Cortejos procesionales desde la Antigua Guatemala. Foto: Sergio Vásquez
Cortejos procesionales desde la Antigua Guatemala. Foto: Sergio Vásquez

      Hemos llegado queridos lectores, a la parte final de nuestra querida Cuaresma, y con ella se acercan los días de mayor solemnidad, los que cobran un mayor significado para quienes amamos estas tradiciones, cuando las calles se visten con el color morado de la fe y de la tradición.

Y en la parte final de nuestro homenaje al “GALLARDO ESCUADRÓN DE ROMANOS”, hoy Viernes de Dolores, preámbulo de las solemnidades de la semana mayor, le damos la bienvenida al protagonista de la última entrega, a través de un muchacho de apenas veintiún años de edad, símbolo de la energía y del entusiasmo que caracteriza a la juventud guatemalteca religiosa y comprometida con Dios, la que hará indudablemente que las actividades para litúrgicas de la época, nunca se pierdan en este hermoso país de la eterna primavera.

Se trata de nuestro amigo JOSÉ IGNACIO, un aventajado estudiante universitario quien el Viernes Santo del año 2024, cumplió con uno de los sueños más acariciados de su vida: participar como integrante del escuadrón de penitentes imperiales que custodiaron la imagen del cuerpo yacente de cristo, en el Santo Entierro de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, El Calvario, en esta querida y devota ciudad de Guatemala.

Segunda parte: Gallardo escuadrón de romanos

       José Ignacio nació en el seno de un hogar muy católico. Su padre es un profesional de la medicina, y su madre del diseño gráfico, de quien dicho sea de paso, su pasión y premio o recompensa espiritual ha sido, es y será siempre como dama creyente, su devoción al santísimo Sacramento del altar. Desde muy niño, al igual que lo hicieron con sus hermanos, sus papás los inscribieron para participar en las procesiones infantiles de la época y de allí provino el chispazo que encendió la llama de su afición por las mismas.

Cuando se enteró que tanto el Párroco como la Hermandad de El Calvario, solicitaban el apoyo de caballeros comprometidos para integrar las filas de la CENTURIA ROMANA de aquel cortejo de Santo Entierro, y el único requisito era llegar a tiempo a la Parroquia al finalizar la mañana de Viernes Santo, vestir una playera blanca sin diseños y una pantaloneta negra, y por supuesto caminar todo el cortejo de punta a punta, allí estaba nuestro protagonista presto y dispuesto en el templo de la dieciocho calle aquel viernes santo 29 de marzo.

Miembros del escuadrón de romanos participan en cortejo procesional.Foto: Sergio Vásquez
Miembros del escuadrón de romanos participan en cortejo procesional.

        Luego de la inscripción y toma de datos correspondiente, se le entregó el atavío dentro del cual sobresalían el casco, la lanza, el escudo y por supuesto la capa correspondiente. A las catorce horas con treinta minutos, y luego del protocolo de rigor, se subió la imagen del Señor Sepultado a sus andas, y la centuria fue ordenadamente colocada por sus encargados, a lo largo de la arteria en paralelo al Edificio de la Tipografía Nacional.

Mientras salía la procesión y empezaba el cortejo, José Ignacio recordó como si recorriera mentalmente las fotos de un álbum, las diversas estampas de su participación en estas actividades: su primer turno, su gusto y preferencia por las marchas, los episodios “semana santeros” con su familia, incluyendo por supuesto la elaboración de la alfombra familiar los miércoles santos frente a la casa de sus abuelos allá por el Barrio Moderno, y finalmente el bello rostro de la imagen de su devoción.

Primera parte: Gallardo escuadrón de romanos

        El sol y el calor asfixiantes, propicios de la época, se dejaron sentir con intensidad cuando doblaron por la séptima avenida en busca del Centro Cívico, por donde otrora se encontraba la extinta Penitenciaría Central, hasta desembocar en el paso emblemático del Calvario por la Municipalidad y luego enfilarse hacia el sector de El Amate. Pero allí vino el primer desafío. Tanto él como sus compañeros de Centuria, fueron llamados por primera vez de varias, para llevar en hombros al Señor.

El muchacho nunca antes había participado en un turno con este pesado mueble, que requiere la fuerza y la coordinación de 140 penitentes en cada una de las cuadras de su recorrido, y mucho menos en un tramo que requiere una fuerza especial, toda vez que llegar a la cumbre del puente, no es una tarea fácil. El peso amoroso de las andas llegó al cuerpo del universitario, y poco a poco con la oración en la mente y en el alma, sus piernas y su complexión atlética le ayudaron a cumplir el cometido, y con sus valientes compañeros llegaron a la cúspide de aquel paso a desnivel, único en el trayecto de los cortejos procesionales del centro histórico.

Cuarta Parte: Gallardo escuadrón de romanos, heroísmo a prueba de fuego

      Cae la tarde y con ella se despide el sol de marzo que a esa hora se ha tornado tibio y melancólico. El itinerario del Santo Entierro con sus romanos y nazarenos alcanza la primera avenida, el templo de la Recolección, Santa Catalina y aproximadamente a las veintidós horas con cuarenta minutos, la procesión de El Calvario pasa frente a la Catedral Metropolitana, donde se recibe la bendición episcopal.

Durante el itinerario, nuestro personaje aprovecha para platicar con Dios, para pedirle por sus necesidades y proyectos. El cansancio y el frío de la noche, empiezan a apoderarse de la Centuria, incluyendo a nuestro amigo José Ignacio, quien ha hecho la penitencia de no ingerir alimento sólido durante el cortejo, sino solamente la bebida hidratante que en tramos de la actividad se les ha provisto. Cuando ya es sábado santo, el sagrado desfile religioso llega por la quinta avenida a las proximidades del Parque Concordia, y de allí a la sexta avenida para su retorno al templo Parroquial.

Quinta parte: Gallardo escuadrón de romanos

       La ordenada valla de personajes, vestidos a la usanza de los tiempos del Entierro de Nuestro Señor Jesucristo en la Antigua Judea, son el marco perfecto para que termine la procesión y el pesado mueble, el que sin duda alguna es el más grande del mundo, sea depositado en el interior del recinto religioso, y luego del que corresponde a la Virgen de Soledad, concluya de esa manera muy emotiva por cierto, un Viernes Santo fúnebre en el Templo de El Calvario.

Sin embargo, en aquellos momentos de expectación y espiritualidad, nuestro joven protagonista del día de hoy, le dé infinitas gracias a Dios por su familia, su Hogar, sus amigos, sus estudios y desde luego por haberle permitido participar en esta experiencia única, que difícilmente olvidará en su vida, que son sentimientos que indudablemente ocupan el corazón de todo “Romano-Chapín” al finalizar cada recorrido procesional. Esa madrugada, al entregar su uniforme y equipo, y en el camino de regreso a su hogar con sus seres queridos que llegaron a buscarlo, le dio gracias al Todopoderoso por una incomparable experiencia vivida.

Romanos participando en recorrido procesional desde Antigua Guatemala.Foto: Sergio Vásquez
Romanos participando en recorrido procesional desde Antigua Guatemala.
Foto: Sergio Vásquez

       Ya concluida la Semana Santa, José Ignacio cumplió su sueño, pues logró graduarse como distinguido profesional de la conocida Universidad guatemalteca, y hoy en día, cursa estudios de especialización en una casa de estudios prestigiosa del viejo continente, pero siempre recordará la lección de vida que implicó ser integrante del GALLARDO ESCUADRÓN DE ROMANOS, una lección que implica para todos ellos, servir al Señor, acompañarlo y cuidar de él hasta que las andas retornen a sus taburetes. Que así sea, y para este y los años venideros, tengamos muchos otros muchachos que como José Ignacio, dan y hacen vida las procesiones de la Cuaresma y Semana Santa, más linda del mundo, que así sea…

NOTA DEL AUTOR: Aquí concluyen los relatos cuaresmales del año 2026, y no puedo sino como siempre, expresar mi agradecimiento sincero y especial a las autoridades del prestigioso e histórico Diario La Hora, encabezados por el Licenciado Pablo Marroquín, y su equipo de redacción por medio de Kevin Ramos y demás colaboradores, por el espacio, y a usted por su lectura y seguimiento. Que todos tengamos una Semana Santa llena de espiritualidad y bendición, y si Dios lo permite, estaremos de vuelta el primer viernes 12 de febrero de 2027, con una nueva serie de cuentos, historias y algo más de la tradición cuaresmal de nuestra amada Guatemala.

 

Lic. Juan Fernando Girón Solares
Nací en la Ciudad de Guatemala en diciembre de 1967. Abogado y Notario de profesión, profesor universitario y fundador del Consejo Pro Tradiciones Cuaresmales, y autor de la obra "El Brazo número 31, y otros cuentos cuaresmales".
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