Guatemala recibió la visita de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), un brazo procurador y promotor de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para la protección de los derechos en el continente. La Comisión observó los procesos de cambio de altos organismos judiciales, como la Corte de Constitucionalidad (CC), el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Fiscalía General.
La vicepresidenta de la CIDH y relatora para Guatemala, Andrea Pochak, concedió una entrevista a La Hora en el marco de alerta de que tanto Guatemala, como otros países de la región, se encuentran propensos a un retroceso democrático.
El deterioro democrático que observó el organismo internacional —actualmente presidido por el guatemalteco Stuardo Ralón Orellana— también se focaliza en el menoscabo de legitimidad de las instituciones. Advierte, entonces, que Guatemala enfrenta un punto de partida: o el daño se perpetúa o, por el contrario, avanza y se reforma.
La vicepresidenta y su equipo dejaron el país el último fin de semana, pero fue el pasado 8 de marzo que la CIDH dio su discurso inaugural en el Palacio Nacional para comenzar con el periodo de sesiones número 195, donde Pochak expuso las preocupaciones por el futuro del país, que reiteró «siempre puede mejorar».

AUTORITARISMO JUDICIAL
La comisionada de nacionalidad argentina aludió a los eventos de retrocesos democráticos que enfrentan otros países, incluso aquellos que cuentan con elecciones populares.
«Eso por sí solo no alcanza. Las elecciones libres no son suficientes para garantizar un estado de derecho y una democracia. Tiene que funcionar el sistema de pesos y contrapesos», manifestó.
Describió, además, «un fenómeno que con tanta claridad se observa únicamente en Guatemala».
«Vemos que hay un autoritarismo por parte del poder Ejecutivo en algunos países; en otros vemos que hay un autoritarismo por parte del poder Legislativo fuera de control, pero en Guatemala lo que vemos es un autoritarismo por parte del poder Judicial», remarcó.
Para ella, existe un «sistema judicial que es instrumentalizado por el Ministerio Público y el sistema de justicia que no tiene control», lamentó la relatora, lo que aseguró «hace que la democracia funcione mal».
La comisionada explicó que en otros momentos, durante reuniones o audiencias, tienden a encontrarse con que defensores de derechos humanos posicionan el miedo hacia la policía o el Ejército.
Sin embargo, aseguró que «lo que nunca vieron, como en el caso de Guatemala, es un miedo de defensores, pueblos indígenas, estudiantes y profesores de distintos sectores hacia el MP y la fiscal general».
«En Guatemala se considera como la cabeza de ese autoritarismo y ese miedo a la titular del MP y eso es una alarma. La justicia en general tiene que garantizar derechos humanos, tiene que ser vista como quien protege derechos, no como quien puede avasallarlos con arbitrariedad», añadió.
Para frenar el autoritarismo judicial y la cooptación en los tribunales, así como en las instituciones que aplican el poder punitivo del Estado, Pochak recordó que la ciudadanía debe estar atenta a los procesos de renovación de quienes dirigen las instituciones.
El rol que la ciudadanía tiene en estos procesos de renovación recae, primero que nada, en estar informados, subrayó Pochak, seguido de insistir en que el pueblo debe reclamar sus derechos.
«Los derechos no se reciben, no se ejercen simplemente por bondad de las autoridades. Tienen que ser ejercidos y reclamados por parte de la ciudadanía. Tienen que perder el miedo. Así como hizo el pueblo guatemalteco con mucha valentía en el 2023 para defender los resultados electorales», explicó.
Pochak declaró que «es el momento para estar alertas y defender la democracia», añadiendo que «los derechos se consiguen con la lucha, la movilización y la protesta».

UN MINISTERIO PÚBLICO QUE GENERE CONFIANZA
Uno de los cuatro cambios institucionales para Guatemala es la elección de jefe del MP, cuya renovación sucederá el próximo 16 de mayo, y para la cual la postuladora encargada evaluará a 49 aspirantes.
Ante esto, la vicepresidenta de la CIDH enfatizó que quien sea designado para este cargo, debe generar confianza en la población, en un contexto donde, tanto las instituciones como sus autoridades, han perdido legitimidad, según evalúan estos organismos internacionales.
«Las personas que se someten a un proceso de selección de un cargo tan importante como fiscal general deben mostrar su plan de trabajo. Cómo van a combatir la impunidad, a hacer más eficiente su trabajo y su labor en contra del crimen organizado», resaltó.
En el caso de Guatemala, dijo, quienes hayan participado en procesos de criminalización o instrumentalización del derecho penal con «fines espurios» no pueden participar y volver a formar parte de la justicia.
SIN DEMOCRACIA NO HAY DERECHOS HUMANOS
La relatora enfatizó que entre los países que ellos analizan, Guatemala es uno de los que posee más desigualdades estructurales y discriminación histórica, o incluso desafíos de acceso a derechos básicos.
«Sin democracia, sin independencia judicial, no hay posibilidad de respetar derechos humanos. El sistema de pesos y contrapesos para que un Estado de derecho funcione correctamente es una garantía básica para todos los derechos humanos», explicó.
Pochak respondió, sobre los derechos humanos más vilipendiados, que el derecho a la igualdad es uno de ellos, ejemplificándolo con las vivencias de pueblos indígenas que pelean por un derecho a la tierra.
«Nuestro rol es mostrar que esto está mal y que funciona mal, por lo que debe revertirse», señaló.
No obstante, afirmó ver como positivo el movimiento de un debate público sobre el asunto, «que el tema de justicia, la democracia y la división de poder no es un asunto de la élite o abogados, es un asunto popular y de la ciudadanía».
De acuerdo con su análisis, hay una desconfianza desde el pueblo a que el sistema democrático pueda suplir las necesidades de la población, pese a ser el único que pueda garantizar igualdad entre las personas.
«No hay antítesis entre derechos humanos y democracia», dijo, aunque también reconoció que los sistemas actuales deben demostrar ser más capaces.







