Escuchar a los colaboradores es vital para crear un clima de confianza limitar el estrés y evitar el mobbing.
Escuchar a los colaboradores es vital para crear un clima de confianza limitar el estrés y evitar el mobbing. Foto La Hora: Shutterstock.

Un problema de las organizaciones en la actualidad es que suelen estar encabezadas por personas que dirigen, ordenan, persuaden… pero no lideran.… pero no lideran.

Así, en muchas de ellas, el problema no es la falta de talento, sino la incapacidad para retenerlo.

Reclutar personal constantemente no siempre es señal de crecimiento sino, muchas veces, de déficits internos tales como liderazgo débil, falta de desarrollo o ambientes laborales poco saludables en los que puede aparecer un clima negativo, o incluso tóxico.

Invertir en las personas, escucharlas y crear condiciones donde quieran quedarse no solo reduce costes: fortalece la cultura organizacional de la empresa, mejora sus resultados a largo plazo, fomenta un clima laboral positivo y, a su vez, evita posibles cuadros de estrés.

EL CLIMA LABORAL IMPORTA

Cada empresa tiene su propio clima laboral, que puede ser percibido como un entorno de confianza, crecimiento y progreso, o como un escenario de inseguridad, malestar o terror. Es importante señalar que no se puede hablar de un único “clima”, sino de la existencia de subclimas

Así una unidad dentro de una misma organización puede tener un clima excelente, mientras que en otra unidad puede ser muy deficiente.

Este aspecto podría diferenciar las empresas de éxito de las que no lo son: mientras un clima agradable se orienta hacia los objetivos empresarialessu opuesto destruye el ambiente de trabajo, , ocasionando situaciones de conflicto, bajo rendimiento, desgana, indiferencia o absentismo laboral, a la vez que hace crecer los niveles de estrés de los empleados.

EL TERMÓMETRO DEL ESTRÉS

Existen  dos tipos de estrés en el ser humano: el eustrés y su antagonista, el  distrés. El primero es la vivencia positiva del estrés: es aquel que mantiene activo el cerebro para realizar las actividades diarias a tiempo. Al contrario, el distrés hace referencia a su vivencia negativa, lo que todos vulgarmente mal llamamos estrés. Surge cuando la persona se enfrenta a cargas y situaciones que superan su capacidad de respuesta.

Cabe reseñar que el distrés es un mecanismo de defensa que posee nuestro organismo humano, una señal, una advertencia inequívoca ante una amenaza.

Así un clima laboral positivo establece buenos canales comunicativos entre los superiores y los subordinados, un elevado grado de colaboración y cooperación entre sus miembros, un liderazgo sólido y eficaz. Promueve la carrera profesional de los empleados, les genera además un elevado grado de satisfacción y establece unas condiciones físicas saludables para el desempeño del trabajo.

CALDO DE CULTIVO PARA EL MOBBING

Sin embargo, cuando el clima laboral es negativo, puede favorecer casos de acoso laboral o mobbing, definido como  “hostigamiento al que, de forma sistemática, se ve sometida una persona en el ámbito laboral, y que suele provocarle serios trastornos psicológicos”.Según los últimos datos de la organización Internacional del Trabajo,, el 22 % de la población padece esta forma de maltratato psicológico.

La  violencia en el ámbito laboral preocupa cada vez más,, ya que afecta a la calidad de vida de las personas, repercute sobre su dignidad y tiene consecuencias no solo para quien lo sufre,  para todo su entorno personal y laboral.

Por todo ello, el trabajo organizado de forma eficiente, óptima, correcta y garantizando la satisfacción, la integridad y la dignidad de los empleados constituyen en sí mismo un medio para evaluar la salud del trabajador, entendida desde un punto de vista holístico.

En nuestra sociedad, el centro de trabajo constituye un lugar destacado e importante en nuestras vidas, debido a que en él pasamos unas ocho horas diarias o más. Por ello, todos debemos cuidar el clima laboral en el que estamos inmersos.

En especial, las personas al mando son responsables de marcar esas líneas maestras dentro de los planes estratégicos empresariales, en su cultura de misión, visión y valores. Estos deben estar presentes en cualquier organización que se precie como tal.

The Conversation

Por José María Sacristán Rodríguez, Profesor del Departamento de Ciencias de la Salud, Universidad Europea Miguel de Cervantes

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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