Dos abogadas han llamado la atención en las últimas semanas luego de ser detenidas, sindicadas por el Ministerio Público (MP), institución en la que laboraron por muchos años de supuestos delitos que habrían cometido en el ejercicio de sus cargos. Foto La Hora

Dos abogadas han llamado la atención en las últimas semanas luego de ser detenidas, sindicadas por el Ministerio Público (MP), institución en la que laboraron por muchos años de supuestos delitos que habrían cometido en el ejercicio de sus cargos, pero que tanto ellas como otros sectores interpretan como represalias por su trabajo como fiscales.

 

Con el propósito de efectuar un análisis del lenguaje no verbal de ambas, La Hora consultó a dos expertos: Paul Cutz, especialista en lenguaje corporal, analizó lo que comunica el lenguaje corporal y lo confronta con lo que verbalmente las abogadas dicen mientras son entrevistadas, mientras el semiólogo Ramiro Mac Donald interpreta los signos que ayudan a comprender lo que están viviendo.

El pasado 10 de febrero fue capturada por el caso denominado Cooptación y Corrupción Judicial, Leydi Santizo, quien laboró para la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), durante 12 años, en donde sus investigaciones fueron contra personas con alto perfil, entre las categorías de políticos, empresarios y militares activos, además de otras cercanas o ligadas al narcotráfico. En total 11 casos, con el resultado de 50 personas condenadas.

El 15 de febrero, Eva Siomara Sosa, quien trabajó 13 años para el MP y fue mandataria de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), fue detenida luego de presentarse voluntariamente ante el Juzgado Tercero Penal, tras conocerse que existía una orden de captura en su contra. Se había presentado en cuatro ocasiones.

Sosa estuvo involucrada en las investigaciones de 30 casos, relacionados con estafa, abuso de autoridad, tráfico ilícito de estupefacientes, lavado de dinero, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, logrando 55 sentencias.

El 18 de febrero, cuando se suponía que sería la primera audiencia, ambas dieron declaraciones ante los medios de comunicación:

EL ANÁLISIS DE PAUL CUTZ

El análisis de observación se elaboró con base en estos cuatro videos, así como en fotos que se obtuvieron de las implicadas, que datan de tiempo atrás, previo a la situación actual, además de material que ellos encontraron en redes sociales.

Según Cutz, en el análisis del lenguaje corporal se buscan las contradicciones entre lo que se dice con las palabras y lo que el cuerpo comunica; además se analiza la cadencia o velocidad de respuesta para saber cuánto se demora una persona en responder, si hay una demora considerable podría deducirse que se toma el tiempo para analizar, fabricar e incluso falsificar una respuesta, pero si la respuesta es inmediata hay más probabilidades de que diga la verdad.

El 15 de febrero, Eva Siomara Sosa, quien trabajó 13 años para el MP y fue mandataria de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), fue detenida luego de presentarse voluntariamente ante el Juzgado Tercero Penal, tras conocerse que existía una orden de captura en su contra. Foto La Hora

Señaló que hay un contexto y una cantidad considerable de estímulos en contra de Santizo y Sosa, los cuales pudieron haber condicionado su estado emocional, y por ende su lenguaje corporal.

Entre esos elementos identifica: “La detención, las preguntas de los reporteros, el ambiente en el que se encuentran, el juzgado, la carceleta, presencia policial y haberse entregado voluntariamente, en el caso de Sosa”, entre otros.

Sin embargo, según su análisis, indica que ambas muestran soltura, seguridad al momento de dar declaraciones cuando los medios las entrevistan y son pocos los indicios de comportamiento no verbal, que manifiestan de nerviosismo o inseguridad.

 

MIEDO NATURAL

Cutz aseveró que prevalece en las dos el miedo natural y que cualquiera sentiría bajo esas circunstancias, es decir, el temor a sufrir algún tipo de ataque o atentado contra su vida o integridad debido a la situación que atraviesan y de lo que las acusan.

También manifestó que no hay ningún tipo de comportamiento no verbal que revele engaño o contradicción, al contrario, manifiesta que ambas muestran mucha congruencia entre sus declaraciones y su lenguaje corporal.

“Sosa al hablar de su familia, hijos, estudiantes quiere mostrar fuerza emocional, y trata de contenerse, pero lo importante es que en ese preciso momento, en la parte superior de su rostro puede observarse cómo arquea hacia arriba la parte interna de las cejas, lo cual es un indicio evidente de la expresión facial de tristeza, aunado al hecho de que en el mismo momento le tiembla o se le quiebra la voz, sintió emoción, y la mostró tal y como es, no la falsificó”, explicó el experto.

Narró cómo Santizo, mientras era capturada, caminó, habló y observó a los reporteros con soltura y seguridad increíble.

Agregó que le sorprendió la inteligencia emocional que ambas han mostrado debido a la situación en la que se encuentran, ya que cualquier persona que se vea involucrada por primera vez en este tipo de situaciones (y aun los que tienen cierta experiencia) hacen evidente el miedo, estrés y ansiedad que experimentan, lo que puede verse a través del lenguaje corporal adoptando posturas encorvadas, algunos se cubren el rostro, la mirada es evasiva, el tono y volumen de voz tienden a ser bajos, etc.

El pasado 10 de febrero fue capturada por el caso denominado Cooptación y Corrupción Judicial, Leydi Santizo, quien laboró para la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Foto La Hora

Sin embargo, advirtió que ellas van con la mirada al frente, miran a los reporteros mientras responden, hablan con seguridad y además lo hacen con elocuencia.

“Lo único que se observa en Sosa es un gesto apaciguador mientras da declaraciones, se puede observar como ‘juega’ con una botella de agua, que tiene en sus manos. Los gestos apaciguadores los utilizamos muchas veces sin darnos cuenta: nos rascamos cualquier parte del rostro o cuerpo, jugamos con un algún objeto, nos tocamos el cuello de la camisa, la corbata, el collar, el anillo, etc. Esto se debe a que experimentamos miedo y el cerebro nos pide ayuda y actúa sobre nosotros sin darnos cuenta con este tipo de gestos o movimientos, a modo de que podamos generar en nosotros cierta sensación de tranquilidad, añadió Cutz.

También enfatiza que la única excepción de ausencia de cadencia o velocidad de respuesta se dio cuando les preguntaron a ambas, si creían en el sistema de justicia. “En ese momento hubo cierta duda, se demoraron más de lo normal, lo que podría indicar que no están tan seguras o no creen en el actual sistema de justicia”, sentenció.

Concluyó que “en estas primeras apariciones, ellas dicen que son inocentes, hay seguridad y congruencia entre sus palabras y lenguaje corporal. Pero es importante resaltar que el análisis del lenguaje corporal en este tipo de casos no es concluyente, es solo una herramienta que aporta información, la cual podría servir para seguir el hilo de una futura investigación”, explicó Cutz.

 

RAMIRO MAC DONALD

Por su parte, Mac Donald mencionó que ambas abogadas registran un fuerte desgaste físico, ojeras muy marcadas, lo que implica que han estado sometidas a presiones psicológicas que generan no poder dormir bien por preocupación.

Aclaró que las dos tienen convicciones muy fuertes que se les nota cuando hablan de ideales y sueños de una Guatemala, donde prevalezca la justicia por la cual han trabajado toda su vida “hasta se iluminan sus rostros, por momentos, cuando se refieren a sus derechos, a sus anhelos de un país justo donde el imperio de la ley sea una realidad”, aseveró el semiólogo.

Por su parte, Mac Donald mencionó que ambas abogadas registran un fuerte desgaste físico, ojeras muy marcadas, lo que implica que han estado sometidas a presiones psicológicas que generan no poder dormir bien por preocupación. Foto La Hora / Emisoras unidas

“Por el contrario, cuando se refieren a las presiones que están siendo sometidas, ambas, por parte del Ministerio Público, sus rostros se tornan grises, opacos, mustios; sus ojos se mueven rápidamente, la respiración se entrecorta, sus cuerpos se balancean, sus palabras hasta se atropellan unas con otras. El nerviosismo aflora al hablar de cómo se sienten siendo, literalmente perseguidas”, describió Mac Donald.

También habló que, cuando las dos abogadas se refieren a su trabajo, a su diario quehacer, acusando a delincuentes, metiendo a la cárcel a quienes han cometido crímenes, sus rostros se levantan y miran hacia arriba; se nota que buscan inspiración para expresarse y en forma orgullosa, hablan con soltura de sus labores, con mística y convicción.

 

DOBLE SENSACIÓN

Sin embargo, mencionó que cuando denuncian las presiones de la Fundación Contra el Terrorismo “que casi llegan a la agresión en una audiencia”, sus ojos se entrecierran, como signo de no aceptar lo que están viendo, como queriendo negar la realidad; esa realidad las acongoja, las sume en una sensación de inestabilidad y sus voces se vuelven temblorosas, casi al extremo de llorar, pero se detienen y retoman fuerza para seguir denunciando las presiones a que están sometidas”, añadió.

Asimismo, pese a que están bajo una terrible presión psicológica, sin gozar de su libertad, retoman aliento y sus voces no se apagan, aunque por momentos se entrecortan, señal clara de una comunicación con ruido interno, que contradice en lo que creen y lo que está sucediendo en la realidad inmediata, comentó.

Además, destacó que “esa sensación de impotencia, de malestar, se marca en los rostros de ambas abogadas; sus cuerpos se encorvan, sus ojos casi emergen lágrimas, sus manos abren y cierran nerviosamente las tapaderas de las botellas de agua, se componen constantemente las mascarillas y se mueven de un lado a otro porque sus cuerpos están recibiendo energías muy negativas”, observó el especialista en semiología.

Concluyó reconociendo que las dos demuestran un talante impresionante, sus cuerpos vuelven a erguirse, sus rostros “siempre mustios, angustiados, con pena, con los ojos hundidos” tienen aún, para denunciar las injusticias por las que están atravesando “respiran hondo y vuelven a decir que, hasta hoy, creían en la justicia”.

“No están seguras, no saben qué va a pasar y sus voces, sus cuerpos lo narran sin decir una sola palabra”, explicó el catedrático universitario.

Con base en el análisis, advierte que están realmente preocupadas por el futuro inmediato “todo el sistema se les vino encima y sus humanidades están resentidas, como lo demuestran estos síntomas corporales que expresan más de lo que ellas mismas quisieran y que la semiótica puede descubrir como señales muy preocupantes, de lo que están atravesando ambas abogadas”, aseguró Mac Donald.

Artículo anteriorTierra Viva exige al Estado actuar en casos de violencia contra mujeres
Artículo siguienteTikTok anuncia suspensión de publicación de videos en Rusia