POR KIMBERLY LÓPEZ
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Mides, Educación y Salud no están coordinadas para medir avances
El Gobierno del presidente Jimmy Morales no ha podido rescatar los programas sociales para fomentar el desarrollo de la población en pobreza y pobreza extrema. Al contrario, el Ministerio de Desarrollo (Mides) cerró el año con cuestionamientos por parte de la Contraloría General de Cuentas (CGC) sobre la transparencia de su ejecución y la efectividad de los proyectos implementados.
En la presentación del informe del primer año de Gobierno, el presidente Jimmy Morales y todos los ministros mostraron la mejor cara de su gestión, incluso el Ministro de Desarrollo, José Moreno, pese a que cerró el 2016 con cuestionamientos en contra del manejo que ha hecho a los programas sociales y con una solicitud desde el Congreso para el cierre de la cartera.
A pesar de las críticas a las que se ha enfrentado la cartera de Desarrollo, en el primer año de gestión el ministro José Moreno destacó como logros los niveles de ejecución presupuestaria y las cifras de los beneficiarios que han tenido algunos de los programas sociales. Principalmente, se refirió al “éxito” del programa estrella de este Gobierno: las Transferencias Monetarias Condicionadas de Salud y Educación, aun cuando la CGC, luego de auditorías al programa, identificara ciertas irregularidades.
En teoría, las transferencias para salud y educación fueron planteadas como una vía para la reducción de la pobreza rural porque debería enfocarse principalmente hacia hogares en pobreza y pobreza extrema. El programa se planteó con el objetivo de “expandir los derechos sociales de los guatemaltecos y guatemaltecas, con prioridad en los segmentos de la población en pobreza, exclusión y vulnerabilidad, cerrando las brechas en el acceso a servicios públicos de calidad y a las oportunidades productivas, a través de la acción combinada del Estado, el mercado, la academia, la sociedad civil, las municipalidades, las familias y las redes comunitarias”.
Sin embargo, una serie de anomalías hacen que el programa no cumpla la meta para el que fue creado, según hallazgos de la CGC.
De acuerdo con el subcontralor de cuentas, César Elías, este año el Mides no ha sido efectivo en cuanto a la ejecución del programa de las transferencias monetarias condicionadas, principalmente, porque no están llegando al grupo al que se supone que están destinadas.
En primer lugar, explica Elías, el Mides no se ha ocupado de beneficiar al cien por ciento a las familias que necesitan recibir el beneficio que ofrece el programa.
En otras palabras, el objetivo ambicioso del proyecto prácticamente no se ha cumplido. “El programa se constituye para lograr el desarrollo humano y no podemos pensar en eso si no incluimos a todas las familias que están en ese rango, no vamos a lograr un impacto en eso, entonces los auditores van a recomendar modificaciones en el programa porque no está cumpliendo los objetivos”, explicó Elías.
Elías declaró que la CGC realizó un informe a partir de una revisión al funcionamiento del programa y que de forma aproximada se estima que del 100 por ciento de la población que debería estar recibiendo las transferencias, solamente un 41 por ciento está siendo cubierto. Además de que no existen estudios socioeconómicos para respaldar el hecho de que algunas familias estén siendo beneficiadas, pues el padrón no ha sido modificado en los últimos cinco años, según el subcontralor.
Las transferencias de salud están pensadas para familias que cumplan con la corresponsabilidad de cuidado de la salud de sus integrantes, que cuenten con hijos en edades de 0 a menores de 15 años, que asistan al servicio de salud y lleven controles médicos de sus hijos, así como el control de la madre en estado de gestación o lactancia.
En tanto, las de educación supuestamente se otorgan a familias que cumplan con la corresponsabilidad de permanencia escolar de sus hijos/as. Para lo cual, deben cumplir con los siguientes requisitos: tener hijos en edades de 6 a menores de 15 años, llevar a los niños/as al establecimiento educativo y cumplir con el 90% de asistencia en los niveles de preprimaria y primaria.
Sin embargo, Elías advirtió una falta de control, ya que no existe coordinación entre los tres ministerios: Desarrollo, Salud y Educación para verificar que los beneficiarios se estén cumpliendo las responsabilidades pertinentes.
Sobre estos cuestionamientos, el titular de la cartera se limitó a decir que le extrañaba “de sobremanera” el hecho de que se realicen señalamientos al programa, pues “de veras que eso se ha hecho con total transparencia y aquí no hay nada de corrupción y todo está completamente medible”.
Pese a que todo resulta medible para el ministro, durante la presentación de sus logros en 2016 no sustentó la transparencia del programa y la efectividad del padrón de beneficiarios. En cambio sí destacó que cerró el año con una ejecución presupuestaria y fue de 83.48 por ciento “con total claridad y calidad de gasto”.
Según Moreno, con relación al 2015 se aumentó en un 156.62 por ciento la ejecución de este año.
Sin embargo, el año pasado el cierre de la ejecución ascendió a 70.75%.
Según datos obtenidos a través de Acceso a Información Pública, el Mides logró un porcentaje de ejecución del 95.72 por ciento en programas sociales. Es decir, gastó Q86 millones 728 mil de los Q90 millones 605 mil asignados. La cifra fue mucho menor en el 2014, cuando el porcentaje de ejecución apenas llegó al 19.82 por ciento.
SOLICITUD DE CIERRE
Para 2017, el Mides tiene asignados Q92.3 millones, pero en la discusión de gobierno abierto había solicitado Q158 millones 147 mil quetzales. Es decir, una asignación de Q946 mil más que la que recibió en 2016.
Sin embargo, estos recursos no están valiendo la pena para el Estado, según el diputado Álvaro Velásquez, que presentó una iniciativa para el cierre definitivo de la cartera.
Bajo el argumento de que las autoridades vigentes a cargo de la cartera han mostrado una concepción altruista y clientelar del Mides, así como una falta de conocimiento técnico de las políticas públicas de desarrollo social, Velásquez propuso la eliminación de la cartera.
“El Mides fue denominado como ente rector, encargado de formular, dictar y establecer las políticas públicas orientadas a mejorar el nivel de bienestar de personas y grupos que son vulnerables socialmente; mandato conferido que ha dejado de cumplir como se revela en denuncias ciudadanas y la ejecución presupuestaria”, se lee en la iniciativa de Ley presentada por el diputado.
En la propuesta se especifica que todos los programas de Transferencias Monetarias Condicionadas relativas a educación y salud, y el Fideicomiso que lo administra, serían trasladados para su ejecución a los Ministerios de Educación y de Salud, que se encargarían de verificar el cumplimiento de los requisitos de la condicionalidad del apoyo financiero a las personas y niñez vulnerable sea adecuado, progresivo y de calidad.
Asimismo, propuso que la nueva administración tenga bajo su responsabilidad, la elaboración de un padrón actualizado y transparente, así como la erogación de un monto de Q400 por familia beneficiada, con un aporte no menor del 50% del presupuesto actual del Mides, asignado de manera permanente a partir del Presupuesto 2018.
El diputado también pretende que el programa Becas de Educación y Empleo sea ejecutado por el Ministerio de Educación; el programa de Comedores y de Bolsa de Alimentos, por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional y el programa Jóvenes Protagonistas, por la Dirección General de Educación Física.
¿CUMPLIÓ LO QUE OFRECÍA?
Como candidato presidencial, el ahora presidente Jimmy Morales fue cuestionado en reiteradas ocasiones por la forma en la que se abordarían los programas sociales en su agenda de Gobierno.
“Como se han planteado van a tener que recibirlas de por vida, porque no han sido acompañados de programas sociales de productividad. Nosotros creemos que un año como máximo debiera recibir una familia un programa social”, manifestó el mandatario a finales del año pasado, en un debate público contra su oponente y candidata Sandra Torres.
Esa vez, Morales defendió la idea de que los programas deben ir acompañados de un programa productivo que le permita hacer sustentable una forma productiva de vida a las personas que los reciban.
Cuando Morales tomó posesión, en su primer discurso como presidente, aseguró que su misión sería: “rescatar nuestra política de solidaridad social, separándola del modelo del clientelismo político partidario y de la corrupción de una vez por todas. Debemos asegurar que la ayuda social sea parte de un camino para que nuestros hermanos salgan de la pobreza y que nunca más sea una manera de mantener pobres a los pobres y hacerlos depender de ayudas a cambio de votos, eso debe parar”.
El Presidente planteó aspiraciones altas para estos programas y propuestas de desarrollo más sólidas. No obstante, ahora la cartera que está a cargo de este punto de su promesa de campaña destaca por qué no ha presentado esa política de apoyo sostenible, por sus niveles bajos en ejecución presupuestaria y el mandatario Morales aún no ha hablado de “programas productivos” para hacer sustentable el desarrollo de las personas en pobreza, como lo hizo en su fase de candidato.
Sin embargo, Morales está satisfecho con el desempeño de Moreno a cargo del eje de desarrollo en su gabinete. Precisamente, por ese motivo luego de la primera reunión de ministros en el 2017, el mandatario confirmó la continuidad del Ministro de Desarrollo, como del resto de su equipo, en sus respectivos cargos.
UN PROBLEMA DE TODOS LOS GOBIERNOS
A inicios del año anterior, La Hora publicó el reportaje: “Q7 mil 13 millones en programas sociales durante ocho años y empeoró la pobreza”, en el que se relacionó el incremento en los niveles de pobreza y pobreza extrema, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), con los montos invertidos en programas sociales del 2008 al 2015.
La Encovi 2014 reveló que la pobreza, como fenómeno, lejos de disminuir con el paso del tiempo, expande su alcance hacia un sector poblacional más grande.
En 2008 la encuesta señalaba que la pobreza extrema afectaba a un 13.33 por ciento de la población, mientras que la pobreza no extrema, a un 40.38 por ciento; es decir, más de 5 millones de guatemaltecos. Para el 2014, esa proporción de personas en condiciones de pobreza extrema creció a 23.4 por ciento y la pobreza no extrema llegó a 59.3 por ciento. Los investigadores estimaron 9.37 millones de personas pobres en el país ese año.
El incremento en los índices de pobreza se dio a pesar de que, según el Ministerio de Finanzas, del 2008 al 2015, el total del gasto ejecutado en los programas de bolsas de alimentos, comedores públicos, escuelas abiertas y transferencias condicionadas asciende a Q7 mil 13 millones, sin que exista un mecanismo adecuado para fiscalizar cómo fueron invertidos y si cumplieron con sus objetivos.
CIFRAS
Q8.7 millones
Se invirtieron para las transferencias monetarias para alimentos, para un padrón de 7 mil 707 familias beneficiadas con Q150 mensuales.
A 659 mil 900
Familias, llegan las transferencias monetarias condicionadas en salud y educación distribuidas en los 22 departamentos en los 319 municipios, con un presupuesto de Q505.3 millones de quetzales.
Q38.1 millones
Es el presupuesto ejecutado del programa Jóvenes Protagonistas, alcanzó una ejecución de 90.43 por ciento.
540 beneficiados
Tuvo la beca Mi Primer con ejecución del 100 por ciento, es decir, Q3.4 millones ejecutados.








