El sistema bancario de Guatemala atraviesa un ciclo de estabilidad sin precedentes, marcado por una inflación bajo control y una tasa líder del Banco de Guatemala (Banguat) anclada en el 3.50%.
Esta solidez ha creado un escenario de “doble cara” para los usuarios: mientras el costo de los préstamos se mantiene predecible y accesible, los rendimientos de las cuentas de ahorro y depósitos a plazo han comenzado a ajustarse a la baja.
La razón de este fenómeno no es la debilidad, sino la abundancia. Gracias a una liquidez mediata del 44.9% —es decir, recursos disponibles en el corto y mediano plazo para responder a obligaciones y operaciones— los bancos cuentan hoy con recursos más que suficientes para cubrir sus operaciones sin necesidad de competir agresivamente por captar capital externo, según el análisis de los informes del Banguat.
En términos simples, según analistas consultados, hay tanto dinero disponible en el sistema que las instituciones financieras ya no necesitan ofrecer tasas altas para atraer nuevos depósitos. Como resultado, un ahorro que antes podía generar Q6 mil en intereses, hoy ronda los Q4 mil 250.
Para quienes ya tienen un préstamo, esto ha significado tranquilidad: no se han registrado aumentos bruscos ni presiones inesperadas sobre las cuotas mensuales. Sin embargo, mientras los créditos se mantienen estables, los ahorros cuentan otra historia, según las estadísticas.
Esta coyuntura abre una ventana de oportunidad para la inversión productiva. Con tasas activas para créditos hipotecarios que oscilan entre el 8.5% y el 14%, el mercado actual parece premiar más el movimiento del dinero que la acumulación pasiva.
Para el guatemalteco, el mensaje financiero de este momento es claro, afirman los consultados por #LHEconomía: más que guardar, el entorno favorece ejecutar proyectos, adquirir bienes o explorar instrumentos de inversión más dinámicos, como los bonos del tesoro, cuyos rendimientos pueden alcanzar hasta el 6%.
En un lenguaje sencillo: créditos estables y ahorros que rinden menos.
LIQUIDEZ COMO SINÓNIMO DE ESTABILIDAD
El Informe de Estabilidad Financiera 2025 del Banguat confirma que el sistema bancario opera con coberturas de liquidez importantes, es decir, los bancos tienen más que suficiente para cubrir retiros y obligaciones.
En palabras simples, no necesitan captar más dinero, y cuando eso ocurre, las tasas pasivas —las que pagan por los ahorros— tienden a bajar.
Enrique Rodríguez, presidente de la Asociación Bancaria de Guatemala (ABG) explica a La Hora que el sistema bancario tiene niveles adecuados de liquidez mediata e inmediata que, según el Informe, se situaron en 44.9% y 19.0%, respectivamente.
«Es decir, el sistema bancario guatemalteco posee una posición sólida de liquidez, con recursos suficientes para enfrentar salidas de efectivo, incluso en escenarios de tensión financiera. Esos niveles son superiores a lo recomendado por el Comité de Basilea. Los cuentahabientes se ven beneficiados al tener depositados sus recursos en un sistema financiero sólido y estable», agregó Rodríguez.
Para el economista Luis San José, la abundante liquidez del sistema bancario define el rumbo de las tasas. “Al haber abundancia de fondos, los bancos no compiten por captar dinero y mantienen la tasa pasiva de ahorro en niveles mínimos”, explica. Esa misma liquidez presiona las tasas activas a la baja o las estabiliza, lo que facilita el acceso a préstamos.
Como resultado, el sistema premia el movimiento de dinero, no la paciencia de quien ahorra. “Es un síntoma de salud bancaria, pero para el ciudadano de a pie es un recordatorio: hay menos incentivos para ahorrar porque la tasa que recibe es cada vez menor”, advierte.
En adición a ello, el Banco de Guatemala ha mantenido la tasa líder en 3.50%. “Esto envía un mensaje de estabilidad, no se vuelve más caro pedir un crédito y la gente puede proyectarse a largo plazo, sobre todo para inversión”, señala San José. Esa estabilidad impulsa la inversión productiva. El problema aparece con la inflación.
TASA LÍDER SÓLO COMO GUÍA
El economista Hugo Maúl, del CIEN, lo resume así: la tasa líder no es solo un precio, sino una señal. “Si sube, aumenta el precio del crédito; si se mantiene estable, no hay presiones para que los bancos capten más liquidez”.
Hoy, los bancos no solo no necesitan captar más: les sobra liquidez. El 89% de su fondeo proviene de depósitos, y aunque el crédito sigue creciendo —9.9% interanual— lo hace a un ritmo más lento. Cuando los bancos no logran colocar el dinero con la misma velocidad con la que lo reciben, simplemente dejan de ofrecer tasas atractivas para atraer más.
El presidente de la ABG añade que las últimas publicaciones de datos de inflación reflejan que es baja, y una de las principales herramientas de política monetaria del Banco Central es la administración de la tasa líder, esta se sube o baja dependiendo si se quiere adoptar una política monetaria expansiva o restrictiva.
Rodríguez explicó que, cuando la inflación sube, el Banco Central puede aumentar la tasa de interés para incentivar el ahorro y reducir el consumo, ya que al gastar menos disminuye la presión sobre los precios y la inflación tiende a regresar a niveles estables.
Pero en la actualidad, ocurre lo contrario. La tasa líder se mantiene en 3.50% y de momento, la inflación aún no es un problema.
El único punto incómodo para los ahorristas es que, con tasas tan bajas, el rendimiento real se reduce. Si la inflación ronda el 2.50% y un depósito a plazo paga 3.75%, la ganancia real antes de impuestos es de apenas 1.25%, mientras si el dinero se deja en una cuenta de ahorro al 0.5%, el poder adquisitivo se erosiona mes a mes.
“Si no se aumenta la tasa (líder) y regresan las presiones por el petróleo o la canasta básica, el incentivo real para ahorrar se diluye”, afirma San José. Aunque reconoce que en Guatemala “hay poca gente que ahorra de forma tradicional en los bancos”, esos pocos ahorradores podrían ver rendimientos incluso negativos si la inflación repunta.
“La gente ahorra por costumbre o seguridad, pero en teoría, con tasa estable e inflación al alza, el incentivo se pierde”.
DEL AHORRO PASIVO A LA GESTIÓN ACTIVA
¿Qué hacer entonces? Maúl sugiere que la decisión depende del perfil y los recursos de cada persona.
Algunos optarán por invertir en bienes inmuebles, que suelen proteger mejor el valor en el tiempo. Otros buscarán plazos fijos más largos para asegurar una tasa estable.
En lo que si pone énfasis, es que todos, sin excepción, deben desconfiar de inversiones que prometen rendimientos demasiado altos: suelen ser riesgosas, opacas o directamente fraudulentas.
San José menciona como opciones los bonos del Tesoro, que hoy pagan entre 5.6% y 6%, por encima de la banca comercial, y los fondos de inversión para diversificar y buscar rendimiento a largo plazo.
Para quienes manejan grandes volúmenes, sugiere activos reales como bienes raíces o dolarización parcial.
En un entorno donde los bancos están llenos de liquidez y la inflación sigue bajo control, el reto para los ahorristas es encontrar instrumentos que superen el aumento de precios sin asumir riesgos innecesarios.
La estabilidad del sistema financiero es una buena noticia, pero obliga a pensar con más cuidado dónde colocar el dinero.








