Los diputados nos engañan de nuevo

Mientras en el Congreso de la República se lleva a cabo un casi perfecto acto de ilusionismo, los ciudadanos pareciera que en su mayoría se quieren dejar llevar por el excelente mago que diciendo “nada por acá y nada por allá”, hace desaparecer las verdaderas necesidades del sistema político guatemalteco.

Porque resulta que ahora la gran tarea y el objetivo de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos pasa por establecer una cuota de participación nivelada en términos de género. Solo para recordarles que dos personajes de los más cuestionados durante los gobiernos electos en el 2007 y el 2011, fueron mujeres que no necesitaron de cuotas para imponer sus corruptos y oscuros caprichos tanto a Álvaro Colom como a Otto Pérez Molina.

Claro que Guatemala necesita más inclusión, pero el tema trascendental para mejorar la clase política no pasa solo por ampliar el número de mujeres en el pleno. Si de poner cuotas fuera, por decreto que se considere que el 100% de los diputados tienen que ser idóneos, que haya un porcentaje de representantes indígenas y, más aún, de representantes de escasos recursos que legislen con el conocimiento de la pobreza con que se enfrenta diariamente la gran mayoría de los guatemaltecos.

El punto que se quiere ocultar y que se ha dejado manosear es el del financiamiento de los partidos políticos, mientras, el Presidente del Congreso quiere, con el tema de género o con sus usuales prácticas de fuegos pirotécnicos, engañarnos. Tal el caso, por ejemplo, de su afirmación al decir que fue con Gustavo Alejos que se empezó la compra de votos en el Congreso, evidenciando que seguro sufrió amnesia sobre los actos de los que ha sido cómplice en legislaturas pasadas.

Financiamiento, repetimos, es el principal problema del sistema político porque esa forma de propiedad de los partidos y la forma en que se nutren las campañas, hacen que las deudas hacia los dueños de los proyectos se tengan que pagar con prácticas corruptas, que son las que terminan sometiendo al Estado ante los intereses de los financistas.

Guatemala necesita utilizar cada centavo de sus fondos y todos sus recursos en atender las inmensas carencias en seguridad, educación y salud. Necesitamos atender las grandes necesidades de ciudadanos que se debaten entre la vida y la muerte por el hambre o las balas. Pero los diputados quieren que celebremos porque son buenos partiendo pasteles, pero no porque son capaces de detener la práctica de obligar al Estado a pagarle de vuelta a los dueños de los políticos, incluyendo diputados.