La aldea de San Felipe, en la histórica Antigua Guatemala, vivió una de sus tradiciones más representativas previo a la Semana Santa con la solemne velación de la Consagrada Imagen del Señor Sepultado del Santuario de San Felipe Apóstol.
Bajo un ambiente marcado por la llovizna constante y el descenso de la temperatura, decenas de fieles acudieron al templo en un acto de recogimiento, oración y devoción que año con año da inicio al camino espiritual hacia los días mayores de la conmemoración cristiana.
El significado de las procesiones durante la Cuaresma y Semana Santa
La velación se realiza cada sábado previo al Domingo de Ramos, como parte de una arraigada costumbre que congrega a cientos de devotos. Esta actividad es considerada el preludio del ambiente solemne que caracteriza el Triduo Pascual, reforzando la identidad religiosa de la comunidad.
Durante la jornada, los asistentes participaron en momentos de oración y contemplación frente a la imagen del Señor Sepultado, en un entorno marcado por el silencio y la solemnidad.
DEVOCIÓN CON RAÍCES HISTÓRICAS
De acuerdo con investigaciones del Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala, la devoción al Señor Sepultado de San Felipe posee antecedentes que se remontan a varios siglos, vinculados a tradiciones trasladadas desde antiguos asentamientos como San Juan Perdido.
Registros históricos refieren que fue durante el siglo XIX cuando esta veneración tomó mayor fuerza, consolidándose como una de las expresiones más importantes de religiosidad popular en el Valle de Panchoy.
COMERCIO Y TRADICIÓN EN LOS ALREDEDORES
En las afueras del santuario, la actividad también se hizo presente con la venta de alimentos típicos, ramos y artículos de barro, reflejo de la riqueza artesanal de distintas comunidades del país.
Estas expresiones complementan la experiencia de los visitantes, quienes además de participar en la velación, encuentran en el lugar una muestra viva de las tradiciones culturales que rodean la Semana Santa guatemalteca.
La velación del Señor Sepultado de San Felipe continúa posicionándose como una de las manifestaciones más significativas de fe y tradición en Antigua Guatemala, marcando el inicio de una de las épocas más emblemáticas del calendario religioso en el país.







