Los sentimientos y su evolución

Alfonso Mata

EXISTE UNA HABILIDAD SENTIMENTAL FRUTO DE LA EVOLUCIÓN, EN ALGUNOS ANIMALES

Se cree y lo afirman muchos científicos, que las aves y los mamíferos tienen sentimientos. Los comportamientos de estos animales, son muy parecidos a los de los humanos y ello se debe a que tienen las famosas estructuras cerebrales de las que se habló en el artículo anterior y que les permite, aunque más primitivamente que el hombre, manifestaciones de sentimientos.

ENTONCES, LOS SENTIMIENTOS HABRÍAN SIDO INVENTADOS POR LA EVOLUCIÓN ¿PERO POR QUÉ Y PARA QUÉ?

Sin saber por qué, la necesidad en la evolución era tener una representación cerebral del cuerpo. Cualquier cerebro, recibe constantemente señales de todo el organismo. Se informa sobre su estado a través de los nervios, la red sanguínea, y reacciona mediante sustancias químicas (cuando la tasa de glucosa disminuye, uno siente la necesidad de comer) Sin embargo, en un cerebro complejo como el humano, donde la información recibida es innumerable, este sistema de detección necesita un mapa que represente el cuerpo, como el diagrama de cableado de una fábrica de automóviles. Esto es una ventaja porque le permite responder de manera inmediata y precisa a las demandas de la organización. La evolución ha establecido este dispositivo para los animales superiores… Pero entre más alto se es en la escala animal, este también hace posible establecer una relación entre una reacción automática del cuerpo (la emoción) y lo que lo provoca. La consecuencia inesperada son los sentimientos.

¿SE PUEDE DECIR QUE ESO NACIÓ UN POCO POR CASUALIDAD?

Pues la razón de ser prácticamente la ignoramos o por qué eso sucedió así y sobre eso podemos crear muchas teorías, así que hablemos de lo que tenemos.

Los sentimientos permitieron ir aún más lejos a las especies: un ser “sentimental” puede poner en memoria diferentes episodios emocionales con su causa, puede prever que cierto evento corre el riesgo de causar un determinado tipo de emoción y de esta manera la emoción escapa a la tiranía del automatismo y adquiere un cierto sentido del bien y del mal. Esto argumenta a favor de la existencia de sentimientos en animales complejos: obviamente los dota a ellos de cierta aptitud moral.

¡MORAL! ¿LOS ANIMALES?

Si un chimpancé ve que uno de sus compañeros expresa dolor, sentirá compasión por él. En un zoológico de Chicago, un niño pequeño cayó al foso de los chimpancés y se desmayó. Al momento una enorme madre chimpancé se acercó a él, abrazándolo suavemente, como si fuera uno de los suyos. Una hermosa demostración de compasión… Algunos animales también muestran evidencia de culpa. Sabemos que nuestro perro, cuando desafía a algo que le es prohibido, da la impresión de sentirse culpable y adquiere actitudes sumisas… Entre los gorilas, donde hay machos dominantes, vemos comportamientos muy cercanos a los nuestros; si manifiestan orgullo, los dominantes abultan el pecho, los animales sumisos lo bajan. Estos comportamientos que se observan en los animales evolucionados ¿son un esbozo de sentido moral futuro?

SI OTROS ANIMALES EXPERIMENTAN SENTIMIENTOS, ¿CUÁL ES LA ESPECIFICIDAD DEL HOMBRE EN ESTA HISTORIA?

Un cerebro mejor dotado se caracteriza una riqueza extraordinaria que resulta de su gran capacidad de memoria y análisis. Nuestros sentimientos son complejos y profundos porque en cualquier momento nuestro cerebro puede tener una idea de nuestro pasado y nuestro futuro. Cuando experimentamos una alegría intensa o una tristeza profunda, siempre está conectado con lo que hemos experimentado o con lo que vamos a vivir. En esto somos mucho más poderosos y diferentes de los animales: los chimpancés y los bonobos, no tienen este poder para dar sentido a su pasado y futuro, lo que necesariamente limita la profundidad de sus sentimientos. Y luego, por supuesto, está nuestro lenguaje, que le da otra dimensión. Con palabras, podemos hacer categorías, comparar, deliberar, elegir …

¿HEMOS IDENTIFICADO EN NUESTRO CEREBRO ÁREAS QUE CORRESPONDEN A ESTOS SENTIMIENTOS FAMOSOS?

Con las cámaras de positrones, se puede visualizar las áreas activas del cerebro en ciertos momentos. Se ha descubierto, por ejemplo, que la amígdala (no la de la garganta, sino la del cerebro) está relacionada con la aparición del miedo y la ira. Si te encuentras cara a cara con un oso, tu corteza visual enviará señales a la amígdala, lo que desencadena la reacción del miedo. Realizamos varios experimentos preguntando a la gente bajo el escáner para pensar en un episodio emocional en sus vidas, y descubrimos que algunos conjuntos de neuronas se movilizan para ciertas emociones, que los mapas cerebrales de la alegría son diferentes de los de la tristeza.

¿HAY UN MAPA CEREBRAL DE AMOR?

Uno puede identificar áreas involucradas en los procesos de excitación sexual y deseo, pero afirmar que habría una región del cerebro específica para el amor sería estúpido. Este sentimiento implica una infinidad de cosas. El amor de una persona, de la naturaleza o de una obra de arte no moviliza los mismos mapas neuronales. Si contempla Guernica, su cerebro compondrá una emoción estética y una sensación de placer al realizar la síntesis entre la visión de la pintura y las ideas que asocia con ella. Pensarás en Picasso, la guerra española, quizás en eventos personales.

DEBEMOS ADMITIR QUE EL HOMBRE ES SIMPLEMENTE UNA EXTENSIÓN DE LA LARGA HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA DE LOS ANIMALES, Y QUE TODAVÍA TENEMOS MUCHO EN COMÚN CON LOS ANIMALES. ¿SOMOS SUPERIORES?

¡Claro! Estamos por nuestro idioma, nuestra memoria organizada, nuestro razonamiento complejo y nuestra capacidad de usar nuestros sentimientos para inventar cosas nuevas que son cultura e historia.

LAS CONSECUENCIAS DE UNA BASE BIOLÓGICA DE ELLO SON INMENSAS. PODEMOS CONSIDERAR INTERVENIR EN LAS EMOCIONES, O INCLUSO EN EL COMPORTAMIENTO SOCIAL, QUE TAMBIÉN PUEDE EMOCIONAR.

Eso ya se hace sin tocar la organización y el funcionamiento biológico pero interviniendo en agitar esos mecanismos más y más. La sociedad ciertamente debe proteger sus valores, y no debemos darle a una corporación la oportunidad de controlar a las personas. Pero, como siempre, hay dos lados del progreso científico. Una mejor comprensión de la naturaleza humana solo puede ayudarnos. Saber más sobre la génesis de las emociones y los sentimientos también nos permitirá aclarar los conflictos entre los individuos, para reaccionar de manera más inteligente a las manipulaciones de las que podemos ser objeto. Las aplicaciones en biomedicina son numerosas. Cuanto más comprendamos el mecanismo cerebral de las emociones, más podremos aliviar a las personas que sufren de depresión, un síndrome que se desarrolla alrededor del sentimiento de tristeza. Esto también es útil en el tratamiento del dolor: cuando sufres físicamente, también te invade la sensación de sufrimiento. Deberíamos poder tratarlo. Tales intervenciones terapéuticas serán tan importantes como los tratamientos contra la poliomielitis o el SIDA.

SABER MEJOR CÓMO FUNCIONAN NUESTROS SENTIMIENTOS NO NECESARIAMENTE NOS HARÁ MÁS SENTIMENTALES O MÁS CIVILIZADOS

Ahora hemos abierto una pequeña puerta para comprender mejor nuestros sentimientos y tenemos la responsabilidad de tomar decisiones. Lo que llamamos “relaciones sociales” o “cultura” proviene solo de nuestros cerebros. Estos son los que producen y transmiten comportamientos, novelas, poemas o leyes. En cierto modo, podemos ver las reglas sociales y éticas, las instituciones como extensiones de la búsqueda del equilibrio que ha llevado la evolución. Para mí es incomprensible que algunos seres humanos no puedan sentir compasión. Lo que hicieron los nazis estaba fuera de mi mente, pero, ¡ay! No son los únicos en la historia. Sin embargo, los humanos no solo muestran compasión como los bonobos; saben que sienten compasión. Spinoza dijo: “La felicidad es que el hombre quiera preservar su ser”. Pero podemos agregar con él que, si no nos preocupamos por los demás, es imposible continuar con nosotros mismos.