Mongo blanco y las miserias de la civilización

Por: Giovany Emanuel Coxolcá Tohom

Los niveles que alcanza el lenguaje literario en algunas novelas son tan altos y nos es imposible resistirnos a la lectura de páginas enteras en voz alta, en Mongo blanco de Carlos Bardem se alcanzan esas alturas. Después nos nace la necesidad de compartir el hallazgo con quienes aún se detienen a interpretar la realidad a partir de la literatura, o emprenden ese viaje en el tiempo y de miles de kilómetros, con el sencillo hecho de articular las veintisiete letras del español y los diez números arábigos.

Por el tema que Bardem aborda, por su densidad histórica, el dominio del lenguaje y la construcción de un personaje en el que reconocemos a otros monstruos de cualquier civilización, no me resistí en llamar a Amy Mcfarlane para ponerla al tanto de lo que me encontraba leyendo. Meses antes de mi encuentro con esta obra monumental, ella me había hablado de su interés en escribir acerca de los afrodescendientes en Guatemala, de la necesidad de establecer un diálogo con el pasado y con las voces étnicas que nos han antecedido y que, ya sea en el color de la piel o en nuestra forma de pensar, perduran en nosotros. El proyecto de Amy me alegró, sinceramente y, la lectura de Bardem, me llevó a pensar que, quizá ella, en algunos años, pueda establecer un diálogo transcontinental con el escritor español.

 

Las reflexiones del personaje principal de Carlos Bardem en esta novela nos llevan a afrontar acontecimientos y pudrideros contemporáneos. El ser humano, sin importar su procedencia, vive para sojuzgar y esclavizar a otros. Como toda gran novela, Pedro Blanco, quien cobra vida y fuerza en las páginas de Mongo blanco, despierta en nosotros toda clase de emociones: nos llegan noticias de su infancia, de sus primeros encuentros con la muerte, de su educación y de su temprana llegada a la edad adulta, hasta convertirse en el abominable negrero que nos aturde con sus confesiones.

La novela transcurre en el siglo XIX; pero las reflexiones de Pedro Blanco mantienen vigencia en nuestro tiempo. No hay institución ni ser humano que se libre de sus delirios y su locura.

¿Cuándo un libro es literatura y cuándo deja de serlo?, esa pregunta se la han hecho miles de especialistas, se la han hecho los lectores voraces y también quienes escriben más de lo que leen. La pregunta seguirá sin respuesta o la tendrá de manera provisional; sin embargo, las más de seiscientas páginas de Mongo blanco nos dicen que no deja ni dejará de ser literatura.

El Fondo de Cultura Económica la presentó hace tres días, en la XVII edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala, realizada, esta vez, en plataformas virtuales. En la presentación participaron José Luis Perdomo Orellana, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2020 y Carlos Bardem. Durante el evento tuvimos ocasión de conocer las ideas que le dieron vida a la novela, el rigor en la documentación histórica y el interés del autor en construir una obra que no abrumara al lector con datos, fechas y acontecimientos históricos. Puedo asegurar que lo logró, dejando, además, un monstruo que retrata a tantos personajes que se han encargado de hacer de las sociedades de distintas épocas, incluyendo la nuestra, un lugar para esclavizar al otro.

Si quieren enriquecer su biblioteca y terminar el año con una lectura que los pondrá frente a las grandes miserias de Occidente y del ser humano, pídanle al Fondo que les lleve este libro a las puertas de su casa.

Esta y otras se pueden adquirir, consultando en www.fceguatemala.com y a través de WhatsApp: 5017-3130 o por mensaje directo en redes sociales: FCE Guatemala. El envío es gratis en compras mayores de Q200, dentro del perímetro de la Ciudad de Guatemala y Q300 en los departamentos. Aplican restricciones. A Filgua Virtual 2020 se puede asistir por www.filgua.com y consultar su agenda cultural.

 

La noche del caimán, de Diego Ameixeiras

Diego Ameixeiras traza un mapa certero desde las desembocaduras del río Miño en Galicia hasta las calles de Filadelfia, siguiendo el rastro de tres sombras que esconden más de un secreto. Un reptil citadino en la búsqueda de algo o de alguien, un escritor ansioso por conseguir su ópera, y Selma, una suerte de femme fatale, pero con ciertos ápices de bondad. Éstos se verán involucrados en situaciones violentas que de algún modo se acomodarán en el mismo laberinto. Ameixeiras lanza así una nota musical distorsionada que se convertirá tan sólo en el recuerdo de algún silencio apremiante en otra noche de caimán.

Sombra de la memoria. Antología de poesía hispanoamericana
Sombra de la memoria es una antología que reúne a setenta poetas hispanoamericanos con los que se puede observar una evolución lírica independiente de tonos particulares y variaciones propias de las literaturas nacionales y que lleva al lector a reconocer el modernismo, las vanguardias literarias y la búsqueda de una identidad americana hasta las más notorias expresiones contemporáneas de la poesía. El vasto y equilibrado panorama ofrecido por Philippe Ollé-Laprune incluye verdaderas joyas de Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Ramón López Velarde, César Vallejo, Nicolás Guillén, Xavier Villaurrutia, César Moro, José Lezama Lima, Vicente Gerbasi, Octavio Paz, Nicanor Parra, por mencionar sólo algunos nombres.

Once cuentos fantásticos de Kasparavicius, de Kestutis Kasparavicius,
En este libro de cuentos encontraremos a los personajes más peculiares que forman parte del universo que Kasparavicius ha construido. Un pez glotón que se come a cuanto ser se encuentra sin saber que después se convertirá en la cena; un viejo con bastón al que sus piernas han decidido abandonar; un cocodrilo amante de las fresas que aprenderá que hay que tener cuidado con lo que se desea; o un tazón de comida para perro que huye despavorido por su vida, son algunos de los peculiares personajes que el lector descubrirá en las páginas de este libro.