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Foto: Solar Seven Shutterstock

En los hospitales y otros entornos asistenciales persiste un problema básico que sigue provocando miles de infecciones cada año: una higiene de manos insuficiente. Lavarse las manos parece un gesto simple y cotidiano, pero continúa siendo uno de los puntos débiles en la prevención de las infecciones nosocomiales –aquellas adquiridas en centros sanitarios–. Con el objetivo de concienciar sobre este problema cada 5 de mayo se celebra el Día Mundial de la Higiene de Manos.

Sabemos que las manos actúan como vehículo directo de transmisión de microorganismos entre pacientes, superficies y procedimientos clínicos. Es algo conocido desde al menos el siglo XIX, cuando el médico de origen alemán Ignaz Semmelweis descubrió la importancia de que los obstetras desinfectaran adecuadamente sus manos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que hoy seguimos lavándonolas incorrectamente.

VER EL ERROR PARA COMPRENDER EL RIESGO

Un reciente estudio que hemos realizado un equipo de enfermeras evaluó una estrategia pedagógica innovadora. Esta se basaba en el uso de luz ultravioleta para visualizar, en tiempo real, las zonas de la mano que no se limpian correctamente durante la higiene con solución hidroalcohólica.

Para ello se utilizó un dispositivo portátil de irradiación ultravioleta que permite introducir ambas manos y observar de forma inmediata las áreas correctamente desinfectadas y aquellas que permanecen contaminadas. Bajo esta luz, lo que normalmente es invisible se vuelve evidente: los errores en la técnica de lavado aparecen ante los propios ojos.

Dispositivo portátil utilizado para observar la desinfección de las manos. The Conversation 
Dispositivo portátil utilizado para observar la desinfección de las manos. Imagen vía The Conversation

Un aspecto relevante de esta investigación es que el dispositivo utilizado no procede de la industria tecnológica. Fue diseñado, construido y patentado por las cuatro enfermeras autoras del citado trabajo a partir de la experiencia directa en la práctica clínica. Así pudimos detectar una necesidad clara: los métodos tradicionales de enseñanza no lograban que el alumnado interiorizara la importancia real de la higiene de manos.

LAS ZONAS QUE MÁS OLVIDAMOS LAVAR 

Los resultados del estudio mostraron que incluso personas con formación sanitaria previa dejaban sin limpiar zonas clave de la mano. Las áreas más frecuentemente descuidadas fueron: las yemas de los dedos, el centro de la palma y los pulgares.

Lo novedoso de este estudio es que gracias a la simulación en el aula los propios estudiantes detectan sus errores e integran el aprendizaje. Así estarán más concienciados en su futuro laboral del gran problema de esta higiene de manos a la hora de atender pacientes.

Tras visualizar sus propios errores y repetir el lavado, los estudiantes dedicaron más tiempo al procedimiento y consiguieron aumentar significativamente la superficie limpia. Como resultado pasaron de una mediana del 61 % al 70 %. Además, el porcentaje de participantes que alcanzó una higiene adecuada (≥70 % de superficie limpia) casi se duplicó.

CONCIENCIACIÓN: EL VERDADERO CAMBIO DE COMPORTAMIENTO

Más allá de los datos cuantitativos, el estudio exploró la experiencia subjetiva de los estudiantes. La mayoría coincidió en un punto clave: creían que se lavaban bien las manos correctamente, hasta que vieron que no era así gracias a la luz ultravioleta.

La visualización directa del error generó un impacto emocional y cognitivo profundo. Los participantes describieron una mayor conciencia del riesgo que supone una higiene deficiente y una mejor comprensión del papel de sus propias manos como vector de transmisión de infecciones nosocomiales.

Este aspecto es crucial. La higiene de manos no falla por desconocimiento teórico, sino por una falsa sensación de seguridad.

UNA HERRAMIENTA SENCILLA CON UN GRAN IMPACTO

Las infecciones nosocomiales siguen siendo un problema de salud pública de primer orden; muchas de ellas causan daño en los pacientes pese a ser prevenibles. La correcta higiene de manos continúa siendo la medida más eficaz, económica y sencilla para reducirlas.

El uso de herramientas visuales como la luz ultravioleta mejora la técnica y conciencia del error. Ver cómo una zona aparentemente limpia permanece contaminada bajo la luz ultravioleta cambia la forma en que se entiende el cuidado sanitario.

Este tipo de intervenciones educativas tiene un potencial de aplicación mucho más amplio. La lista incluye hospitales, centros sociosanitarios e incluso otros entornos comedores escolares y de la industria alimentaria. Invertir en concienciación es una estrategia directa de prevención.

POR: Marina Gómez de Quero Córdoba, Universitat Rovira i Virgili

Marina Gómez de Quero Córdoba, Profesora Lectora en Grado en Enfermería, Universitat Rovira i Virgili

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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