Estar expuestos a estas cenizas volcánicas puede ocasionar daños en la salud de las personas, opinan los expertos. Foto La Hora/José Orozco.

Por Ana Lucía González
agonzalez@lahora.com.gt

El volcán Pacaya continúa activo dando tumbos y expulsando ceniza que alcanza alturas entre 3,500 a 4,000 msnm en un radio de 30 a 50 km según la dirección del viento, de acuerdo con el reporte vulcanológico del Insivumeh. Varias comunidades cercanas al volcán, que se ubica entre Amatitlán y San Vicente Pacaya, Escuintla; se han visto afectadas, como también Villa Nueva y la capital. Un geólogo y un ambientalista explican los posibles daños en las personas, y en los cultivos agrícolas.

Estar expuestos a estas cenizas puede ocasionar daños en la salud de las personas, afirma Javier Juárez, geólogo del Insivumeh. Explica que debe tenerse en consideración que no se trata de combustión de una hoja de papel, leña o plástico, sino que la ceniza volcánica se compone de partículas de vidrio, minerales y rocas en partículas muy finas. Esto lo convierte en un abrasivo.

Además, es imperceptible al ojo humano. Las partículas se expulsan a una alta temperatura, por lo que son perjudiciales para la salud. Pueden dañar los ojos y las vías respiratorias, y con los bebés es especialmente delicado para su piel.

También afecta la movilidad vehicular. Juárez recomienda precaución para no limpiar el vidrio delantero con el parabrisas pues éste se raya.

Explicó que se tuvo un periodo de 7:00 a 11:00 a.m. en que el volcán ya no siguió emitiendo ceniza, pero a partir de las 11:30 a.m. hubo otro incremento. “Esperamos que esto no siga, de lo contrario, puede continuar con su actividad, y continuar esta arena fina en horas de la tarde y noche en la capital”, indicó.

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“Depende de la cantidad de material y condición en que persista del viento del sur. Este viento hace que la ceniza se desplace hacia el norte”, explica.

La velocidad y distancia en que se desplaza el material volcánico depende de las condiciones de viento de cada zona.
Otro peligro para las comunidades cercanas al volcán Pacaya es que la acumulación de arena puede provocar colapso en los techos de lámina. En las terrazas lo que procede es barrer.

CENIZA EN LOS CULTIVOS

Las cenizas han sido un fertilizante natural para los suelos. La Costa Sur del país conserva un alto porcentaje de ceniza volcánica acumulada durante miles de años, explica Raúl Maas, doctor en sociología ambiental, y director del Instituto de Investigaciones Ambientales (IARNA) de la Universidad Rafael Landívar.

Todo depende de la cantidad. En exceso, puede dañar los cultivos, ya que afecta los procesos de fotosíntesis de las plantas, si cae demasiado caliente los daña, los puede rasgar por el peso de la ceniza que se acumula.

Especialmente la presencia de estas partículas de aire es peligrosa, por lo que es necesario observar la dirección y velocidad del viento. “Por un lado, el peso de la ceniza atrae la fuerza de gravedad, mientras que el viento contribuye a que llegue más lejos”, explica Maas.

Galería: Ceniza del volcán de Pacaya cae sobre varios puntos de la capital

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