POR GRECIA ORTIZ
gortiz@lahora.com.gt

“Panabaj” es una palabra que hoy significa poco o nada para muchas personas. Sin embargo, hace más de una década era un referente nacional de muerte, destrucción y dolor. El olvido se encargó de sepultar en la memoria de los guatemaltecos el sufrimiento de una comunidad, pero la amenaza de sufrir una tragedia aún se aferra a miles, que aún viven en áreas de riesgo y son potenciales víctimas de la fuerza de la naturaleza.

El paso del huracán Stan, en 2005, dejó una estela de muerte y desolación en varios departamentos del país, pero golpeó con más fuerza la zona del occidente y especialmente en Sololá, donde ocurrió la tragedia del cantón Panabaj.

En esa ocasión, la pertinaz lluvia derivó en la saturación de agua en el suelo, lo que provocó una serie de deslizamientos y derrumbes de tierra que sepultaron todas las viviendas de la localidad. De un momento a otro, el lodo borró del mapa a toda la comunidad.

De acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), la mayor parte de la población que habitaba en la parte alta del lugar murió soterrada.

Se estimaban centenares de víctimas mortales en Panabaj, pero los sobrevivientes de la tragedia señalaron que murieron más personas de las informadas, pese a que sus cuerpos ya no fueron rescatados y finalmente no se contó con una cifra total de víctimas.

Derivado del alto riesgo en el que se encontraban los rescatistas, las autoridades decidieron no continuar la búsqueda de cadáveres y declararon Panabaj como camposanto, como se llama a las áreas donde permanecen los restos de las víctimas de desastres naturales.

lhd12La Hora Departamental contactó a Nicolás Sicay, un sobreviviente de Panabaj, que recordó los difíciles momentos que vivió el pueblo tras el paso del huracán Stan. “Yo apoyé esa vez. Era algo lamentable. Ahí murió mucha gente que conocía y vine a ayudar para ver si había alguien vivo”.

Sin embargo, el panorama era desolador y la búsqueda de sobrevivientes se tornó en el rescate de los cuerpos de las víctimas, señala Sicay. “Ya no había cajas para enterrar a las víctimas. Los ponían hasta tres en una sola caja, si cabían en un solo lugar” dice.

Sicay también comentó que si bien la ayuda tardó en llegar para las familias damnificadas en Panabaj, las autoridades y la cooperación externa cumplieron con su trabajo. “Vino ayuda de todas partes del mundo; aunque costó, pero ellos lo hicieron todo y al final vivieron bien los pobladores”, recalcó.

TRAGEDIAS ANUNCIADAS

El caso de Panabaj fue un símbolo de dolor y luto en 2005, que despertó la conciencia social sobre la necesidad de tomar en cuenta parámetros de seguridad en el desarrollo inmobiliario, un tema que ya preocupaba desde hacía siete años antes, en 1998, con el paso del huracán Mitch.

Sin embargo, más de diez años después de la tragedia provocada por el huracán Stan, las catástrofes se repiten una y otra vez. El caso de El Cambray II, una comunidad de Santa Catarina Pinula, es uno de los más recientes.

El pasado 1 de octubre cientos de familias murieron soterradas por un deslizamiento de tierra en El Cambray II, un área que desde hace dos décadas ya era considerada por las autoridades como riesgosa, debido a los constantes problemas de derrumbes y deslizamientos.

Garibaldi Ramírez tenía 24 años de vivir en el lugar junto a su esposa e hijos, pero a causa del alud tuvo que dejar su vivienda, que adquirió luego de varias décadas de trabajo arduo y constante. “Al momento del desastre yo no estaba en el lugar. Solo mi esposa y mi hija”, relató. “A mí me llamaron por la noche y me aviso mi cuñada. Me vine a ver qué pasaba a las once de la noche, pero ellas estaban bien, aunque varios vecinos si se quedaron enterrados”.

Ramírez contó que nunca se esperó que una tragedia afectara a su comunidad. “Se veía como un buen lugar para vivir”. “Aquí no fue invasión. Esto fue comprado; acá hay escrituras. Nunca nos advirtieron del peligro. Estas empresas inmobiliarias lo que hacen es vender y no les importa el peligro o si hay riesgo”.

Por otro lado, reiteró que en varias ocasiones enviaron cartas a la Municipalidad de Santa Catarina Pínula para consultar sobre la situación de riesgo. Sin embargo, Ramírez asegura que la comuna respondía que El Cambray II no pertenecía a la jurisdicción Santa Catarina Pínula. “Nadie nos ponía atención”, apuntó.

Sonia Hernández se retiró de la localidad porque pensó que era un lugar riesgoso, pero su hija no siguió sus pasos. “Mi hija aún no aparece y tampoco mis nietos”, indicó la mujer. “Mi hijo siempre peleaba con ella. Le decía: Salí de aquí, vámonos. Ella nunca quiso”, afirmó.

Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, al 12 de octubre se había recuperado 280 cuerpos soterrados, y alrededor de 70 aún permanecían desaparecidos en el lugar tras la conclusión de los trabajos de rescate.

No obstante, en días pasados Conred informaba que la cantidad de desparecidos era mayor.

PREVENCIÓN DE RIESGOS

David de León, portavoz de Conred, indicó que durante la época lluviosa se intensifican los deslizamientos y derrumbes, y aunque no se puede decir en qué región se producen más eventos de este tipo, una buena cantidad ocurren en la meseta central, que incluyen los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez, Alta Verapaz, Chimaltenango, y en algunas áreas de occidente.

En cuanto al presupuesto de Conred, De Léon señaló que anualmente reciben un presupuesto de Q50 millones, pero siempre existe un ingreso extraordinario. “Hemos terminado al menos en los últimos diez años ejecutando un total de 80 millones de quetzales”, y por ello han realizado el requerimiento para que se incremente Q30 millones más, para trabajar en prevenciones a nivel nacional.

De León comentó que el presupuesto asignado a la institución resulta ser el más bajo a nivel de Centroamérica, y aseveró que de acuerdo al plan operativo, lo ideal sería contar con cerca de Q125 millones, para pagar a delegados a nivel municipal.

“Tuvimos una serie de pérdidas de vidas humanas y esta situación, por ejemplo en el caso de El Cambray II, tiene que servirnos para analizar en el caso de las autoridades, analizar las medidas que están tomando ellos y que tienen que fortalecer aún más, pero también a la población le sirve para que reconozca la necesidad de estar preparados”, aseguró el portavoz de la institución.

REFORMAS AL MARCO LEGAL

Alejandro Maldonado, secretario de Conred, abordó la necesidad de reformar las funciones de la institución y de la aprobación de dos iniciativas de ley, luego del desastre registrado en El Cambray II, Santa Catarina Pinula, que dejó más de 280 muertos.

En una reunión con la comunidad internacional, en la que presentaron la propuesta de urbanización para afectados de El Cambray II, Maldonado señaló la necesidad de reformar las funciones de la institución para establecer la obligatoriedad de evacuar a familias que se encuentran en zonas de riesgo.

El funcionario también hizo hincapié en la necesidad de aprobar una ley Nacional de Ordenamiento Territorial y una ley de aguas.

La Conred no descartó la creación de un Fondo Centroamericano para la Reducción de Desastres. La Cancillería sería la encargada de gestionar y recibir cualquier aporte o donativo de la comunidad internacional.

De León aseveró que también se debe combatir pobreza, pues sino se invierte en gestión de riesgo “no vamos a lograr salir de todo esto”, y es que a nivel nacional existen familias que están ubicadas en áreas de riesgo, debido a que han invadido terrenos por la falta de espacios para vivir.

En ese sentido enfatizó, que sobre todo en regiones como el Altiplano del país se observan viviendas en laderas, mientras los terrenos que se encuentran en la planicie son utilizados para el cultivo. “Las personas se van a vivir a las laderas, esa condición tiene que cambiar porque lamentablemente en estos sectores tenemos pérdida de vidas por estas condiciones”.

SIN PLANES DE ORDENAMIENTO

Carlos Barillas, director de Ordenamiento Territorial de la Secretaria de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), explicó que se asesoró a más de 40 municipios, de los 338 del país, para la elaboración de sus planes de ordenamiento territorial.

“Actualmente son varios los municipios de estos 40 que siguen con el proceso. Muchos de estos, sobre todo por temas políticos, han tirado la toalla en el camino, pero hay varios con los que seguimos trabajando. Por ejemplo, ya el municipio de Salcajá aprobó su plan de ordenamiento territorial con su respectivo reglamento”, indicó.

Barillas recalcó que en ese sentido Salcaja sería el tercer municipio que contaría con el Plan de Ordenamiento Territorial, pues actualmente solo los municipios de Guatemala y Antigua Guatemala, cuentan con esa herramienta.

“El municipio de Guatemala y Antigua cuentan con un plan, además, hay otros municipios como Poptún, Champerico, como Quetzaltenango han logrado como ejemplo, estar en la fase de formulación del reglamento”, comentó.

Para el Director de Ordenamiento Territorial de Segeplan, la importancia de contar con un plan radica en la posibilidad de definir una visión y un modelo territorial. “La municipalidad con el plan tiene el instrumento para por ejemplo definir cuáles son las zonas más aptas para residencia que sean seguras, libres de riesgo, cercanas a equipamiento, escuelas” y con esto se evitaría lo que ha sucedido en reiteradas ocasiones en el país, agregó.

Es en ese sentido, Barillas consideró que existe una debilidad pues las municipalidades que no cumplen con este plan no tienen una penalidad. “En el tema de gestión del ordenamiento estamos críticos; los municipios no hacen reglamentos de construcción, no hacen reglamentos de ordenamiento territorial, no hay gestión en sus recursos naturales”, apuntó

NO SE HAN NOTIFICADO ÁREAS DE RIESGO

Carlos Sandoval, vocero de la comuna capitalina, respondió que tienen “mapeada la ciudad”, y conocen el límite para poder construir. Sin embargo, aunque están basados en información Conred, indicó que de momento no tiene conocimiento de puntos de riesgo.

“Puntos de riesgo en este momento no le sabría decir. Según lo que tengo de conocimiento, todavía ninguno. De las áreas que están no se ha recibido notificación de Conred sobre algunas áreas; que yo tenga conocimiento no se nos ha notificado ningún área de riesgo”, afirmó.

Sandoval sentenció, que existen áreas que son supervisadas a través de la Coordinadora Municipal para la Reducción de Desastres, que tiene personal que capacitado para responder ante cualquier eventualidad.

No obstante, la Conred detectó que 300 mil personas, que residen en distintos asentamientos de la ciudad de Guatemala, están en riesgo latente ante un posible deslizamiento de tierra, según informó el secretario ejecutivo de esa entidad, Alejandro Maldonado.

En una reunión de la Instancia de Jefes de Bloque, en el Congreso de la República, el funcionario explicó a los diputados de distintos bloques legislativos que al menos 10 mil kilómetros de metros cuadrados es el espacio de las zonas de riesgo en todo el país.

CIFRAS

Q50 millones es lo que destina el Micivi a emergencias por derrumbes en carreteras.
Q50 millones recibe de presupuesto la Conred.
Q30 millones en pérdidas se perciben durante la época lluviosa en el país.
Q125 millones sería el presupuesto ideal para la Conred.
40 municipios han buscado asesoría sobre planes de ordenamiento territorial.
2 municipios cuentan con planes de ordenamiento territorial.
8,200 puntos de riesgo existen a nivel nacional.
270 áreas han sido identificadas de riesgo en el perímetro capital.

TRASLADO

Víctor Corado, titular del Ministerio de Comunicaciones Infraestructura y Vivienda (Micivi), dijo que se espera que con terrenos de extinción de dominio se pueda trasladar propiedades a las personas afectadas de El Cambray II.

Para hacer realidad el proyecto se necesita retirar una hipoteca a la propiedad pues en la actualidad se encuentra comprometido, por ello solicitaran donaciones para dar inicio.

El Ministro manifestó que este tipo de tragedias vienen siempre a perjudicar a personas que se encuentran en alto riesgo

“Siento que en el caso específico del departamento de Guatemala, la demanda de vivir cerca de la ciudad, cerca de sus trabajos, ha hecho que muchas personas estén habitando lugares, no necesariamente de carácter de gente en pobreza o extrema pobreza, se pueden ver grandes construcciones ubicadas en laderas de barrancos o debajo de un barranco”, comentó.

Corado enfatizó la importancia que tienen los planes de ordenamiento territorial en las municipalidades, pues previo a iniciar una construcción es necesario se evalúen las propiedades y se realice un estudio de carácter ambiental.

REFORMAS A LA CONRED

El titular de la Conred, Alejandro Maldonado, indicó en una reunión con la comunidad internacional la necesidad de reformar las funciones de la institución, así como la aprobación de dos iniciativas de ley, que considera trascendentales luego del desastre ocurrido en El Cambray II, Santa Catarina Pinula, que dejó más de 280 personas fallecidas, y otro centenar desaparecidas.

Maldonado, aseveró la necesidad de reformar las funciones de la Conred a fin de establecer la obligatoriedad de evacuar a personas que se encuentren en zonas consideradas de alto riesgo, y en ese sentido destacó la importancia de la aprobación de una Ley Nacional de Ordenamiento Territorial y una Ley de Aguas.

“Tuvimos una serie de pérdidas de vidas humanas y esta situación, por ejemplo en el caso de El Cambray II, tiene que servirnos para analizar en el caso de las autoridades, analizar las medidas que están tomando ellos y que tienen que fortalecer aún más, pero también a la población le sirve para que reconozca la necesidad de estar preparados”.
DAVID DE LEÓN –Conred-

“Actualmente son varios los municipios de estos 40 que siguen con el proceso. Muchos de estos, sobre todo por temas políticos, han tirado la toalla en el camino, pero hay varios con los que seguimos trabajando. Por ejemplo, ya el municipio de Salcajá aprobó su plan de ordenamiento territorial con su respectivo reglamento”.
CARLOS BARILLAS -Segeplan-

“Aquí no fue invasión. Esto fue comprado; acá hay escrituras. Nunca nos advirtieron del peligro. Estas empresas inmobiliarias lo que hacen es vender y no les importa el peligro o si hay riesgo”.
GARIBALDI RAMÍREZ

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