POR MARIELA CASTAÑÓN
mcastanon@lahora.com.gt
Las cárceles guatemaltecas son tierra de nadie, muestra de ello es que aún persisten las disputas de poder y control entre reos. Las autoridades no tienen control de las prisiones del país que actualmente reflejan un alarmante hacinamiento, déficit de espacios carcelarios, falta de clasificación de reos y escasa capacitación o profesionalización de guardias penitenciarios.
Según la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) del Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el reo Byron Lima fue ejecutado por la disputa de poder y control de los negocios en la Granja Penal Pavón.
La muerte de Lima y de trece personas más, ocurrida el 18 de julio 2016, se suma a otras que han ocurrido en los últimos años en el interior de los centros de privación de libertad. Supuestamente muchas de las masacres están vinculadas con disputas de poder, aunque las investigaciones son preliminares y no concluyentes.
La Granja Penal Pavón es solo un ejemplo de cómo los negocios lícitos e ilícitos, que van desde la creación de fuentes de empleo, como la elaboración de hamacas y pelotas, hasta la distribución de drogas y cobro de talacha por parte de reos, han prevalecido por años. A la muerte de Lima en esa cárcel le antecedió la “Operación Pavo Real” en 2006, que según las pesquisas consistió en un plan para ejecutar reos peligrosos, que tenían el control.
De acuerdo con el Sistema Penitenciario (SP), en casi 17 años, han muerto 560 privados de libertad en las 21 cárceles del país. (Lea el recuadro Fallecimientos por trauma o violencia).
Las autoridades del Ministerio de Gobernación (Mingob) han indicado que el problema se origina por el “abandono del sistema carcelario” y por eso han iniciado con un proyecto de reforma penitenciaria. (Lea el recuadro Viceministro: Hacemos esfuerzos extraordinarios).
Por otro lado, actualmente existen 6 mil 809 espacios carcelarios y en la actualidad hay 22 mil 655 privados de libertad.
FORTALECIMIENTO Y MODERNIZACIÓN
Zoel Franco, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala (ICCPG), opina que las autoridades deben fortalecer la dirección y las subdirecciones del SP. Para ello se debe respaldar a las autoridades para tomar el control de los penales.
Franco explica que las condiciones en las que llegan los directores de los centros no son idóneas, ya que asumen el puesto sin equipo y apoyo.
“Se ha dicho en reiteradas ocasiones que adentro hay pugnas de poder y los grupos que generan dinámicas de violencia o economía ilícita tienen contactos afuera, y deja en condición de vulnerabilidad a un director o subdirector –de centro– sin el respaldo adecuado. Para empezar, se debe fortalecer todo el sistema de autoridad del SP, alcaides y guardias”, dice el representante del ICCPG.
Por otro lado, Carmen Rosa de León Escribano, del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible (Iepades), dice que se debe dotar de recursos al SP para que pueda transformar lo que actualmente tiene, aunado al fortalecimiento en los mecanismos de control, inteligencia, capacitación y profesionalización de la guardia penitenciaria.
“Vamos a seguir viendo esto a medida que exista hacinamiento y la ausencia de recursos. Para enfrentar la crisis del sistema se debe crear un nuevo Sistema Penitenciario”, indica la entrevistada.
Viceministro: Hacemos esfuerzos extraordinarios
La Hora planteó cinco preguntas al viceministro de Seguridad, Ricardo Guzmán, para conocer los avances en el proyecto de reforma penitenciaria que se anunció el año pasado.
Estas fueron las respuestas del funcionario:
La Hora: ¿Qué avances puede mencionar de la Reforma Penitenciaria anunciada el año pasado?
Ricardo Guzmán: Se fundó la Escuela del Nuevo Modelo del Sistema Penitenciario Doctor Roberto Santana; se inauguró el Primer Centro de Rehabilitación y Reinserción (CRR) Fraijanes 1; se cuenta con los manuales de actuación de este CRR; se está entrenando al segundo grupo de agentes del Nuevo Modelo y se espera graduarlos en septiembre de este año.
L. H. ¿Qué sucedió con la cárcel de Villa Nueva? ¿En qué proceso se encuentra en este momento?
R. G. Se retrasó el proceso de acondicionamiento por trámites administrativos de la comuna de Villa Nueva, pero hemos superado estos obstáculos y estamos por retomar dichos trabajos. Si todo sale de acuerdo al cronograma, podríamos estar inaugurando el CRR 2 en diciembre próximo.
L. H. El año pasado se había hablado de la posibilidad de un préstamo para la creación de nuevas cárceles ¿Fue posible obtenerlo?
R. G. El préstamo está detenido, esperando la aprobación de parte del Congreso de la República. Sin ese aval, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) no puede otorgarlo y nosotros no podemos hacer más centros de rehabilitación y reinserción.
L. H. ¿Qué desafíos encuentran actualmente para implementar de manera integral la Reforma Penitenciaria?
R. G. El primer desafío es de infraestructura; si no incrementamos las áreas de construcción para los CRR, no podremos aumentar el número de privados de libertad que se beneficiarían del Nuevo Modelo. El segundo es el que tiene que ver con el cambio de reglas dentro de las cárceles. Para cambiar las reglas es necesario cambiar el espacio, el personal y los procedimientos. Todo esto toma tiempo, dinero y mucha paciencia.
El tercer desafío es la coordinación con los Juzgados. Ahí debemos hacer un gran esfuerzo de convencimiento para explicar nuestro nuevo concepto y de cómo requerimos de la cooperación de todos los actores del sistema de justicia.
L. H. ¿Qué hacen en este momento para atender los problemas como el déficit de espacios carcelarios, el poder y el control que tienen los reos en las prisiones?
R. G. El espacio es difícil resolverlo, pero hacemos esfuerzos extraordinarios para lograr tenerlos a todos en las mejores condiciones posibles, aunque muchas veces algo sale mal.
Sin más y mejores espacios, el control será siempre relativo. El poder de A sobre B en espacios pequeños, siempre se puede dar y de hecho se da. Es inevitable que se creen formas de dominación en espacios tan pequeños y, sin suficiente personal, la posibilidad aumenta. Nos esforzamos para evitar que esas relaciones de poder no sean peligrosas o violentas, pero insisto, sin más espacio físico no es viable el control total.








