Mienten y qué…

No se puede ya dudar de la actitud del presidente Morales respecto a las mentiras, porque ha demostrado que tiene enorme capacidad para decir lo que le venga en gana con la más soberana desfachatez. Imposible llevar récord de todas las mentiras que dice, pero ante la enorme fuerza que cobra en el Congreso de Estados Unidos el tema de la utilización de los vehículos J8 que desfilaron por la CICIG, la Embajada de Estados Unidos, la de México y la Corte de Constitucionalidad justo cuando estaban tratando de sacar del pelo, literalmente hablando, al comisionado Iván Velásquez, ha destacado otra de las descaradas mentiras dichas con todo cinismo por el mandatario.

La Hora publicó con detalle cómo se ordenó a las llamadas Fuerzas de Tarea Chortí y Xinca que se encargaran de ese trabajo de amedrentamiento a las instituciones, presumiblemente para atrapar a Iván Velásquez en la sede de la Comisión o impedir que pudiera llegar a buscar asilo en alguna de las representaciones diplomáticas, además de controlar a la CC para que no pudiera reunirse el pleno para conocer de algún amparo.

Militares y policías de Guatemala fueron utilizados para realizar una acción ilegal porque esas fuerzas de tarea están conformadas tanto por elementos de la Policía Nacional Civil como del Ejército, instituciones que fueron usadas ese mismo día como intimidatorio telón de fondo para anunciar la arbitraria decisión, marcada por su conflicto de interés notorio, de no prorrogar el mandato de la CICIG.

Escrita está la orden a esas fuerzas de tarea que fueron llamadas para, por lo menos, amedrentar, cosa que por supuesto no estaba en los planes de la donación que hizo Estados Unidos a Guatemala sobre ese equipo rodante, y en sucesivas declaraciones, Jimmy Morales mintió diciendo que eran simples y “normales” patrullajes, negando la presencia de militares en los operativos. Existe, por supuesto, la posibilidad de que al Presidente para variar se lo haya agarrado de maje su ministro Degenhart, pero ante la gravedad de los acontecimientos y lo que en verdad se propusieron ese día, que no fue denegar la prórroga de la Comisión sino sacar a la fuerza al Comisionado, no parece probable que se hayan simplemente dormido al jefe, como tan fácilmente debe ocurrir.

El discurso de la ONU fue una sarta de engaños que ha sido evidenciada por los medios en acucioso examen de las palabras pronunciadas y se demuestra que el Presidente miente con el mismo desparpajo usado para lo que ellos creían chistoso cuando era un pobre comediante.