Marroquín: esteroides han dado resultado en pacientes críticos por COVID-19

También se refirió al panorama de la vacuna contra el COVID-19

POR REDACCIÓN LA HORA
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El director de datos y análisis de atención médica del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, Oscar C. Marroquín, en una entrevista con La Hora, explicó cómo en ese lugar han abordado la atención de pacientes con COVID-19 desde el inicio de la pandemia.

Marroquín hace énfasis en la importancia de la realización de pruebas, el uso de mascarillas, esteroides en los pacientes, la atención temprana de estos, la importancia de que lo relacionado a la vacuna sean decisiones científicas y no políticas, así como las condiciones con las que los guatemaltecos deben hacerle frente a la enfermedad.

Además, es profesor asociado de Medicina, Epidemiología y Ciencias Clínicas y Transnacionales del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

A la vez, dirige las actividades de análisis y datos de atención médica de UPMC, y supervisa un equipo de arquitectos, analistas, estadísticos y científicos de datos de infraestructura de TI centrados en aplicar enfoques de “Big Data” para medir y predecir resultados clínicos.

También es cardiólogo practicante en el Instituto del Corazón y Vascular de la UPMC. La carrera académica del doctor Marroquín se ha centrado en la investigación de resultados en cardiología intervencionista y enfermedades del corazón en las mujeres, entre otros.

Oscar C. Marroquín, es director de datos y análisis de atención médica del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh. Foto La Hora/upmc.com

La Hora: Quisiera que nos pudieras contar desde el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh ¿Cómo ha sido la evolución de la enfermedad, el tratamiento y las respuestas que han tenido para tratar de ir controlando el Covid-19?

Oscar Marroquín: Gracias por la oportunidad. Nosotros primero aquí en la parte oeste del estado de Pensilvania no hemos tenido la cantidad de casos que ha habido en otros lugares en Estado Unidos, sin embargo, hemos visto patrones similares a los que se han visto en otros lugares, por ejemplo, a finales de marzo cuando vimos nuestros primeros casos progresivamente fueron aumentando en abril, mayo, junio, luego empezaron a bajar un poco y a finales de junio volvieron a empezar a subir los casos que estábamos viendo, tanto la tasa de positividad de todos los pacientes después de hacerles un examen de Swap -hisopado- de la nariz-, como de los pacientes hospitalizados.

Hay que recordar que es difícil ver y explicar todo lo que ha pasado en paralelo con todo el dinamismo que hay en esto y es que cuando empezamos en Estados Unidos -con la pandemia- todo el país tenía una capacidad limitada de pruebas para hacer, igual como pasó en Guatemala y en todo el mundo y con el tiempo la capacidad de hacer las pruebas ha incrementado, entonces cuando nosotros teníamos unos criterios muy selectivos de a quiénes habían que hacerle los exámenes, en principio solo la gente que estaba sintomática, eso era porque teníamos un número limitado de pruebas, mientras esa capacidad ha aumentado el denominador de pacientes a los cuales se les hace exámenes se ha incrementado, entonces cuando aumenta obviamente la tasa de infectividad va a aumentar un poco el número de pacientes que son positivos.

Nosotros a principios de marzo, abril y mayo la tasa de infectividad estaba como en 4%, en los últimos tres meses ha estado como en 5.5%, pero como hemos estado haciendo muchísimos más exámenes porque hay más pruebas disponibles, entonces estamos haciendo exámenes en pacientes asintomáticos, en pacientes que van a tener cirugías y en otras circunstancias.

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Sí, hemos visto que el número de casos ha aumentado y también ha aumentado el número de pacientes que también se quedan hospitalizados, sin embargo, una de las cosas que hemos visto es que claro uno puede decir que hemos aprendido a manejar y tratar esta enfermedad. Al principio como en marzo y abril no entendíamos bien la enfermedad, no teníamos ni medicinas ni para decir esto funciona o esto no, sin embargo, ahora después de que aquí en Estados Unidos ha pasado el verano, han salido estudios, a mediados de julio salió un estudio de Inglaterra que demostró que medicinas como los esteroides, específicamente dexametasona, puede salvar vidas y hacer que los pacientes se mejoren más rápido, lo que hemos visto en nuestro sistema hospitalario es que nuestros médicos están utilizando la dexametasona apropiadamente muchísimo más temprano en el curso de la enfermedad y eso comparado con el principio de la enfermedad, nuestra tasa de mortalidad en el hospital, nuestra tasa de pacientes que requieren ventilación mecánica, es decir que necesitan que se les dé soporte con una máquina para respirar, porque los pulmones están muy afectados, esa tasa ha disminuido, probablemente porque hemos tomado muchísimas más acciones más pronto que ha hecho que los pacientes en general estén teniendo un mejor desenlace de cuando estaban enfermos y llegaban al principio al hospital, eso no ha sido porque los pacientes detectados al principio comparado con los de ahorita sean diferentes se miran muy parecidos desde el punto de vista fenotípico del tipo de morbilidades y otras cosas lo que tenemos bastante convencidos es que el mayor cambio que ha pasado es que hemos pasado es que hemos aprendido cómo manejar esos pacientes, hay medicinas que sabemos que funcionan y las estamos usando de una manera más apropiada.

LH: En una conferencia de prensa de hace unos días en la Universidad de Pittsburgh se destacó que han aprendido a tratar mejor a los pacientes ¿es eso o se puede decir que el COVID-19 es menos virulento?

Oscar Marroquín: Una forma apropiada de ver esto es que es poco probable que uno pueda encontrar una cosa que explique todo, creo que es más racional pensar en esto como que hay muchos factores que están influyendo en lo que está pasando.

Hay un estudio publicado en vitro en células que han sido cultivadas y que pareciera de que el virus ha mutado de una manera que pudiera ser menos virulento pero no hemos visto ninguna evidencia enviro o sea en pacientes como para decir exactamente que ese sea el caso, sin embargo, lo que hemos visto es que número uno, cuando los pacientes se enferman están llegando al hospital y nosotros estamos tratando tal vez de una manera más agresiva, si necesitan oxígeno les damos esteroides más temprano, eso de por sí puede minimizar la cantidad de compensación por la inflamación que el virus causa en los pacientes, entonces podemos controlar esas cosas para que sea menos necesario que se le tenga que poner un tubo para ventilarlos y creemos que eso está teniendo un resultado mejor desde el punto de vista de mortalidad en el hospital.

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La otra cosa que uno no puede separar de todo lo que está pasando, es que al principio de la pandemia no estábamos usando mascarilla como ahora, entonces toda la gente en la comunidad está usando menos mascarillas y hay evidencia clara de que entre más mascarillas se usen la transmisión del virus entre personas y la cantidad de virus que se transmite es menor, por lo tanto una de las cosas que vemos muy clara es que usar las mascarillas efectivamente disminuye la probabilidad de que haya infección y hay algunos estudios preliminares que surgieron qué sugieren que aun cuando hay inoculación del virus la probabilidad de que cause una enfermedad severa es menor o sea eso no lo puedo decir definitivamente, pero hay tantas cosas que han pasado al mismo tiempo que es difícil decir que ha sido una de las cosas responsable de los cambios que estamos viviendo.

Al principio de la pandemia las pruebas eran más limitadas. Foto La Hora/AP

LH: Tampoco es del todo certero decir como que ya hemos visto lo peor de la enfermedad, ya pasamos el momento más negro de la pandemia y que si se llega a dar algunos rebrotes quizá no sean tan intensos y la razón por la que hago la pregunta es por lo que mencionaste hace algunos momentos consideró que en la medida de que todos sigamos la recomendación de usar nuestra mascarilla, mantener el distanciamiento, lavarnos las manos con más frecuencia, pues ésa puede ser una forma preventiva muchísimo más eficiente que cualquier tratamiento que se le puede dar a quién quien ya resulte contagiado ¿estoy en lo correcto?

Oscar Marroquín: Totalmente. Yo creo que sería un error, ya sea aquí en Estados Unidos, en Guatemala o en cualquier lugar del mundo, de hecho claro los lugares donde ha habido una actitud digamos más relajada al sentir de que el virus ha disminuido rápidamente se miran los rebrotes de casos, incluso en nuestra área de Pittsburgh cuando empezó a bajar a mediados de junio y hubo una relajación de las regulaciones y mucha gente joven empezó a ir a bares y esto y lo otro fue cuando vimos el siguiente pico de casos.

Está pasando en Europa, ha pasado en otros lugares o sea que, como yo creo que hay que tratarlo es como esto no es algo que va a desaparecer como dice el presidente de Estados Unidos mágicamente, no es así, esto es algo que va a estar aquí por algún tiempo y lo tenemos que tratar con la seriedad que merece, en el sentido que hay prácticas bien establecidas que está comprobado que previenen tanto la transmisión del virus como cuando hay menos transmisión la contagiosidad del virus es menor número uno y número dos como dije antes hay alguna evidencia que también indica que la cantidad de virus que se inocula es menor, resultando probablemente que la enfermedad sea menos seria. Lavarse las manos frecuentemente, mantener distanciamiento social y el usar las mascarillas son sin lugar a dudas las mejores formas de combatir el virus que tenemos en este momento y aun cuando haya una vacuna estás son las cosas que nos van a permitir no tener que lidiar con estas cosas, porque la vacuna va a tomar tiempo en lo que la gente desarrolla anticuerpos y todo para que sea efectiva o sea no se puede dar uno el lujo de bajar la guardia en este momento.

Foto ilustrativa: Estados Unidos ha sido uno de los países más golpeados por el COVID-19. Foto: AP Foto/Eric Gay

LH: ¿En Pittsburg en algún momento le aplicaron a los pacientes cloroquina o hidroxicloroquina?

Oscar Marroquín: Acá tenemos un sistema para evaluar terapias que no han sido comprobadas. Hubo un reporte de médicos franceses que sugirió al principio de la pandemia que tal vez podría tener algún beneficio, pero luego vinieron otros reportes que no confirmaron eso, como cardiólogo te puedo decir que la hidroxicloroquina tiene buenos usos en pacientes con lipomatoso y obviamente se usa como terapia para pacientes que tienen malaria pero también tiene el potencial de tener efectos secundarios en el corazón, por eso es que como cardiólogo uno está expuesto a ese tipo de medicinas y ninguno de los estudios serios que se ha hecho desde el principio, cuando esos estudios preliminares fueron reportados, ninguno ha reportado que la hidroxicloroquina tenga un beneficio para estos pacientes y de hecho en el principio de la pandemia nosotros estábamos utilizando una de nuestras plataformas remap que son las que usamos para estudiar estas cosas cuando no hay evidencia y cundo nos salió la evidencia de que no funcionaba pues ya dejamos de usarla y en nuestros pacientes no se usa para nada lo que ha aumentado significativamente es el uso como dije al principio de esteroides como dexametasona y que somos pues mucho más cuidadosos digamos en decidir cuando estos pacientes tienen ventilación mecánica y otras cosas, pero la única cosa que ha funcionado de momento ha sido los esteroides.

LH: Esos esteroides ¿se pueden aplicar en función de los estudios que han podido hacer y los análisis que han podido llevar a cabo perfectamente en un país como Guatemala, correcto?

Oscar Marroquín: Sí, los esteroides son medicinas relativamente baratas, e incluso cuando yo estaba en la Facultad de Medicina en Guatemala, teníamos acceso a esos esteroides y estas son medicinas que -están- disponibles, pero no son para todos, lo que hay que entender es que no solo se aplica a este virus, en general es para enfermedades virales en general, o enfermedades infecciosas. Hay dos fases: la fase primaria es cuando el virus o la bacteria está causando los problemas y si uno usa esteroides en esa fase uno puede complicar el problema, porque uno necesita -que- el cuerpo, la inflamación y los anticuerpos ataquen al virus para neutralizarlo lo que pasa que en casos, en los cuales el virus ha causado tal reacción inflamatoria del cuerpo, es la reacción inflamatoria la que causa muchísimos daños; lo que causa que los pulmones empiecen a fallar, los riñones, el hígado, porque estas otras cosas, suceden (en inglés se llama una Psyrocarstorm Sitroquinas) que son las sustancias inflamatorias que el cuerpo está tratando de liberar para luchar contra el virus, se vuelven tantas que son las Sitroquinas que causan el daño a los órganos, entonces uno no debería usar esteroides en todos los pacientes, de hecho el estudio que fue primordial, fue el estudio de Inglaterra que se llama The Recovery Trail, ese estudio demostró que solo si un paciente con Covid llega y necesita oxígeno, o ventilación mecánica, en esos dos grupos, porque esos dos son factores que demuestran que el paciente está severamente enfermo, o críticamente enfermo, porque probablemente tienen demasiada inflamación en su cuerpo, los esteroides les ayudan, pero si es un paciente que solo llega positivo con poquito de dificultad para respirar, pero no necesita ni ventilación mecánica, en ese estado no le queremos dar esteroides, porque esos pacientes necesitan la inflamación para apaciguar al virus, solo porque hay que entender en que situaciones los esteroides son beneficios para usarlos en esos casos pero no usarlos tan tempranamente que pueden causar más daño que beneficio.

LH: Y en conclusión, de ese tema en específico de los esteroides, ¿a ustedes les ha dado resultado en pacientes críticos, correcto?

Oscar Marroquín: Sí, pacientes que tienen enfermedad severa o críticos y sí uno mira la definición de la Organización Mundial para la Salud, la enfermedad severa -es cuando- los pacientes tienen necesidad, que tienen tanta dificultad respiratoria que necesitan oxígeno, para mantener una nivelación de oxígeno, y críticos que requieren algún modo de soporte ventilatorio, ya sea intubación y ventilación mecánica, o ventilación no invasiva. Debes tener por lo menos necesidad de oxígeno y más severo que eso.

LH. Lastimosamente el desarrollo de la vacuna se convirtió en una carrera política, Rusia anunció en su momento algunas cosas, China. El presidente Trump quiere que la vacuna llegue antes de las elecciones, tan solo hace unos días, contradijo al director de CDC diciendo que él se había equivocado al decir que iba a estar masivamente disponible a mediados del año entrante, y alguna gente al raíz de la esa polarización dice yo no me aplicaría la vacuna, si una o varias vacunas que salgan al mercado, cumplen con sus procesos establecidos con las fases necesarias para ser segura, ¿aplicársela implica un riesgo grave adicional? ¿es fundamentada -lo que- esas personas dicen que -no se aplican- la vacuna porque puede ser contraproducente?

Oscar Marroquín: No, yo creo que lo más importante es que estas cosas tienen que ser de decisiones científicas, no políticas. Hay parámetros relativamente claros que la comunidad científica usa para decidir cuando una vacuna es efectiva versus no efectiva, y cuando uno habla del efecto de una vacuna hay dos cosas importantes: Una es que tan segura es la vacuna, ¿Cuál es la posibilidad de que le pueda dar a alguien el efecto secundario y cuál es la severidad de ese efecto secundario? ¿Y cuál es la efectividad desde el punto de vista de prevención de la infección en el futuro?

Lo primero es saber que la vacuna no va a tener efectos secundarios severos, porque como uno de médico, lo primero es que nunca le vamos a querer hacer daño a alguien aun cuando queramos ayudar. Hay que ver eso, lo que pasa es que muchas veces los efectos adversos de vacuna y esas cosas no se descubren, -sino- hasta cuando uno haya estudiado miles o cientos de miles de gentes, esto no es algo que uno pueda acelerar, es como querer acelerar un embarazo, hay que esperar 9 meses, no se puede acelerar el proceso, para ver si esto da efectos secundarios y para ver si es efectivo.

Querer forzar que una vacuna se vaya a hacer pública antes de que toda la ciencia haya llegado al punto de decir: sí esta vacuna ya llegó al punto de que nos muestre que es segura y efectiva, es totalmente irresponsable, sin embargo, en el momento en que lleguemos a ese umbral de decir sí tenemos una vacuna que es tanto segura como efectiva, yo creo que como médico, le recomendaría a mis pacientes que la tomen, que la usen, pero antes de llegar a ese punto no lo haría. Mis pacientes me preguntan, obviamente que ¿si existe la oportunidad en Estados Unidos de participar en los estudios que se están haciendo?, es una oportunidad de participar, pero de lo contrario hay que esperar a demostrar si son seguras y efectivas.

En imagen de archivo, un farmacólogo administra a Jennifer Haller, izquierda, la primera dosis de una vacuna en fase experimental para COVID-19. Foto La Hora/AP/Ted S. Warren.

LH: No sé, si se tenga la respuesta y sobre todo porque son culturas, idiosincrasias y realidades distintas, pero derivado que en el Centro Médico de la Universidad tiene acceso a bastante información de lo que ustedes han visto ¿se puede, de alguna forma no predecir, pero tener un mayor conocimiento de qué efecto, podría llegar a tener esta enfermedad en personas como muchas que viven en Guatemala, con altos índices de desnutrición y con muchas carencias estructurales en su desarrollo humano, que pudiera tener un efecto mucho más complejo para ellos? y si se ha visto algo de eso ¿puede haber un paliativo en una situación como tal?

Oscar Marroquín: Algo paliativo, no sé, regreso a lo más importante, es usar las cosas que sabemos, que funcionan, prevenir el contagio, usar mascarilla, lavarse las manos y mantener el distanciamiento social eso es lo más importante. Regreso, al final que posiblemente en el futuro como tratamiento, en Estados Unidos, hemos visto que, aun cuando aquí las tasas de desnutrición no son como las que existen en Guatemala y otros países del Tercer Mundo, los estudios demuestran que la gente que vive en situaciones más -vulnerables-, como los pacientes negros, latinos, tienen tasas de enfermedad y de mortalidad mayor que otras poblaciones. Yo creo que no hay que ser, como dicen en Estados Unidos, un Rocket Science, que si en Estados Unidos estamos viendo que hay diferencias desde el punto de vista socioeconómico y racial que eso no pasaría en otros lugares del mundo, porque no es que esa gente, latinos como nosotros, o negros, les esté dando esto por su raza, es por las situación socioeconómica en la que viven, es lo mismo que en otros países, es un problema estructural socioeconómico, no racial.

Creo que la expectativa, que eso pueda afectar a la gente con menos recursos, menos habilidad para lavarse las manos, menos habilidad para tener distanciamiento social porque vive más gente en una casa, u otras cosas, yo creo que uno puede aceptar esa premisa, de que eso no va a pasar. El enfoque que hemos tenido ha sido muy serio, en que tenemos que proteger a la población que es vulnerable, ¿quiénes son vulnerables? esas gentes que hablamos: los ancianos, la gente que tiene un montón de enfermedades, ese tiene que ser el enfoque prevenir a la gente vulnerable, esos pacientes son los que van a tener peores resultados si se enferman, y lo último cuando dijiste tratamiento, lo que pasa que esto todavía -está en investigación-, pero esta semana, miembros del Departamento de Enfermedades Infecciones en la Universidad de Pittsburg, acaban de publicar un artículo, que crearon un anti cuerpo, un mini anticuerpo, que se puede usar para tratar el virus y para neutralizarlo; todos los estudios han sido en animales pero animales ha sido tremendamente exitoso y el plan es que vamos a empezar hacer estudios en humanos para ver cuál es el efecto y la ventaja, comparado con una vacuna, esto trata la enfermedad, y las vacunas no tratan la enfermedad, pero también tiene el potencial de prevenirlo.

También se refirió a la importancia de utilizar las herramientas que se tienen para hacer frente al COVID-19. Foto: José Orozco/La Hora