El delantero argentino Lionel Messi durante el calentamiento previo al partido contra Colombia por las eliminatorias de la Copa Mundial, en Barranquilla, Colombia. Foto La Hora: Fernando Vergara/AP

A punto de cumplir 34 años, a Lionel Messi le quedan dos balas para dar en un blanco hasta ahora esquivo: ganar un título con Argentina. Un año antes del Mundial 2022, probablemente el último de su carrera, el astro liderará al seleccionado de su país en la Copa América de Brasil, un destino que no le trae gratos recuerdos.

«Siempre es una ilusión, una competencia especial con la selección, siempre queremos ganar, siempre es el objetivo. Estamos con muchísimas ganas», expresó el atacante del Barcelona en una reciente entrevista.

Será la sexta participación de la «Pulga» en el certamen continental. Jugó tres finales (2007, 2015 y 2016) y no ganó ninguna.

El delantero, que el 30 de junio quedará libre de su contrato con el Barça, vuelve a Brasil, donde perdió la final del Mundial 2014 y fue expulsado en el partido por el tercer puesto contra Chile en la última edición de la Copa América 2019. En esta última competencia, mostró una faceta combativa que se le desconocía cuando públicamente se quejó de la CONMEBOL por los arbitrajes.

A diferencia de otros torneos, cuando en la cumbre de su carrera cargaba sobre sus espaldas con la mayor responsabilidad para terminar con la sequía de casi tres décadas sin títulos de Argentina, Messi ahora está más aliviado.

«Un crack te puede hacer un gol, te puede ganar un partido… pero para ganar un campeonato necesitas mucho más que al mejor del mundo», reflexionó el técnico de la Albiceleste, Lionel Scaloni.

El mérito del joven entrenador fue asumir que el capitán no puede ser el eje del juego del equipo y que esa tarea debía estar repartida.

«Con nosotros, Leo ha demostrado que se encuentra bien, cómodo, con una generación nueva que casi no conocía. Y ahora ya es uno más y se lleva bien con todos. Hemos logrado hacer un equipo en el que él se pueda acoplar», opinó el estratega.

Scaloni optó por acompañarlo en el ataque con Lautaro Martínez, del Inter de Milan, un delantero potente que presiona al rival desde la salida. Los volantes Rodrigo De Paul y Leandro Paredes son una permanente descarga para Messi.

Hay otros interlocutores menos fijos, pero todos con la misma premisa: no todas las pelotas tienen que pasar por el rosarino.

Efectivo en los penales, Messi lleva una larga racha sin convertir goles de pelota quieta: el último fue ante Nigeria en la primera ronda del Mundial de Rusia 2018.

«El día que no juegue más con Argentina, nos daremos cuenta de muchas cosas. Como pasó con Diego (Maradona), que cuando dejó de jugar, nos dimos cuenta de lo que era tener a ese tipo dentro de la cancha. Por eso, con Leo no hay que privarse de nada mientras esté», sentenció Scaloni.

Agencia AP
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