.

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