El mural de la artista Mónica Torrebiarte utiliza boyas de señalización vial amarillas para lanzar un mensaje escrito en braille que indica: "¡Guatemala...! ¡Todos somos Guatemala!, ¡Guatemala somos todos!” Foto: La Hora/José Orozco.

Por Ana Lucía González
agonzalez@lahora.com.gt

La reciente obra mural de la artista guatemalteca Mónica Torrebiarte inaugurada esta semana en el paso a desnivel “La Marimba”, en el boulevard Vista Hermosa ha causado polémica. Artistas y críticos del arte la aplauden, mientras que otros la han vilipendiado. Argumentan que el concepto es contradictorio e irónico, o que existen necesidades más urgentes que gastarse el dinero en obra mural en los espacios públicos.

Se trata de un mural que utiliza boyas de señalización vial amarillas para lanzar un mensaje escrito en braille: «¡Guatemala…! ¡Todos somos Guatemala!, ¡Guatemala somos todos!

Esta señalización usada para reducir la velocidad, funciona como puntos, que al ser combinados simbolizan un signo de escritura del lenguaje usado por personas con discapacidad visual.

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Dos críticos de arte y un artista con discapacidad auditiva se refieren a esta obra, que al final cumple con uno de los cometidos del arte: provocar sensaciones.

UNA PIEZA IMPECABLE

El crítico de arte Guillermo Monsanto expone que esta es una obra donde pesa lo conceptual. No está hecha para que los ciegos la vean, sino más bien para quienes pasan por el lugar se pregunten qué significa ser ciego y nuestra discapacidad de no leer en ese idioma. “Es una pieza muy bien pensada, impecable”, afirma.

Se trata de una pieza incluyente, de una artista que ha evolucionado, con encuentros y fracasos. Está inscrita en la historia del arte guatemalteco, a la par de Guillermo Maldonado y Aníbal López como los grabadores del entre siglo, explica Monsanto.

EL ARTE NO ES LITERAL

Hay un gran malentendido con esta obra mural, comenta el artista Erick Menchú en sus redes sociales, quien además padece discapacidad auditiva.

Para Menchú este es un proyecto de arte y debe partirse de que el arte no es literal, no es una ilustración, no necesariamente hay que entenderlo. Añadió que el principal objetivo del arte es la experiencia y el deleite estético. Luego suceden múltiples lecturas y formas de interpretación.

“¿Quién dijo que era un proyecto de inclusión? La artista bien se pudo haber inspirado en glifos mayas o en ruinas vikingas…de igual manera nadie hubiera entendido nada, pero vamos otra vez a que la idea no es entender. Se inspiró en los gofrados de la escritura Braille, que para mí son bellos per se, e hizo una obra hermosa con eso. ¿No se entiende el significado? Bueno, si lo que quiere es entender los dibujos y los grafismos, hay otro tipo de artistas «hiperrealistas » que detallan e ilustran, ¿pero, qué sentido tiene eso? …darle la comida masticada y digerida”, añadió.

A Menchú le preocupa que el nivel de interpretación, en general, sea tan pobre que lo único que vean son los puntos amarillos.

UN ARTE QUE PROVOCA

La obra ha generado diversas opiniones. Foto: La Hora/José Orozco.

La también crítica de arte Rosina Cazali comenta que el revuelo que ha causado esta obra es sumamente interesante. Expone: “De entrada, pienso que la frase que la sostiene (Todos somos Guatemala) no es la más afortunada. Tal vez porque remite de inmediato esas frases facilonas de corte motivacional y nacionalista, vaciadas de contenido a fuerza de usarlas tanto. Aun así, creo que es una obra bien resuelta. Usa elementos sencillos, propios de una institución que lleva bajo su responsabilidad el ordenamiento vial, peatonal y urbano de la ciudad. En ese sentido no hay contradicción, solo coherencia”.

La pieza de Torrebiarte, con muy pocos recursos, logra descolocarnos, desencajarnos y jodernos la percepción que convencionalmente tenemos de “nuestra” realidad capitalina. Un pequeño terremoto, vaya. Para mí, eso es suficiente motivo para tomarse en serio la propuesta de esta artista… Mujer tenía que ser. ¡Bravo!”, añadió.

Una buena obra suele tener matices de provocación. Nos guste o no su resultado físico, una buena obra suele ofrecernos una experiencia estética de cierta complejidad. Nos interpela. Nos pone a pensar “qué es el arte” y el lugar que éste ocupa en nuestra vida, puntualizó.

SIGUIENTES OBRAS

La Dirección de Cultura y Educación Artística de la Municipalidad capitalina informó que la artista Torrebiarte cobró Q4 mil de honorarios, una suma simbólica. Los costos de los materiales estuvieron a cargo de la Dirección de Obras y empresas privadas.

Lucrecia de Prera, miembro del Consejo Cultural de la Muni, además de directora de la Escuela Municipal de Artes Visuales indicó que los proyectos son convocados y revisados por el Consejo Cultural.

Además de las obras de Erick Menchú, de Manuel Chavajay y Mónica Torrebiarte inauguradas recientemente, las siguientes piezas murales serán de los artistas Regina Prado y Norman Morales en la zona 12, Luis Díaz en zona 2, y Alejandro Paz, en zona 6.

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La convocatoria de los artistas se hace en base a su hoja de vida, su aporte en el arte y el pensamiento. Las propuestas se seleccionan según su coherencia con la investigación y lenguaje de los artistas y su capacidad de traducirlos a materiales y dimensiones requeridos para los espacios públicos”, comentaron.

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Ana Lucía González
Periodista guatemalteca apasionada por contar historias de la realidad nacional. En ser voz de los que no tienen voz. Afanada en un aprendizaje constante. Me debo a los lectores y a mis valores y principios.
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