Las vacunas: Entre la espada y la pared

Se podrían necesitar refuerzos pero no por ello se debe considerar no vacunarse. Foto La Hora/AP

Alfonso Mata

Desconfianza, gritos de inequidad, falta de sinceridad en lo que se informa; lucha entre griegos y troyanos: fabricantes contra científicos y entre estos y los médicos y entre políticos corruptos y organizaciones de apoyo a la sociedad. Todo el mundo defiende su pedazo; más con pasión que con verdades. Veamos algunas de esas dudas a vuelo de pájaro.

Primero: la falta de ética a acuerdos, de los países poderosos que trabajaron la hechura de las vacunas. Se critica que han empezado a vacunar a toda su población, pasándose por el arco del triunfo a los grupos de mayor riesgo de otros países. El escándalo es mayúsculo y el propio director de la OMS lo ha advertido  El mundo se enfrenta a un «fracaso moral catastrófico» debido a las políticas desiguales de vacunación de COVID. Y añadió que no era justo que las personas más jóvenes y saludables de las naciones más ricas recibieran inyecciones antes que las personas vulnerables en los estados más pobres. Los países poderosos SE DEFIENDEN diciendo “nosotros invertimos fuertes sumas de dinero para producirlas” Entonces las  vacunas autorizadas van en pos de convertirse en arma diplomática para usarlas con otros fines.

Por otro lado, la desinformación continúa de parte de fabricantes y del monitoreo oficial de los países y una prensa tras la caza de noticias. Si bien estas vacunas han generado esperanzas de que la pandemia esté llegando a su fin, los médicos y el personal de salud del mundo, ven la campaña de inmunización con muchos puntos conflictivos y dudas todavía; situación que no parece tener fin ante las incertidumbres de la eficiencia y eficacia de la vacuna.

El primer bemol que ponen los clínicos del mundo es debido a que las vacunas COVID-19 han recibido la aprobación regulatoria en un tiempo récord. Las vacunas autorizadas “por emergencia” se distribuyen con perfiles de seguridad excepcionalmente breves: solo se dispone de datos de meses. Pero ese aspecto se ha logrado superar y priva la opinión de que la seguridad de las vacunas COVID-19 aprobadas parece buena. Sin embargo, la inducción de reacciones anafilácticas y otras complicaciones en algunos vacunados, no ha ayudado a la óptica de quienes tienen dudas sobre la vacuna. Se argumenta que esos casos son raros y asociados con alergias graves preexistentes. Pero hay otros aspectos que al no ser concluyentes encienden la voz de alarma. Apenas hace unas semana veintitrés ancianos denominados “frágiles» en Noruega murieron poco después de recibir la vacuna Pfizer y se ha solicitado que se realicen evaluaciones más exhaustivas. La duda se sembró pues es difícil determinar el motivo de estas muertes y es posible que no hayan tenido nada que ver con la vacuna. Esa presión se tendrá en todo el mundo. Se han administrado más de 20,000 dosis de la vacuna durante las últimas semanas en Noruega y cada semana se producen alrededor de 400 muertes entre los residentes de hogares de ancianos. El Instituto Paul Ehrlich en Alemania también está investigando 10 muertes poco después de la vacunación covid-19 que sembró la duda “La vacuna AstraZeneca aparentemente tiene una efectividad de muchísimo menor en los ancianos y añadía que la estrategia de vacunación del gobierno es inestable. No hubo comentarios de AstraZeneca y el Ministerio de Salud alemán se negó a responder preguntas sobre la efectividad. Pero esa noticia no iba sola, se producía en un momento de intensas acusaciones entre la Comisión Europea y AstraZeneca por los envíos de vacunas sin completar, y en la semana en que se esperaba que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) decidiera si recomendar la autorización. Muchos países de la UE, incluida Alemania, han restringido el uso de la vacuna para las personas mayores y su justificación no debe ser pasada por alto: “No se trata de una crítica a la vacuna, sino de la falta de datos” y en medio de esa confusión, pareciera que no es posible hacer una declaración sobre la efectividad de la vacuna AstraZeneca en personas mayores de 65 años». Lo cierto es que todo ello desconcierta aún más al público y socava la confianza en la vacuna.

Otra noticia desconcertante provenía de Israel que ha tenido una exitosa campaña de vacunación, pero sus expertos  han advertido que las escuelas deben reabrirse con precaución ¿por qué de eso?. Eso se da en medio de la evidencia emergente de Israel e Italia de que más niños pequeños están infectados con nuevas variantes del covid-19. Los pediatras  en Israel, que se han adelantado en la vacunación total de su población adulta, informaron de un fuerte aumento de las infecciones por covid-19 entre los jóvenes, con más de 50,000 niños y adolescentes que dieron positivo en enero, más de lo que Israel vio en cualquier mes durante el primer y segundas olas. Algunos expertos en Israel dijeron que el aumento de casos en niños se debió a la aparición de la variante más contagiosa del Reino Unido, que se ha extendido más fácilmente entre los grupos de edad más jóvenes. https://doi.org/10.1136/bmj.n383  Aún no hay evidencia que muestre que la nueva variante sea más peligrosa para los niños, pero Israel abrió su primera unidad especial de cuidados intensivos covid-19 para niños, admitiendo cuatro o cinco niños.

La competencia de la vacuna con otros tratamientos es otra razón en el debate, se trata de los tratamientos con anticuerpos. Detrás de ese producto, se abre una nueva esperanza de curar el covid-19, en paralelo con las vacunas.  Se trata de anticuerpos dirigidos contra el virus. Hay dos tipos: monoclonales y policlonales. Los primeros se utilizaron para el tratamiento experimental de Donald Trump, pero los expertos indican que los anticuerpos policlonales son mucho más eficaces contra los virus mientras que los monoclonales son muy eficaces, por ejemplo, contra el cáncer. Y los policlonales ya pasaron otra prueba de fuego: se adaptan a todas las variantes de coronavirus, como demostró recientemente en las variantes inglesas o sudafricanas.

Finalmente hay otro elemento amenazador sobre el ambiente con las vacunas: si se acumulan demasiados efectos secundarios graves e imprevistos a largo plazo con el tiempo, esto podría ser motivo para retirar la aprobación de una vacuna.

Pero la espada de Damocles sobre la vacuna es su duración de inmunidad. La duración de la inmunidad se refiere al tiempo que una persona está protegida después de haber sido vacunada. Para las vacunas anteriores, podríamos tener una confianza razonable en que la inmunidad duraría al menos unos años antes de la implementación pública. Las vacunas COVID-19 solo tienen unos pocos meses de datos sobre la duración de la inmunidad. Y acá el riesgo: si la inmunidad disminuye antes de que se logre la “inmunidad de grupo”, las personas previamente vacunadas volverán a ser susceptibles a la infección y la implementación podría fallar.

A ello se suma una desconfianza sobre los dimes y diretes entre fabricantes y centros de control públicos y privados. Se dice que Pfizer no reveló públicamente el hecho de que había un gran número de casos sospechosos, pero no confirmados, de COVID-19 que fueron excluidos de su cálculo de eficacia. El editor asociado de la prestigiosa British Medical Journal se dice que realizó un nuevo análisis de los datos con esta nueva información contabilizada, quien informó sus hallazgos no revisados por pares en la columna de opinión de la revista. Su estimación sugiere que la verdadera efectividad de la vacuna podría ser tan baja como del 19 al 29 por ciento. Esto no se puede confirmar ni refutar hasta que se publiquen datos sin procesar no incluidos en el informe de la FDA. La duda entonces es que si la eficacia durante los lanzamientos públicos termina siendo inferior a la «anunciada», las vacunas COVID-19 tendrán un rendimiento inferior al esperado.