El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador. Foto la hora: Fernando Llano, Archivo/AP

El presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió hoy a garantizar el suministro de gas licuado de petróleo en la capital mexicana tras la huelga que iniciaron la víspera los distribuidores independientes y anunció que se empleará a la Guardia Nacional para dar protección a los repartidores que decidan salir a trabajar.

Durante su conferencia matutina López Obrador dijo que miembros de su gabinete estaban reunidos para definir cómo enfrentar la «situación de emergencia» generada por la paralización de actividades de los distribuidores y sus trabajadores en protesta por los precios máximos que fijó esta semana el gobierno, medida que según los huelguistas afecta sus ganancias.

El mandatario indicó que el gobierno garantizará el suministro del gas licuado de petróleo (LP) en la Ciudad de México y la localidad central de Pachuca, aunque no precisó cómo se hará.

Asimismo, adelantó que se está analizando la posibilidad de presentar denuncias contra «quienes se nieguen a cumplir con la obligación de prestar el servicio» que consideró un «insumo fundamental» para la población. El gas LP se consume en siete de cada diez hogares mexicanos.

López Obrador dijo que el gobierno hablará con los distribuidores y comisionistas para ofrecerles «garantías de seguridad» ante las acciones de vandalismo que aseguró que han sufrido las unidades de algunos repartidores y que se enviará la Guardia Nacional para prestar protección a los repartidores que decidan salir a trabajar.

Los expertos habían advertido que los controles de precios anunciados el domingo provocarían escasez, debido a que los distribuidores de gas, que en su mayoría son particulares, podrían negarse a operar bajo los márgenes de ganancia impuestos por el gobierno.

Algunas fotografías publicadas por medios de comunicación locales mostraban a hombres enmascarados rompiendo las ventanas de camiones cisterna pequeños para imponer la huelga. Ese tipo de camiones son utilizados para rellenar los tanques de gas ubicados en los techos de las viviendas.

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas LP, que había alertado sobre los riesgos de imponer controles de precios, señaló que se deslindaba de «las acciones de grupos comisionistas independientes que no tienen permiso de distribución y están bloqueando las plantas, impidiendo que salgamos a trabajar y suministrar a los hogares y comercios que requieren gas».

La organización representa a los propietarios de depósitos y de algunas cadenas de distribución más grandes que tienen flotillas de camiones. Los independientes son propietarios, arriendan sus camiones, o entregan pequeñas bombonas portátiles de gas LP a domicilio.

La Comisión Federal de Competencia Económica de México criticó el plan de López Obrador de imponer un precio máximo al gas de uso doméstico y alertó que la «regulación de precios podría tener consecuencias contrarias a lo que pretende la directriz, como el desabasto o escasez».

México importa cerca del 70% del gas LP que se consume en el país y los precios internacionales han subido, lo que supone un aumento en los costos para los mexicanos. López Obrador invocó poderes de emergencia para decretar un precio máximo durante seis meses.

Los expertos señalaron que la propuesta de limitar los precios se remonta a décadas pasadas, cuando la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) importaba gas LP y lo vendía a precios fijos a los distribuidores. Ahora las compañías privadas importan la mayor parte del gas y no lo harán si pierden dinero al hacerlo.

De acuerdo con los cálculos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía de México la inflación anual alcanzó en junio el 5.88%, impulsada por la aceleración en los precios de algunos frutos y de los energéticos como el gas licuado.

López Obrador anunció en julio que crearía la empresa estatal de distribución de gas LP Gas Bienestar y que fijaría un «precio máximo» del producto para estimular la competencia en el sector y contener el alza en los precios.

El gobernante admitió que el alza del precio del gas LP, además de afectar la economía popular, «me está dejando a mí como demagogo, como mentiroso (porque) hice el compromiso de que no iban a aumentar el precio de las gasolinas, la luz y el diésel».

López Obrador descartó que con Gas Bienestar el gobierno busque quitarle el mercado a las cinco empresas privadas que lo controlan y sostuvo que lo que busca es hacerle frente al alza de precio del cilindro de gas doméstico, que se estima que ha aumentado más de 45% desde inicios de 2020.

Agencia AP
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