Los motivos para su aprobación sobran, sí a las Reformas Constitucionales

Jorge Santos

Recientemente el Congreso de la República ha dado inicio a las discusiones que llevarían a la aprobación o no de las Reformas Constitucionales al Sector Justicia en el país. Dichas reformas han sido el resultado de varios meses de discusión, debate y consenso que permitieron la elaboración de la propuesta que hoy tiene el Parlamento en sus manos. A diferencia de otros procesos, este tuvo como característica la amplia participación, incluyendo a una diversidad de organizaciones a nivel de cada uno de los departamentos del país. Es decir, el proceso y el resultado es el producto de largos meses de debate y discusión entre sectores y representantes de las fuerzas vivas del país.

Por ello resulta absurda la posición de quienes desde temores sin fundamentos, se oponen a una propuesta de Reforma que ha sido consensuada en las mesas de trabajo. En la oposición fundamentada en el miedo e ignorancia, solo refleja el carácter antidemocrático y autoritario de los mismos. Tal vez, para esos pequeños sectores de la sociedad guatemalteca que desde el miedo y el atraso se oponen a las reformas, vale la pena, hacer un recordatorio de la importancia de la aprobación de dichas Reformas.

2014 fue el año en el que las élites tomaron por asalto a las instituciones del Sistema de Justicia y para ello usaron como instrumento las distintas Comisiones de Postulación que se realizaron para la designación de las y los responsables de estas instituciones. De esa cuenta, una de las Reformas fundamentales está en la necesidad de modificar la forma y los mecanismos, bajo los cuales se designa a dichas autoridades, porque de continuar bajo el mismo esquema solo permitirá profundizar la impunidad y corrupción existentes.

Otro aspecto importante de las Reformas, es lo concerniente al reconocimiento del Sistema Jurídico de los Pueblos Indígenas, es decir la reforma al Artículo 203 de la Constitución Política de la República. Cabe recordarles a las y los diputados de las diferentes bancadas, que durante siglos los Pueblos Indígenas, han resuelto los problemas de sus comunidades, administrando justicia, por medio de sus Autoridades Ancestrales, Alcaldes Indígenas y Comunitarias. Es menester recordar que el Sistema Jurídico Indígena privilegia la conciliación, la reparación del daño y la educación de aquellas personas que han cometido agravios. Ha sido a través de este Sistema y no del Derecho Positivo, que las Autoridades de los Pueblos Indígenas han prevenido la violencia, reducido los hechos delictivos desde sus territorios y comunidades; con ello han contribuido significativamente a la lucha contra la impunidad en el país.

Por último, la reforma al Artículo 203 de la CPR, significará mejorar la coordinación entre las diversas instancias del Organismo Judicial y las Autoridades Indígenas, permitiendo consolidar los avances en materia de prevención de la violencia y la lucha contra la impunidad.