Los no lugares de Augé

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es

“Me quedé pensando que allí donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ese sí que es el lugar más bonito del mundo” Ann Cameron.

De acuerdo al antropólogo y etnólogo, existen en el mundo espacios comunes, pero que no nos producen arraigo alguno, porque no forman parte de nuestra vida, existen también otros sitios más nuestros, pero delimitados que coartan de alguna manera nuestra libertad individual, porque al ser parte de algo, dejamos de lado nuestra individualidad.

El no lugar no es lo contrario al lugar, es un espacio en el que se disfruta de libertad de movimiento y de acción, en el que podemos incluso conocer más personas, o no, a diferencia del lugar que es un espacio estructurado y conocido, en que todo se nos da de hecho, un ejemplo de no lugar puede ser el aeropuerto, en donde circulan entre cientos y miles de personas, que no se conocen, y pueden llegar en un momento, o no hacerlo, no hay nada escrito, pero para estar en ese no lugar, tenemos que acreditarnos por medio de un documento.

Tomando como base ese no lugar, podría también serlo, un campo abierto, en el que podemos movernos libremente sin más límites que los que fija la misma naturaleza, y nuestra propia decisión de estar o no estar en ese no lugar, porque disfrutamos de la libertad de prescindir de horarios, sin embargo podemos si, tener fronteras mentales.

Es interesante ubicarnos en un no lugar, en el que somos parte de un todo que puede depararnos o no sorpresas, a diferencia del lugar, en el que prevemos cual es nuestro espacio físico, con quien, y porqué estamos, ejemplo el hogar, el trabajo, el lugar donde estudiamos, conocemos nuestro rol, y el de los demás, por lo tanto, la sorpresa que podríamos recibir es conocer, o reencontrarnos con alguien conocido, pero todo lo demás es habitual.

En un mundo como en el que vivimos, en el que, por decisión propia nos encontramos cada día más lejos de la libertad individual, nos encontramos, cada vez más alejados de la sociedad en general, derivado de que tenemos un espacio físico construido, pero no estamos comprometidos con el mismo, con el advenimiento de la tecnología y la modificación del consumo, estamos cada vez más lejos mentalmente de nuestro propio espacio, un ejemplo es la forma en que nos relacionamos e interactuamos, aunque no es mi caso, en muchos hogares la comunicación con el celular prevalece sobre la comunicación verbal y no verbal, es más fácil escribir TQM, que abrazar a una persona y expresarle nuestros sentimientos, la mesa ha dejado de ser lugar de tertulias, para convertirse en un mueble donde las familias se sientan a alimentarse, solamente.

Los no lugares a mi criterio no son estrictamente físicos, también lo son mentales, derivado de la forma en que actualmente nos podemos comunicar, no existe un sentido de pertenencia emocional con el físico, como lo fue hace algunos años, para que lleguemos a un punto en que el no lugar va más allá de encontrarnos en un espacio determinado, como el hogar, y otros de los que pensamos somos parte, podemos encontrarnos físicamente en un lugar, pero este puede ser para nosotros un no lugar, porque no profesamos sentido de pertenencia con el espacio físico, nuestra mente traspasa fronteras.

El profesor Augé dice que los no lugares deben ser tomados desde el punto de vista global, y que el nuevo espacio global debe estudiarse desde los espacios virtuales, propios de la sobremodernidad entendida como la combinación de: a) El estrechamiento del espacio, b) la aceleración del tiempo, y c) la individualización de los destinos.

Derivado de lo anterior, podemos concluir que vivimos en la era de los no lugares, en todos los aspectos.