Maduro busca dólares ofreciendo mejor tasa cambiaria

Por MANUEL RUEDA
CARACAS
Agencia (AP)

Cuando José Humberto Vivas necesita cambiar dólares por bolívares, generalmente ignora los estrictos controles de cambio que hay en Venezuela y acude a cambistas ilegales.

Pero la semana pasada, Vivas guardó unos pocos cientos de dólares en su billetera y se encaminó a una casa de cambios regulada por el gobierno socialista, atraído por la inusitada perspectiva de conseguir una tasa de cambios más atractiva que la del mercado negro.

“Tengo años que no vengo acá”, dijo Vivas frente a Italcambio, una casa de cambios donde habitualmente hay poco movimiento en el centro de Caracas, protegida por ventanas polarizadas y un guardia armado que revisa los documentos de cada cliente.

“La fila acá es larga… y demora varios días para que te den tu dinero, pero tal vez vale la pena”, expresó Vivas, quien se gana la vida vendiendo productos lácteos.

Casi inadvertido en medio del revuelo causado por los esfuerzos por derrocar al presidente Nicolás Maduro, el banco central de Venezuela devaluó el bolívar un 50% el 28 de enero, con lo que las tasas del mercado paralelo perdieron algo de su atractivo.

El gobierno compra ahora un dólar por 3 mil 303 bolívares, mientras que en el mercado informal se pagan 3 mil 120 bolívares, según el portal DolarToday. Es la primera vez que la tasa oficial es más alta que la del mercado negro desde que se instalaron los controles de cambio hace más de una década, de acuerdo con analistas.

Los controles comenzaron en el 2003 bajo el gobierno de Hugo Chávez, quien impuso un sistema socialista en el país, y convirtieron lo que era una operación sencilla –el cambio de divisas– en algo estresante, que involucra la búsqueda de cambistas ilegales, loguearse en portales prohibidos por el gobierno y hacer transferencias bancarias al exterior.

Pero a medida que el gobierno de Maduro se queda sin dólares en el marco de las presiones internacionales y de sanciones económicas, está tomando una medida capitalista, alentando a los venezolanos a vender sus dólares en el sistema financiero oficial.

En un comunicado emitido el 29 de enero, el Banco Central describió la devaluación como una medida de estabilización económica que busca controlar la hiperinflación debilitando el mercado negro.

Analistas opinaron que se trata de una medida desesperada para conseguir dólares en un país agobiado por sanciones de Estados Unidos, que bloquean la llegada a Venezuela de los petrodólares de ese país y podrían costarle al gobierno 11.000 millones de dólares en los próximos 12 meses. Sin una de sus fuentes de ingresos más importantes, Venezuela tendrá problemas para adquirir alimentos y otros productos importados, agravando posiblemente la escasez de todo y el derrumbe económico de la nación.

Russ Dallen, director general de Caracas Capital Markets, dijo que las arcas vacías del estado podrían recibir ahora dólares a través de transferencias de los aproximadamente 3 millones de venezolanos que le escaparon a la inestabilidad económica del país y se fueron al exterior.

Hasta ahora, usaban mayormente cambistas del mercado negro para enviar aproximadamente 1 mil millones de dólares anuales a sus seres queridos, pero ahora podrían verse inclinados a usar los canales oficiales si ofrecen mejores tasas de cambio.

El gobierno trata asimismo de captar más dólares de los venezolanos más ricos y de los pocos turistas que visitan el país y usan tarjetas de crédito extranjeras, que emplean las tasas de cambio oficiales, algo que hubiera sido impensable hace algunas semanas.

Pero la estrategia es controversial.

Los opositores de Maduro dicen que venderle dólares al gobierno equivale a financiar la represión. Otros afirman que la medida no podrá anular la brecha entre las dos tasas, que permite a los venezolanos ricos aprovecharse de la distorsión y acumular grandes ganancias.

Asdrúbal Oliveros, consultor de economía de Caracas, pronostica que el gobierno no logrará recaudar los dólares que necesita para resolver sus problemas financieros. Las sanciones estadounidenses, por otro lado, podrían hacer que algunos bancos extranjeros suspendan las transacciones con tarjetas de crédito en Venezuela, como ya hizo hace poco el Bank of America.

El gobierno y las entidades oficialistas deben unos 150 mil millones de dólares a acreedores del exterior y las reservas de divisas extranjeras que tiene el gobierno son de solo 8 mil millones de dólares.

Obligado a pagar los intereses de los pocos préstamos y bonos en los que todavía no está en mora, el gobierno de Maduro debe financiar su enorme déficit fiscal emitiendo nuevos bolívares, lo que a su vez genera inflación.

El año pasado, la inflación de Venezuela llegó a 1 millón por ciento.

Otros obstáculos podrían limitar la capacidad del banco central de recaudar dólares.

Actualmente toma cuatro días –una eternidad en la Venezuela de hoy– el que los bolívares adquiridos en las casas de cambio oficiales sean depositados en una cuenta personal. Las transacciones cambiarías en efectivo dejaron de hacerse hace meses, debido a las escasez de billetes.

La semana pasada, decenas de personas que trataban de vender pequeñas cantidades de dólares y euros a la tasa oficial no pudieron hacerlo porque se suspendieron las transacciones debido a una falla en la plataforma cambiaria del banco central.