
En el contexto de la crisis generada por el conflicto bélico en Irán, en el Congreso de la República se presentó una iniciativa de ley que busca amortiguar el impacto de las fluctuaciones internacionales del petróleo en el precio de los combustibles.
La propuesta plantea crear el Fondo de Compensación y Estabilización de Precios de la gasolina regular y del diésel, un mecanismo que, según los ponentes, permitiría reducir los precios hasta en Q4.60 por galón, cuando se registren aumentos fuertes en el mercado internacional.
El proyecto propone que el fondo cuente con un capital inicial de Q1,500 millones, recursos que se utilizarían para compensar parcialmente las alzas en coyunturas como las actuales, donde predomina la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales, debido a las tensiones geopolíticas que han provocado fluctuaciones abruptas en el precio del crudo.
Según los impulsores de la propuesta, el objetivo es evitar que estos incrementos se trasladen directamente al consumidor. Esto, tomando en cuenta que el diésel, por ejemplo, se utiliza en el transporte de carga y de pasajeros, así como para la producción agrícola, mientras que la gasolina regular sería el combustible que más utilizan los automovilistas.
APLICARÍA AJUSTES A IMPUESTO
La iniciativa de ley plantea una modificación al Impuesto a la Distribución de Petróleo Crudo y Combustibles Derivados del Petróleo (IDP) mediante un mecanismo automático que ajustaría el monto que importadores, refinerías y distribuidores autorizados pagan por cada galón de gasolina regular y diésel.
En el Artículo 4, se plantea la creación del Componente Variable de Estabilización (CVE), que se integraría al impuesto existente, pero sin cambiar su estructura ni a los contribuyentes obligados a pagarlo, sino únicamente el monto específico que se cobra por galón. Según la propuesta, cuando el precio internacional del petróleo fuera bajo, el impuesto aumentaría ligeramente para acumular recursos en un fondo especial.
El Artículo 5 establece que ese mecanismo se activaría cuando el precio promedio del crudo West Texas Intermediate (WTI) estuviere por debajo de US$75 por barril, mientras que el Artículo 6 fija la fórmula que determina cuánto se añadiría al tributo en función de la diferencia entre el precio real del petróleo y ese umbral.

Entretanto, cuando el petróleo subiera de precio, el sistema operaría en sentido inverso. Así, el mecanismo de compensación se activaría si el precio del WTI superase los US$95 por barril, momento en el cual el Componente Variable de Estabilización se volvería negativo y reduciría el impuesto.
En el Artículo 9 del proyecto, se indica que esa reducción se aplicaría directamente al IDP y tendría que trasladarse íntegramente al precio final del combustible que paga el consumidor.
La iniciativa también fija límites para esta reducción. El Artículo 10 establece que, en el caso de la gasolina regular, el impuesto podría disminuir hasta llegar a cero, mientras que para el diésel se permitiría una compensación que podría representar un subsidio de hasta Q3.30 por galón. No obstante, se señala que estas compensaciones solo podrían aplicarse si existieran recursos disponibles y no podrían generar deuda para el Estado.
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PARA EVITAR SUBSIDIOS TEMPORALES
El presidente de la Comisión de Finanzas del Congreso y ponente de la iniciativa, Julio Héctor Estrada, señaló que el mecanismo busca evitar la creación de subvenciones provisionales y, en cambio, establecer una herramienta permanente para enfrentar crisis energéticas.
“No estamos poniendo simplemente un subsidio temporal, estamos creando una institucionalidad con las características para poder manejar ese requisito”, afirmó el parlamentario, y añadió que la intención es que el Fondo comience a intervenir cuando los precios internos de los combustibles alcancen niveles cercanos a Q36 por galón, para evitar que el precio continúe aumentando.
En cuanto a la sostenibilidad del mecanismo, en la iniciativa se indica que el fondo tendría límites. El capital inicial sería de Q1,500 millones y podría crecer gradualmente hasta un máximo de Q3,000 millones.
La propuesta ya fue registrada por la Dirección Legislativa y su avance en el pleno del Congreso dependerá de los cabildeos que se efectúen entre las bancadas.

LAS PREVISIONES PARA LOS PRÓXIMOS MESES
El Banco de Guatemala presentó recientemente datos de un análisis de la bolsa de Nueva York con estimaciones sobre el posible comportamiento del precio del petróleo en los próximos meses, el cual está asociado al conflicto en Irán.
Según estimaciones citadas por el vicepresidente del banco central, José Alfredo Blanco, el precio del barril podría ubicarse alrededor de US$100 en abril, bajar a US$96 en mayo y mantener una tendencia a la baja hasta situarse en US$76 para septiembre, lo que lo acercaría nuevamente el precio a niveles previos al conflicto.
Blanco también explicó que Guatemala mantiene actualmente niveles de inflación relativamente bajos. Sin embargo, advirtió que un aumento temporal en el precio del petróleo podría tener algún impacto en el país. “Todo marzo podría ser un mes de volatilidad y de altos niveles de precio del petróleo que sí va a afectar a Guatemala”, indicó, aunque estimó que el impacto inflacionario sería moderado.







