Mi encuentro mortal con el SARCoV-2

Carlos Alfredo Alarcón

Quiero contar la experiencia que tuvo un familiar muy cercano con este virus provocador de la COVID-19 o coronavirus, enfermedad que nos acecha cada vez más cerca a cualquiera de nosotros. Lo hacemos porque de verdad queremos ayudar, contarles y confirmar que hay luz al final del túnel. Claro que es una enfermedad muy mala, pero al mismo tiempo, hay poca y mala información por lo que leemos y vemos en los muchos medios. Nos han metido mucho miedo, y esto nos puede paralizar y no dejarnos actuar correctamente. Así que los dejo con su testimonio.

Ando por la década de los treinta “Está claro que no soy doctor, pero creo que si detectamos a tiempo esta enfermedad, tenemos más chance de ganar la batalla porque podemos empezar un tratamiento adecuado”

Siempre va a estar la pregunta de cómo me contagié… nunca lo voy a saber…, creo que es clave que no nos martiricemos ni centremos en eso, como digo “move on”, hay centrarse en lo que viene.

Experiencia
Día 1: El brote. Empecé en la madrugada con un malestar como si fuera temperatura. Según yo, era porque tenía una sábana muy caliente. Dormí muy mal. Seguramente empecé con temperatura. En la mañana, me hice pruebas de sangre “caseras” (La IgG e IgM) para saber si tenía COVID-19. Las pruebas salieron negativas y me tranquilicé. Ese día en general, pasé con malestar como si fuera una gripe “rara”.

Día 2: Los síntomas. Ese día se empezaron a intensificar los síntomas. Empecé con temperatura más fuerte y mucho sueño. También a perder el apetito.

Día 3: Pérdida de sentidos. Ese día perdí el sentido del gusto y del olfato, algo muy característico de este virus.

Del día 4 al 8: La “bipolaridad”. En estos días, hubo momentos donde sentía como si ya no tuviera nada, pero al poco tiempo me sentía FATAL. Llegaba a tener temperaturas de 39.5°. No sé si fue a mí particularmente, pero como a las 6-7 de la tarde era cuando me empezaba a sentir muy mal. Hubo una noche que me dio tos seca (sin flema).

Es importante mencionar que en el día 4, contacté un doctor. Le dije todos mis síntomas y me dejó un tratamiento específico para combatir el COVID-19. Empecé el tratamiento el día 5.

Por otra parte, hasta el día 8 me pude hacer el hisopado, en donde me confirmaron que sí tenía COVID-19.

Día 9: El peor. Este día me sentí verdaderamente FATAL. Me levanté y todo parecía estar “bien”. Ya no había tenido tos, pero este día me empezó una tos algo fea, que cuando era muy fuerte, le sentía un “sabor” ASQUEROSO. No sentía sabor a la comida, pero sí a esa tos, así que se podrán imaginar. Este día tuve que subir unas gradas (unas 20-30 creo) sentí que no podía respirar. Pasé unos 30 segundos intentado recuperar el aire. Este día, también empecé a sentir que el aire me faltaba un poco y un malestar más intenso de lo normal.

Del día 10 al 12: Disminución de síntomas. Poco a poco empecé a tener menores síntomas. Si bien me sentía menos mal, cada día me sentía más débil, porque no me estaba alimentando bien.

Del día 13 al 17: Mejoría. Como empecé alimentarme bien, cada día me empecé a sentir mejor. Todavía se me iba el aire al subir y bajar gradas, pero cada vez en menor grado.

Hoy, llevo 28 días desde que empecé con el primer síntoma y puedo decir que estoy como si nada hubiera pasado. No he podido hacer ejercicio para comprobar si ya estoy al 100%, pero en cuanto a todo lo demás, sí puedo decir que me siento súper bien.

Medicinas recomendadas:
Estas son las medicinas que me recetaron tomar para mi caso particular:

Azitromicina: 1 tableta c/24 horas por 5 días (sirve como antibiótico para “matar” el virus)
Kilox: 60 gotas c/24 horas por 3 días (sirve para que el virus no se reproduzca)
Diglet: 1 tableta c/24 horas por 5 días (vitamina D)
Fortzinc: 1 tableta c/24 horas por 2 semanas (Zinc)
Ibuprofeno 400mg: 1 tableta c/24 horas por 1 semana (analgésico, antiinflamatorio y antitérmico, es decir, que sirve para tratar el dolor, desinflamar y bajar la fiebre)

OJO: A mí se me estaba coagulando la sangre Esto lo diagnosticamos con una hematología completa cuando empecé a tener falta de aire, a otros le recetan cardioaspirina desde el inicio del tratamiento, pero cada caso es diferente. Entonces tuve que tomar: Xarelto 15 mg: c/12 horas por 3 semanas. Después, Xarelto 20 mg: 1 c/24 horas por 2 meses
DE ESTA MEDICINA ES IMPORTANTE QUE ANTES CONSULTEN CON EL MÉDICO PORQUE ES ALGO FUERTE.

Conclusiones y recomendaciones
Como bien dije antes, no soy doctor, pero les comparto estas conclusiones que yo he podido sacar de mi experiencia.

La montaña rusa. Esta es una enfermedad que me ha hecho sentir que estoy en una montaña rusa, por ratos voy cuesta arriba, por ratos para abajo y así. Uno se siente como si no tuviera nada, y a los 5 minutos se siente peor que antes, así por varios días. Es muy engañosa, no hay que fiarse, hay que intentar descansar lo más posible, ventilar el lugar en donde uno está e intentar recibir sol de la mañana.

La soledad. Para mí hay dos puntos con la soledad. El primero es porque cuando uno se entera que tiene esta enfermedad, uno tiene miedo de contagiar a la demás gente: seres queridos, vecinos, etc. Entonces hace que uno se aísle un poco y se sienta solo. Hay que aprender a vivir con esto e intentar ser fuerte para pasar los días que sean necesarios para cuidar a la gente a nuestro alrededor.

Rechazo: El otro punto es que cuando las personas cercanas y no cercanas se enteran que uno tiene esto, lo “rechazan”. Hay que intentar comprenderlos y no tomárselo personal. Sé que es difícil, pero es por el bien de todos aceptar ese rechazo. En mi experiencia, el “rechazo” duró poco y fue mientras se asimilaba todo.
La comunicación. Uno de mis errores, fue no comunicarlo antes, por lo menos a los seres cercanos, y es algo que me arrepiento. Cuando le conté a más familiares y amigos cercanos, sentí un apoyo muy fuerte de todos. Muchos me llaman o escriben para saber cómo voy, cómo me siento, qué necesito, etc. Yo no lo he podido hacer público porque me sacan de donde vivo, pero recomiendo, dependiendo de la circunstancia de cada uno, que lo comuniquen con la mayor brevedad posible a todos, para que tomen sus medidas.

La alimentación. Comer los 3-5 tiempos es SÚPER IMPORTANTE. Puede haber momentos en donde uno no tiene hambre, no se le siente sabor a la comida, hay sueño. Desayunar, almorzar, cenar y refacciones es CLAVE para la recuperación. Yo mismo experimenté el cambio cuando empecé a alimentarme bien, después de unos cuantos días de no haber hecho bien las cosas.

La asistencia médica. Este es un punto súper importante. Todos los cuerpos reaccionan distinto, y puede que lo que a mí me haya funcionado a otros no tanto, o que tengan síntomas peores, etc. Contar con un doctor es CLAVE. En mi experiencia, tuve que hacerme exámenes en el hospital, por recomendación de mi doctor y eso me salvó la vida.

No estás solo. Primero, no sos ni la primera ni la última persona en contagiarte. Segundo, hay mucha gente que te queremos y que estamos para apoyarte. Así que ánimo.

La humildad. Esta experiencia me dio una fuerte lección de humildad. Yo estaba convencido que esto no me iba a dar porque estaba siguiendo con todas las normas de higiene: mascarilla, alcohol en gel, lavado de manos, etc. A tal punto que, por mi arrogancia, seguramente me descuidé, y hoy estoy contando mi historia.

La humildad también nos debe hacer reflexionar que tenemos que tener muy claro que debemos cuidarnos y SOBRE TODO cuidar a los más vulnerables alrededor nuestro, porque te contagias en un respiro y sin darte cuenta.

La mayoría vamos a salir, pero cerquita nuestro tenemos quienes son más vulnerables ante esto, y que representan el TODO para alguien. Es tiempo de solidaridad tanto con el enfermo, como con los vulnerables.

La FE. Para mí, esta es la más importante de todas. Yo puse a rezar a media Guatemala, y yo obviamente le estuve pidiendo muchísimo a Dios. Creía que iba a salir de esto.

Cuando uno se entera que tiene esto, uno siente que el mundo se viene abajo. Es como perder la final del mundial. Uno siente o piensa que ya no hay nada que hacer. Pero la vida sigue, y toca agarrar al toro por los cuernos y empezar a ocuparse en lo que toca.

Espero que mi experiencia les sirva de algo y les ayude a tener responsabilidad, seguridad y tranquilidad. Les mando un fuerte abrazo y por favor si sienten algo anormal en su cuerpo, busquen ayuda inmediata.